domingo, 2 de agosto de 2015

TRAVESÍA BOMBEROS ALICANTE 2015

El tiempo pasa más rápido de lo que parece, y ésta es la crónica de la segunda vez que participo en una Travesía organizada por los Bomberos de Alicante. En el año 2014, con la crónica sobre la Travesía de Bomberos inicié este blog que estáis leyendo, y ya vamos por la segunda; lo dicho, el tiempo pasa, rápido, rápido....


El pasado día 31 de julio tuvo lugar la 3ª edición del Acuatlón Bomberos Ayto. de Alicante, una prueba organizada por y para los bomberos de la ciudad, en la que un puñado de privilegiados que no pertenecemos al colectivo tenemos la oportunidad y el honor de participar. De todos es sabido el nivel deportivo del colectivo de bomberos; competir junto con ellos es un privilegio y un reto a la vez, al alcance de unos pocos privilegiados. 

Yo fui uno de esos privilegiados, y muy orgulloso que estoy de ello. Mi lugar en la "clasificación" de la prueba hizo justicia a la preparación física de estos campeones....y a la mía también, je,je,je.


Punto donde se encontraba el Arco de Salida/Meta

Puesto que es una prueba "semi privada", toda la información, la publicidad, las inscripciones e incluso la organización es muy artesanal pero, no por ello, menos profesional. 

Los bomberos voluntarios siempre vigilantes




Pese a que sólo fuimos 54 los participantes, no os podéis imaginar la cobertura a nivel de seguridad que tuvimos: Policía Local, Protección Civil, varias zodiacs, kayacs, padel sufers, voluntarios....en fin, ¡la leche!. Al final había casi más gente pendiente de nuestra seguridad, que participantes. ¡Una pasada!

Circuito de la parte de agua


El recorrido de la parte de agua lo podéis ver en la imagen adjunta, un sencillo triángulo, montado, eso sí con unas enormes boyas naranjas que marcaban los vértices y que, al fin y a la postre, sirvieron de poco cuando comenzamos a nadar. Y luego os explico el por qué.

Tanto la Salida como la Meta estaba montada en la rada de la Playa de la Almadraba, en la Albufereta de Alicante. Una playa tranquila, recogida y poco profunda donde las haya, y donde las posibilidades de que haya una mar complicada son prácticamente inexistentes. Pero ya, ya....


La prueba constaba de una parte de agua, de unos 2.000 metros -que acabaron siendo casi 2.500- y de una carrera cross por los montes de Cabo Huertas de unos 8km., con constantes subidas y bajadas.

Los preparativos del Acuatlón, con la entrega de gorros

Desde las 8 de la mañana, aquello empezó a animarse, y los primeros participantes comenzamos a recoger gorros y a dejar que nos "marcaran" con el dorsal en ambos hombros. Y a hacernos las fotos de rigor. Nos conocíamos casi todos...



El gorro, muy chulo, con el anagrama de la A.D.Bomberos de Alicante. Y una camiseta conmemorativa, también chula. Unos regalos más que suficientes teniendo en cuenta el reducidísimo coste de la inscripción en la prueba. En ese sentido, ¡chapeau! por la Organización.

Los rascacielos de La Albufereta desde la Playa de La Almadraba antes del inicio de la prueba

El aspecto de la Playa de la Almadraba y de toda la Albufereta de Alicante a las 8 de la mañana era sencillamente impresionante. Aquello prometía. ¡Deseando echarme al agua!

Finalmente, a las 9h., vía megáfono manual -todo muy artesanal, pero muy profesional a la vez-, el director de carrera nos indica el recorrido en el agua. El sencillo triángulo que habéis visto en la foto anterior no parecía ofrecer mayor dificultad. Todo controlado. ¡Todos al agua!.

El canal de Salida/entrada del circuito de agua

Y comenzamos a salir por el canal de boyas que se utiliza para la salida y entrada de patines en la playa, a la búsqueda de la primera boya de las 4 que habíamos de sortear, y que debíamos dejar a nuestra derecha antes de girar 90º buscando la segunda. 

Pese a que yo intento salir siempre de los últimos para evitar los manotazos, patadas y codazos de los pros y de los que se creen pros, es inevitable que te encuentres en varias ocasiones con los pies de algunos "que se creen pros" y son más bien "vagones de cola". Pero bueno, los riesgos del oficio. Con paciencia y tiento vas superando a estos "pros frustrados" y encontrando tu ritmo y tu sitio en la travesía.

Y llego a la primera boya. Todo bien, todo controlado. Ningún problema. Como apenas somos 50, aquello no es un mar de espuma que te agobia. ¡Vamos a por la segunda boya!. El agua, turbia al principio (la Albufera tiene el agua turbia el 98% de los días en que he nadado en ella) se va aclarando bastante. Brazada, brazada, brazada, respiración, brazada, brazada, brazada, respiración...¡todo controlado!. 

Y llego a la segunda boya. Apenas había hecho 500m., pero mi GARMIN marcaba que estaba  nadando a 1´35"/100m... ¿qué?, ¡eso es imposible!, yo no nado a esa velocidad ni con neopreno...¡ay madre! ¡que va a resultar que he nadado con la corriente a favor!... y ahora tocaba girar 180º para hacer la parte más larga, y con la corriente en contra....¡Mare meua!

Bueno, pues vamos a por la tercera boya. Ya habíamos salido de la tranquilidad de la rada de la Albufera y nos habíamos alejado unos 500 m. de la orilla, y el mar nos mostró que no estaba de buen humor. Un siroco jodido, jodido empezó a mostrarnos que la cosa no estaba para bromas. Y, sin ser un temporal, pero empezamos a no ver las boyas, ésas que nos parecían enormes cuando las vimos en la orilla. De pronto la veías, de pronto no la veías...Y a perder la orientación de hacia dónde ir. 

Finalmente, un barco de apoyo tuvo la genial idea de situarse junto a la boya número tres y eso nos orientó de donde estaba nuestro destino. Y de nuevo acudieron a mi mente los consejos de mi amigo Jose Andrades: "Sólo hay que centrarse en la siguiente brazada y olvidarse de cuánto queda aún...". Brazada, brazada, respiración, brazada, brazada, respiración... tuve que pasar de 3 a 2 brazadas/respiración para evitar tragar más agua. Y así llegué a la tercera boya.

De nuevo giro de 180º y a buscar la cuarta boya. El final estaba más cerca. Ahora iba como un rayo. ¡Claro!, con el mar picado y la corriente a favor....¡qué os voy a contar! ¡Ni yo me creía a la velocidad que iba! ¡Parecía una Zodiac!

La cuarta boya llegó en un pis pas. Giro de 90º y enfilo el canal de los patines, con destino a la orilla. De refilón miro hacia atrás. Me había costado tanto el "trozo largo" que temí ir el último. Pero no, se veían aún bastantes brazos por detrás de mí. ¡Menos mal!. No es que uno venga aquí a intentar competir con los supermanes de los bomberos, pero tampoco le apetece llegar el último. ¡Un poquito de por favor!

Y por fin llego a la Meta, mucho más entero de lo que pensaba, y aún con  la moral de levantar la V de la victoria. El sentido del humor no hay que perderlo nunca...

Como no hay clasificación, ni había reloj oficial, os tenéis que fiar de la lectura de mi GARMIN y de mi palabra: llegué el 39º de 54 nadadores. Como bien relató en su crónica sobre la prueba en la página oficial del Club un compañero de mi equipo de natación, el ARENA Alicante: "José María Galera llegó con el grueso del pelotón...", que no es lo mismo que llegar "con el pelotón de los gruesos..." dije yo, je,je,je.

Alejandro Asensi, Carlos Cruz y Javi Bernabeu.
Yo, aún no había salido del agua...
Pero no todos en mi equipo ARENA Alicante somos "del grueso del pelotón": Carlos Cruz fue el 1º en llegar, Alejandro Asensi llegó el 2º y Javi Bernabéu llegó en 8ª posición. Pero algunos en el equipo ARENA no somos tan buenos como estos campeones. También "habemos" mediocres... ¡Todos no podemos llegar el 1º!, porque entonces ¡No habría Travesía!,... je,je,je.

La campeona Laura Tarruella, consintió en posar conmigo. ¡Un honor!

Afortunadamente, aunque uno no es el más rápido, ni el mejor, tiene buenos amigos que se prestaron a fotografiarse conmigo. Y mi amiga Laura Tarruella, una campeona que logró el 2º puesto en mujeres en el Acuatlón, se prestó a darle color y glamour a esta foto en la que me veis contento antes del comienzo.

Victor Alemañ entrando en Meta. Fresco como una lechuga
A continuación de la parte de natación, se desarrolló la parte de cross, por los cerros de Cabo Huertas, y con un calor más que respetable ya a esas horas. En esta prueba yo no participé, sino que sólo hice la travesía. El vencedor fue Víctor Alemañ, un chaval que conozco bastante de haber coincidido con él en la Piscina de la Universidad, pero al que no le suponía esas cualidades deportivas tan sobresalientes. Finalizó la prueba en 1h.10'.


Como cabía esperar, las duchas fueron absolutamente auténticas del Cuerpo de Bomberos y por riguroso orden de petición fuimos "regados" generosamente hasta arrastrar la sal y las algas que nos habíamos traído de la travesía. En esa situación, uno no pudo por menos que sentirse Carmen Maura en "La ley del deseo", la conocida película de Almodovar, je,je,je.

Foto de familia de los bomberos voluntarios que velaron por nosotros
Después de la entrega de premios, hubo un divertido sorteo de regalos aportados por los patrocinadores y que, precisamente por el carácter familiar de la prueba tuvo un ambiente de risas y cachondeo sano que vino a poner el lazo a una prueba en la que lo importante es disfrutar y pasar un buen rato. 

Foto de familia final. Yo estoy en el centro, en la fila de detrás, a la izquierda de la señal de tráfico

No podía faltar la "foto de familia" de participantes, voluntarios, Protección Civil, etc. etc., todos con la sonrisa en los labios después de una jornada que queda grabada en la retina como una quedada de amigos más que como una competición.

La marcha continuó en Playa San Juan


Los más marchosos aún tuvieron humor de irse de picoteo y copas a un chiringuito de Playa San Juan, a celebrar el buen rollo que imperó toda la jornada. 




Quiero agradecer una vez más a la ADC Bomberos Alicante la posibilidad que me han brindado por segundo año consecutivo de participar en este evento familiar y de compañeros pero en los que, aún sin ser bombero, te siente plenamente integrado, por la afabilidad y el buen rollo de los organizadores y de los participantes. En especial mi agradecimiento a Germán Gutiérrez por sus atenciones antes, durante y después de la prueba.

Es una Travesía a la que me gustaría volver a acudir en años sucesivos, porque en mi agenda está señalada como un día de diversión, deporte y buenos amigos.

Espero que os haya gustado

¡Nos vemos en el agua!

José María Galera
OWS Alicante



viernes, 24 de julio de 2015

NEDA EL MÓN SWIM BARCELONA 2015

(** Pulsando sobre las fotos, se ven a pantalla completa)

Como dice mi amiga Helga "al mar, unas veces se va a nadar, y otras a pelear". 

Y a pelear -¡y de qué forma!- fuimos un grupo de aguerridos nadadores el pasado 19 de julio, participando en la "5ª Neda el Món Zoggs Swim Barcelona 2015" que, simultáneamente, era una etapa de la I Copa de España de Aguas Abiertas Open.


La prueba constaba de varias modalidades que paso a resumiros:
  • Travesía 5.700 metros, competitiva
  • Travesía 5.700 metros, no competitiva
  • Travesía 3.600 metros, competitiva
  • Travesía 3.600 metros, no competitiva
Los nadadores que participaban en la prueba de la Copa, hacían la travesía de 5.700 metros, pero tenían una salida especial, con su juez particular.

Los de la travesía de 5.700 metros teníamos la salida en la Playa de San Sebastián (Barceloneta) y los de 3.600 metros en la Playa Nova Icária (junto al Puerto Olímpico), con una Meta común en el Port del Fórum, al final de la línea de costa de la ciudad de BCN, justo antes del río Besós.

La leyenda de las camisetas resultó ser premonitoria
El eslogan que llevaban los chicos de la organización en sus camisetas ya era premonitorio.
Para los que nos estáis puestos en la lengua de Shakespeare, es algo así como "Una mar en calma nunca hizo un nadador hábil". 
¡Ahí queda eso!. 
Si había una intención en el comentario... nunca lo sabremos! 

El día previo por la tarde hubo varias actividades preparatorias y el briefing de la prueba, en la cual el personal de la Organización nos aclaró las pocas dudas que teníamos al respecto. 

Marc, el Boss de Neda el Món, nos explica los pormenores. Me podéis ver a la derecha con polo negro
Se hizo mucho hincapié en la conveniencia de nadar con neopreno y boya por evidentes motivos de seguridad porque, aunque llevábamos multitud de kayacs, tablas de paddle surf, varias zodiacs, e incluso dos lanchas de la Guardia Civil, el recorrido era lo suficientemente largo como para que quedáramos relativamente solos en algún momento.

Toda esta jornada previa resultó muy bien. Y me fui al hotel muy contento de haber venido a BCN a hacer mi primera travesía fuera de "la terrera".

Y llegó el día de la prueba. Un servidor arribó a la Playa de la Barceloneta a las 7,30h. -la prueba comenzaba a las 9h.- para ir entrando en situación.

Idílica imagen del Arco de Salida y el Mediterráneo al fondo
Los chicos de la Organización estaban montando el Arco de Salida y las banderolas, mientras el Sol intentaba desperezarse entre unas nubes bajas que impedían la visibilidad. El pronóstico daba mar en calma y nieblas matinales. Todo fenomenal. ¡Iba a ser un gran día!.


A la derecha de la Salida, el Hotel W lucía espléndido sus 100 metros de altura y brillaba como un diamante con el Sol del amanecer.

El skyline de BCN, con la placa solar del Fórum al fondo
En el otro extremo, a lo lejos, se veía la placa solar del Fórum (inclinada a la derecha de la foto), punto de destino de la Travesía.

El mar lucía tranquilo, sosegado, prácticamente plano....

El día prometía ser espectacular para disfrutar una Travesía épica. MI primera salida fuera de la zona de Alicante no podía tener unos prolegómenos mejores...

Foto de familia. Yo estoy justo en el centro, en segunda fila, con neopreno ORCA

En los minutos previos a la Salida, tocaba la "foto de familia" en la que no están todos los que son, pero si éramos todos los que estábamos. La cuenta atrás comenzó a continuación.

Y nos lanzamos todos al mar. 



El agua estaba espectacular, clara, fresquita, tranquila... Disfrutando las brazadas una tras otra, aquello era una maravilla. "En qué buena hora he decidido venir a BCN", pensé.

Y los primeros 2.000m. transcurrieron sin apenas darnos cuenta, disfrutando las brazadas, a un ritmo sostenido de 3km/h., con el mar claro y sin medusas. ¿Se podía pedir más?.

Llegamos al primer avituallamiento y la cosa se empezó a complicar. La zodiac que nos tenía que atender se movía más de la cuenta, mucho más de la cuenta. El mar "se estaba levantando", poquito al principio, pero, súbitamente, en cuestión de 15 ó 20 minutos, aquello se había complicado un montón. No se veían las boyas de señalización. Los expertos chicos de paddle surf apenas podían mantener el equilibrio sobre las tablas...¿Qué está pasando, Dios mío?

Llegar a la boya que marcaba los 3.000 metros se complicaba por momentos. Ya estamos a la mitad, ya queda menos. Al final, con el oleaje era dificilísimo avistar las boyas que nos marcaban el camino -enormes, como se ve en las fotos- y los "borreguitos" de las olas nos acosaban por doquier. Y empecé a tragar agua... y a ponerme nervioso.


La diferencia de mar entre la salida y la boya de los 3.000m. era evidente

La boya de los 4.000m. no llegaba nunca, y con ella el segundo avituallamiento. Yo no sabía ni por donde iba, mientras contemplaba con pavor como los chicos de las tablas se caían una y otra vez de las mismas, y los kayacs se volcaban por la fuerza del oleaje. Y las zodiacs de Protección Civil pasando constantemente a toda leche por nuestro lado, señal de que algo no iba bien.

Por fin llegamos al segundo avituallamiento, y veo que los chicos apenas podían sostenerse sobre la zodiac y que se les caían de las manos los vasos con Aquarius que intentaban dar a los nadadores. Decidí no acercarme, por miedo a que, por un golpe de mar, se me viniera encima la zodiac y aquello acabara peor de lo que ya estaba.

Y seguí nadando. Muy muy desorientado...

De repente, me doy cuenta que la boya que debía marcar los 4.500 metros está muy hacia dentro del mar y, desorientado como estaba, me pongo a nadar en su busca (debíamos dejar las boyas siempre a nuestra izquierda) hasta que un kayacker se me acerca y me dice que corrija el rumbo, que a esa boya se le ha roto el enganche y se iba mar adentro... ¡Ay madre!. ¡Qué agobio!

Y en ese momento me acordé de mi amigo José Andrades que me dijo en una ocasión que él, cuando la cosa se complica, se concentra únicamente en la siguiente brazada, y se olvida de cuanto le queda por nadar, ni de cuanto ha hecho ya. Y seguí su consejo. Me puse a nadar, concentrado en la brazada siguiente, y siguiendo una línea lo más recta posible que el mar me dejaba.


La entrada al puerto era muy complicada. Las olas empujaban contra los espigones

La llegada a la boya de los 5.000m metros fue épica. Mentalmente lo comparé -maratoniano como soy- al famoso "Muro" de la Maratón -situado entre los kilómetros 30 y 35- porque si "pasabas el Muro" ya era seguro que acababas la prueba. Y para mí ese muro fue la boya de los 5.000


El de la foto no soy yo ¿eh?
Ya estaba bordeando el espigón del puerto. Mientras, el mar se había levantado como yo nunca había visto hasta ahora. Y el  miedo era que las olas te lanzaran contra la escollera del puerto... ¡Otro esfuerzo!, nadar de nuevo hacia adentro para no morir estrellado contra las rocas. ¡Esto parecía no tener fin!

El acceso a la rada del Puerto. El mar, al fondo, movidito, movidito...
Y por fin entré dentro de la rada del Puerto del Fórum. Me paré unos instantes, cuando apenas quedaban 200 metros para llegar a meta y pensé: "éstos los voy a disfrutar", y me puse a deslizarme sobre el agua, alargando la brazada todo lo que podía, respirando acompasado, sin agobios, y sin importarme un ápice el tiempo que marcaba mi pulsómetro.

Y disfruté, ¡vaya si disfruté!. Ahí valoré lo gratificante que puede llegar a ser nadar en un mar en condiciones, pese a llevar ya casi 6.000 metros a las espaldas y casi 3 horas nadando -o peleando con el mar, como diría Helga-, un placer que, pese al cansancio, disfruté a fondo.

Y por fin el Arco de Meta, la megafonía, los aplausos..., y yo mareado como un pato, voy y me caigo de espaldas  justo al incorporarme de pie bajo el Arco. El mareo de tres horas de lucha me estaba pasando factura... 

Pero feliz, muy feliz. Nunca había estado tres horas nadando sin parar. Bueno, mejor dicho, peleando sin parar. Y allí estaba, un poco aturdido, pero entero, sin rampas, sin calambres, feliz, feliz como una perdiz!!


Al poco de llegar yo hicieron la entrega de premios a los primeros clasificados, entre los que no me encontraba yo, claro.

Pero resulta que tuve suerte finalmente, porque a continuación de la entrega de trofeos, hicieron un sorteo de varios regalos.

Añadir leyenda
Acostumbrado como estoy a que nunca me toque nada, ni a subir al podio, pues no estaba prestando mucha atención a la megafonía y, de pronto, oigo que repiten insistentemente mi nombre por los altavoces... y echo a correr hacia el podio. Resulta que me había tocado un libro del gran Miquel Sunyer , en el que narra las peripecias de su vida deportiva y los retos a los que se ha tenido que enfrentar para llegar a lo más alto en la natación en aguas abiertas. Todo un regalo y una experiencia que seguro que leeré y releeré para sacar enseñanzas de él. 



Mientras, el speaker continuaba amenizándonos el rato, haciendo tiempo para que llegaran todos los nadadores a Meta. Algunos swimmers precisaron por encima de las 4 horas para culminar la Travesía, lo que me ayudó a relativizar mi tiempo y no sentirme el último del pelotón.


Mi GARMIN marcaba 2h.51' cuando lo paré. Y tuve la fatalidad de que se me bloqueó el GPS, con lo cual no sé exactamente cuál fue la distancia que hice. Aunque yo calculo que debieron de ser unos 6.500 metros, en función de las vueltas que dí, y de los zig zag que tuve que hacer buscando pasar junto a las boyas de señalización.

Teniendo en cuenta que los primeros 2.000 metros los hice en apenas 40´ (3km/h) y que tardé 2h.51´en finalizar, yo calculo que debí de nadar a una media de 2km/h. el resto de la Travesía hasta la Meta. Es decir, el mar me frenó hasta el extremo de bajar 1/3 mi velocidad de deslizamiento... Y puedo asegurar que los últimos 2.000 metros debieron de ser los más lentos del recorrido, ¡con diferencia!.

Por último, la Organización de Neda el Món tuvo un detalle solidario muy bonito, ya que propició que los nadadores que habían llegado antes a Meta, pasearan por el agua a un grupo de personas con parálisis  cerebral  de una asociación benéfica que, de otro modo, no tendrían oportunidad de disfrutar de "bañarse y nadar" en el mar. Un detalle realmente emocionante y bonito.


Quiero significar especialmente la excelente, y yo diría que casi perfecta, organización de "Neda el Món", tanto en los aspectos técnicos, como organizativos y humanos. En todo momento nos sentimos arropados y acompañados por multitud de voluntarios (75 entre kayackers y surferos) y, una vez fuera del agua, la atención y la respuesta a todas las dudas y necesidades que tuvimos fueron extraordinarios. Había oído muchas y buenas cosas de esta organización pero, desde luego, eran absolutamente merecidas. ¡Enhorabuena Neda el Món!. Repetiré con vosotros, tenedlo por seguro.


Marian García Aguado ayudando a un minusválido
También quiero manifestar mi especial agradecimiento a Marian García Aguado, la "animadora" del evento que, es a la vez, la entrenadora del grupo de natación de Neda el Món. Su simpatía, su energía y su disposición constante a ayudar y a resolver todas las dudas dejaron una honda huella en mí. Espero volver a coincidir con ella en futuras Travesías... ¡Gracias Marian!

Foto final de familia. Estoy a la derecha, en la última fila, con gafas naranjas...
No podía faltar la foto final de familia, con los voluntarios y con los pocos nadadores que nos quedamos a la paella gigante que compartimos al acabar todo.

Realmente, fue un día redondo, pese a lo complicado de la mar. Pero bueno, "lo que no te mata, te hace más fuerte", o al menos eso dicen.

Fue un bonito día, de los que uno no va al mar a nadar, sino a pelearse...

Particular agradecimiento a Francesc Aromir, fotógrafo profesional y autor de varias de las fotos de esta crónica. 

A continuación os acompaño el link con las clasificaciones y otras informaciones interesantes:

http://www.nedaelmon.com/ca/Noticies/Detalls/4140/classificacio-zoggs-swimbarcelona



Espero que os haya gustado

¡Nos vemos en el mar!

José María Galera
OWS Alicante

viernes, 5 de junio de 2015

TRAVESÍA MARINERS 2015

El pasado 30 de mayo tuvo lugar una nueva edición de la Travesía de Mariners, una prueba que consta de tres posibles recorridos o travesías, que paso a continuación a comentaros. 

Recorrido de la Travesía de 10.000 metros 
Una primera, con un recorrido de unos 10.000 metros que, comenzando en la Isla de Tabarca, toca la costa a la altura del Faro de Santa Pola para, costeando, llegar hasta la Playa de Arenales del Sol.
Las otras dos travesías, de 5.000 y 2.500 metros respectivamente, tienen su origen y final en el Kiosco Parrés, de la Playa de Arenales para, después de superar sucesivas boyas, llegar a su destino.


Recorrido de la Travesía de 5.000 metros (rojo) y 2.500 metros (amarillo)

En las semanas previas a la prueba, y organizados por el centro deportivo Natura Sport, de Elche, tuvieron lugar en sucesivos sábados, varios entrenamientos de larga distancia, tanto en la Playa de Arenales, como en la de Santa Pola, así como un macro entrenamiento en el que se dieron varias vueltas a la Isla de Tabarca. 

Foto de familia después de uno de los entrenos en la Playa de Arenales del Sol

Todos los entrenamientos fueron dirigidos y coordinados por Rafael Aledo y Clara, (Natura Sport), y resultaron muy concurridos, como podéis ver en la foto. Al finalizar los mismos, tuvimos el inefable almuerzo donde intercambiamos anécdotas y risas...


Al finalizar un entreno, entre Clara madre y Clara hija

Con dichos entrenos se fue caldeando el ambiente, y todos esperábamos cada vez con más ansia el deseado día de la prueba, a la vez que cruzábamos los dedos para que saliera una buena mar, ya que en primavera, con el tiempo cambiante, podía salir cualquier cosa. En la mente de todos estaba la Travesía de 2014, donde tuvimos una mar horrible que hizo modificar a última hora los recorridos y estuvo a punto de dar al traste con la celebración misma de la prueba. Recuerdo que fue mi primera Travesía "seria" y lo pasé realmente mal, más por desconcierto ante lo inesperado de la situación, que por sensación de peligro en sí.

La Playa de Arenales, a primera hora del día de la Travesía, con el Chiringuito de Parrés

Y por fin llegó el ansiado día. Los participantes en la Travesía larga, la que salía de la Isla de Tabarca, tuvieron que madrugar bastante, ya que el autobús que los llevaría desde el punto de Meta, en el Kiosco Parrés (donde estaba el guardarropa y donde se dejaron los coches) hasta Santa Pola partía a las 7 de la mañana. Desde allí cogieron un "barco-taxi" que los llevaría hasta la misma Isla, desde donde partiría la prueba alrededor de las 8,30 de la mañana.

La apariencia plácida del mar que veis en la foto, no era tal en realidad. En los días previos hubo un fuerte temporal de sureste que dejó un importante mar de fondo y una acentuada corriente que nos hizo padecer bastante a la hora de alcanzar las primeras boyas.

Los que venían desde Tabarca-Santa Pola estaban encantados, porque la corriente les empujaba hasta la Meta. Pero para los que hicimos las otras dos travesías, el llegar a la primera boya, situada a 1.500 metros al Sur -y por lo tanto nadando a contracorriente-, nos costó lo nuestro llegar a este primer hito.

El arco de Salida, antes de comenzar la prueba de 5.000 metros
La salida para la prueba de 5.000 metros se dio a las 9 de la mañana, y los que nadaron los 2.500 metros salimos unos minutos después, para evitar las aglomeraciones y los empujones de los inicios.

Aunque la normativa de la prueba indicaba que la misma era con neopreno, el hecho de que la primavera esté siendo especialmente cálida ha traído como consecuencia que el agua esté en torno a los 20ºC, por lo que la Organización dio cierta libertad para que los más valientes se atrevieran a hacerla sin neo, si bien fueron una minoría.

Bien es sabido que el neopreno no es una prenda que guste a todo el mundo e, incluso, hay gente que no nada en invierno en el mar por no tener que calzarse uno, porque le carga los hombros, le hace rozaduras o, simplemente, le agobia. Tan respetable es una postura como la otra, pero las normas eran claras en ese sentido, y la prueba era con neopreno... Hay que agradecer desde aquí a la Organización  de Rotary Mariners la flexibilidad que demostró a última hora por permitir que varios nadadores hicieran la prueba "a pelo", por su aversión al neopreno. 

Los socorristas, antes de comenzar las Travesías

En todo el recorrido fuimos escoltados por numerosos kayacs, motos de agua, lanchas, etc., por lo que nuestra seguridad estuvo garantizada en todo momento, al margen de que el mar no ofrecía especial peligro en ese día, ya que la corriente a la que he hecho referencia antes solo dificultaba la natación, pero no era especialmente complicado soslayarla.

El vencedor de la prueba reina fue Oscar Estrada, con un tiempo de 2h.15´, una marca excepcional para él, si tenemos en cuenta que no es su primera experiencia en una distancia tan larga. ¡Y bien contento que estaba luego por el éxito conseguido!. En segundo lugar y con apenas dos minutos de diferencia entró José Luis Larrosa, participante habitual en esta prueba y vencedor en anteriores ediciones de la misma. La primera mujer en pasar bajo el arco de Meta fue Soraya Pérez con un excelente registro de 2h.23´. En total finalizaron la Travesía de 10.000 metros 122 nadadores.


La prueba de 5.000 metros, con 88 nadadores llegados a Meta, fue revalidada por Carlos Rivera, con 1h.10´, siendo la primera mujer Mariló Martí que la finalizó en 1h.18´.

Por último, en la prueba de 2.500 metros -y que fue en la que participó un servidor- venció José Manuel Arévalo, en 43', y la finalizamos 71 nadadores.

Foto de familia al finalizar una de las entregas de premios

En total participamos casi 300 nadadores, de los que llegamos a Meta 271. No es por lo tanto una prueba multitudinaria, al estilo la Tabarca-Santa Pola, pero tiene la suficiente dimensión como para tener un magnífico ambiente de nadadores y, sobre todo, permite tener una organización manejable y que funcionó perfectamente, como un reloj, en todo momento.

La entrega de premios fue "de menos a más". Es decir, que comenzó con la Travesía de 2.500, continuó con la de 5.000 y finalizó con la "prueba reina". 

Como anécdota tengo que comentar que dentro de cada una de las pruebas, la entrega de medallas se hizo comenzando por las categorías más veteranas. Y yo, que desconocía que había "hecho podio" -más por mi veteranía que por mi velocidad dando brazadas, todo hay que decirlo-, de pronto oí mi nombre por megafonía y, desconcertado, me fui hacia el podio, deprisa y corriendo y vistiéndome por el camino, porque me pilló en bañador y comiendo sandía....je,je,je.

Mi inesperado podio "de veteranos"

Cuando finalizó la entrega de premios, se habilitaron una serie de carpas donde, de una manera informal, estuvimos comiendo y charlando hasta bien entrada la tarde, entre muchas risas y mucha cerveza también (había que rehidratarse, claro).

Las carpas donde comimos al finalizar las pruebas

Finalmente, a eso de las 5 de la tarde, nadados, comidos y relajados, fuimos abandonando paulatinamente la reunión, camino de los coches y ya con el reloj en marcha descontando los días que quedan para la Travesía Mariners de 2016.

Desde aquí quiero felicitar a Rotary Mariners la excelente organización que tuvo la prueba, desde el principio hasta el final, incluyendo la excelente elección del chiringuito de Parrés para la comida. Todo estuvo fenomenal, incluyendo los entrenamientos que regularmente y durante los cuatro sábados previos a la prueba estuvieron coordinados y magníficamente dirigidos por Rafael Aledo y Clara, a los que desde aquí doy mi más sincero agradecimiento por todas sus atenciones.

¡El año que viene repetiremos!

Espero que esta crónica haya sido de vuestro agrado ¡Nos vemos en el agua!


José María Galera 
OWS Alicante



jueves, 1 de enero de 2015

III MAR SILVESTRE - ARENALES DEL SOL (ELCHE)

(* Pulsando en cada foto, se pueden ver a pantalla completa)

El pasado 31 de diciembre, unos cuantos valientes fuimos citados en la playa por la organización de "Eventos Deportivos Arenales del Sol", para disputar la III edición de la San Silvestre a nado. Aunque había unos 100 inscritos, al final fuimos sobre 80 nadadores los que nos atrevimos a meternos en el mar...

Aspecto de la Playa de Arenales del Sol, a las 9 de la mañana. Al fondo la ciudad de Alicante

Aunque la temperatura del agua era de unos 15ºC, lo cierto es que en el exterior el ambiente era gélido, con una temperatura ambiente de 4ºC y unas fuertes rachas de viento del Norte, que hacían que ponerse el neopreno fuera una aventura, dado que, con el frío, no había forma de que deslizara por la piel... Todo aquél que se haya puesto un neopreno en semejantes condiciones, sabe de lo que hablo.

Desde poco antes de las 9 de la mañana, empezaron a  llegar los primeros participantes, que se arracimaban en los dos puntos singulares de la prueba, la Salida y la Meta, puesto que no coincidían, y había que decidirse por donde dejar el coche... Al final, la mayoría optó por dejarlo en la Meta, e ir andando hasta la salida, porque hacerlo a la inversa hubiera sido complicado, con el frío que hacía.

El mar ofrecía un aspecto singular, puesto que al ser viento del Norte y la playa de Arenales estar orientada hacia el Sur, el viento era de interior hacia el mar, haciendo que se levantara mucha espuma cada vez que una racha de aire azotaba el agua. Como podéis ver, un panorama encantador para meterse a nadar en el mar. ¡No hay dolor!

José Andrade con José Mª Galera, antes de bajar a la orilla.

Pese a ello, una vez llegados a este punto, no era cuestión de echarse atrás. Nos fuimos acercando a la furgoneta de la organización, para dar fe de nuestra presencia, y recibir una pulsera donde se indicaba nuestro dorsal, el 39 en mi caso. 

Los participantes y acompañantes, en los instantes previos a la salida de la Travesía.

Y poco a poco, nos fuimos arrimando a la orilla, mirando de reojo el mar, mientras los más valientes tomaban directamente ya contacto con el agua para ir aclimatando poco a poco el cuerpo, y no sentir de forma brusca el frío, una vez dada la salida. Incluso tres, no ya valientes, sino super héroes, se atrevieron a hacer la Travesía a pelo, apenas con un sucinto bañador. ¡¡Y consiguieron acabarla, con una sonrisa en los labios incluso!!

Los tres valientes que nadaron a pelo.
Entre ellos, Jorge Crivillés y Segio Javier Larrosa.

Por fin dan el silbato de salida y, poco a poco, sin prisas (la prueba no era competitiva, por lo que no había clasificación, ni tiempos oficiales) fuimos entrando todos en el agua, que estaba fría al principio, pero no tanto como temíamos. De hecho, hacía más frío fuera que dentro del agua, por paradójico que resultara. Aunque, eso sí, el agua estaba extraordinariamente turbia, porque había una importante mar de fondo que, no sólo nos impedía ver el fondo, sino que no veíamos incluso nuestras propias manos cuando braceábamos.... Pero bueno, no hay felicidad perfecta. Esa fue la única nota desagradable de la jornada, que tampoco fue tanto, la verdad. 

El recorrido tenía forma de polígono, con dos boyas marcadas por unos grandes globos rosas, quizá demasiado pequeños para verlos en la distancia, pero dado el carácter de "quedada de amigos" que tenía la prueba, tampoco se puede pedir mucho más. En todo momento, varios kayacs y piraguas nos fueron acompañando en el recorrido, velando por nuestra seguridad. Pese a ser una prueba amateur, ese tema estuvo perfectamente controlado, con presencia de una ambulancia del Samu y presencia de la Policía Local de Elche también. La seguridad en el mar es fundamental, y los organizadores, pese al carácter amateur de la quedada, eso lo cumplieron con creces. Muchas gracias desde aquí!

Los nadadores, "luchando contra los elementos", camino de la primera boya

En la anterior foto podéis ver que mi comentario de la olas de espuma que levantaba el viento en contra no estaba hecho al azar, o para "darle emoción" a la crónica. La olas de espuma eran reales, ¡y muy reales!. Menudo "espumaría" que tuvimos al entrar...

El recorrido tenía una longitud total de 1.500 metros. En un principio, la organización había diseñado uno ligeramente más largo, en torno a los 2.000 m. pero, las difíciles condiciones del mar en el día de ayer, aconsejaron acortarlo un poco. El vencedor de la prueba fue Roberto Soria, seguido por la joven promesa ilicitana
 Darío Sánchez, de apenas 15 años de edad. El tiempo invertido por ambos no lo puedo decir, ya que lo ignoro. Ya digo que fue algo no competitivo...

Detrás fuimos saliendo el resto de nadadores, a veces en solitario, o también en grupos, entre risas y empujones, puesto que se trataba de pasar un rato divertido entre amigos el último día del año.

La alegría de llegar a la orilla "en buenas condiciones"

Curiosamente, al salir, el viento nos obsequió una de las escasas pausas que dio en toda la jornada, y la estancia sobre la arena, gastando bromas con los amigos, fue más agradable de lo que cabía pensar en principio. Pero la prudencia que da la experiencia aconsejaba no demorarse demasiado, e ir rápidamente hacia los coches, a por la segunda "aventura" del día, esto es, quitarse el neopreno y quedarse en pelota picada, en medio de la calle, mojado y con 4ºC, ¡eso sí que fue un reto!. A mí me tuvieron que ayudar a sacarlo por abajo, porque era tal la "tiritona" que tenía, que no podía sacármelo por mis propios medios... ¡Otra anécdota para contar!.

Sergio Javier Larrosa con José Mª Galera, durante el sorteo de premios

Una vez vestidos y abrigados, como si estuviéramos en Siberia (el estado de destemplanza del cuerpo después de una prueba de éstas puede durar horas, hasta recuperar el cuerpo su temperatura habitual), nos dispusimos a tomar el consabido caldo con pelotas que nos haría recuperar rápidamente el ánimo. Como es lógico, las fotos de familia y amigos, se sucedieron de forma ininterrumpida en estos momentos de diversión, una vez "pasado el trago"

Con un divertido sorteo de diversos premios, presentado por Eduardo Davó, con un sistema rudimentario de megafonía, esto es, "a grito pelao", finalizó la jornada, ya que el frío reinante no invitaba a estar al aire libre demasiado tiempo más. Y lentamente se disolvió la reunión en torno a las 12 de la mañana. Cada mochuelo a su olivo... 

En definitiva, una prueba divertida que, por tercer año consecutivo, organiza la Asociación de Comerciantes de Arenales del Sol, con Javier López Fonta al frente, y a la que cada año se apuntan más y más amigos, todo dentro de un ambiente de camaradería y buen rollo que hace que estés deseando que llegue la siguiente edición... ¡Nos vemos en la de 2015!

En el siguiente enlace podréis ver unas fotos publicadas por el digital "estoeselche.com":

http://www.estoeselche.com/noticia.php?id_noticia=228#.VKQPrh01B0Y.facebook


Espero que hayáis disfrutado de la crónica

Nos vemos en el agua!!

José María Galera
OWS Alicante