sábado, 19 de septiembre de 2015

TRAVESÍA TAMARIT 2015

Amanece en Playa Arenales del Sol 

(* Pulsando en las fotos, se ven a pantalla completa)

Este año 2015 hemos estrenado Travesía, al menos yo, una más de la larguísima lista de pruebas que se disputan a lo largo de estas costas durante el verano y que hace materialmente imposible asistir a todas, tal ha sido la proliferación de pruebas en apenas unos pocos años.

En realidad fueron dos Travesías, de 2.500 y 5.000 metros, lo cual, unido a un Cross de 6km. por la orilla de la playa, reunieron a un nutrido grupo de deportistas solidarios, convocados por la Asociación Tamarit, en la Playa de Arenales del Sol (Elche). Fue una agradable y "casi familiar" reunión deportiva - ya que casi todos nos conocíamos de alguna manera- en pos de una buena causa benéfica.


El mar, calmado y tranquilo al amanecer
La convocatoria era para el día 13 de septiembre,  y fue tempranera a más no poder, teniendo en cuenta que, a estas alturas del verano, ya no amanece tan temprano. 

Y allí estábamos todos, apenas las 7 de la mañana, con un poco de fresquete aún, e intentando divisar entre la bruma cómo iba a ser la jornada, después de varias semanas con muy mala mar y con muchísimas dificultades para entrenar, precisamente por esa mala mar y también por la abundancia de medusas...

Y el mar, en apariencia, no podía estar mejor. Calmado, tranquilo y con las aguas bastante transparentes, a decir de algunos adelantados y nerviosos que se metieron a calentar antes del momento de la salida. 

Los preparativos y la entrega de gorros a la salida
El control de salida era muy sencillo, ya que la prueba no tiene -al menos en estas primeras ediciones- grandes pretensiones. No había chip, ni tampoco reloj oficial, si bien nos entregaron un gorro muy chulo (naranja para la prueba larga, amarillo para la corta) y una camiseta conmemorativa del evento.


Recorrido de la prueba de 5.000 metros

Y el recorrido también era sencillo, en el sentido de que no tenía grandes complicaciones de boyas formando circuitos extraños, sino un recorrido lineal desde el punto de salida hasta la torre de salvamento de El Altet (en el caso del recorrido largo) y desde el punto de salida hasta el último edificio de la Playa de Arenales en el caso del circuito corto. 

En ambos casos, los circuítos resultaron ser a la postre más largos de lo que se indicó, resultando el corto de unos 3.400 metros y el largo de 5.300 (o al menos eso es lo que marcó mi GARMIN)



Entre bromas y veras, unos entraban a calentar, otros salían diciendo "no he visto ninguna medusa".... ya digo que la prueba tenía un marcado carácter familiar, aunque con una organización técnica impecable, como corresponde a las pruebas en las que colabora Rafael Aledo, de Natura Sport, que no suele dejar nada al azar, dada su larga experiencia técnica en este tipo de eventos deportivos. 


Y llegó la hora de la verdad para la prueba de 5.000. A través de megafonía nos convocan, nos dan el "listos", la cuenta atrás de rigor.....y ¡al agua patos!. 

Unos quince minutos después se dio la salida de la prueba de 2.500 metros lo cual propició que al final casi coincidiéramos llegando a meta mezclados muchos de los participantes de ambas pruebas, dado que los circuitos se superponían.

Las sensaciones de inicio no fueron muy buenas para mí, porque entré en el agua muy tenso, y con un poco de ansiedad también. Resulta que hace apenas una semana me picó una medusa -una hermosa Rhizostoma- o, mejor dicho, me abrazó con todos sus tentáculos, rodeándome toda la cara, precisamente en esa misma playa y, ¡oh casualidad!, justo a la altura del punto desde donde se dio la salida de la prueba... Y, aunque uno intenta hacerse el fuerte y se dice para sus adentros aquello de "sólo fue una mala suerte", lo cierto es que el subconsciente a veces es muy difícil de convencer y te juega malas pasadas por mucho que le transmitas mensajes de buen rollito... je,je,je.


Afortunadamente, ese "mal rollo", que me duró unos cuantos metros, acabó disipándose poco a poco, ante el inigualable placer de nadar en ese cristalino mar que ese día nos concedió el privilegio de estar como una balsa. Y digo privilegio porque realmente la segunda quincena de agosto y la primera de septiembre están siendo inusualmente malas en cuanto a condiciones de la mar, después de haber tenido una primera parte de verano de auténtica calma chicha día tras día y con ausencia total de medusas, lo cual nos había hecho creer -ilusos de nosotros- que todo el verano iba a ser igual...

El recorrido de ida se hizo algo pesado, al menos para mí. Una vez que se acabaron las construcciones de la orilla de Arenales, entras en la zona que es reserva natural, sin ninguna construcción y con una playa lineal y monótona que hace que se pierda totalmente la referencia de en qué punto de la Travesía se encuentra uno. La visión de alguna medusa de vez en cuando te recordaba que no nadabas en una piscina, sino en mar abierto.... Afortunadamente, esta vez salí indemne de la aventura; no así algunos compañeros que se llevaron algún recuerdo grabado a fuego en su piel.


Una vez alcanzada la boya que había delante de la torre vigía de la playa de El Altet tocaba regresar. Entre lo largo del recorrido, que la participación no era numerosa y que yo no soy precisamente José Luis Larrosa, lo cierto es que nadé la mayor parte del tiempo solo, si exceptuamos la compañía de un kayak, a cuyo kayaker le debí de caer simpático -o me debió de ver muy mal-, porque fue una gran parte de la Travesía a mi lado haciéndome compañía y animándome constantemente. Tan sólo supe que se llamaba "Pepe" y desde aquí le quiero dar las gracias de todo corazón por su apoyo y su constancia siempre a mi lado.

Lo cierto es que el regreso se hizo mucho más llevadero que la ida. Entre el apoyo constante de "Pepe" y el hecho de que enseguida empecé a reconocer los edificios de la orilla de Arenales -donde he nadado docenas de veces-, enseguida empecé a hacer mi particular cuenta atrás: El edificio Gran Bahía, el viejo Hotel, el Rincón de Santi, el edificio Las Palmeras......ya, ya casi llego.

La prueba fehaciente de mi tiempo real

Y por fin, el arco de Meta. Recordé que al entrar al agua, en esa zona de la playa, había unas cuantas rocas, por lo que fui con sumo cuidado de no dejar de bracear antes de tiempo y pisar las rocas, no vayamos a fastidiarla al final.... Y salí del agua, feliz como una perdiz aunque con la sensación de que podría haber hecho mejor marca; pero entre la tensión del inicio por el pánico medusil, y el hecho de nadar solo toda la Travesía, me hicieron perder referencias y quizá relajarme más de la cuenta. Pero no me quejo. Y además  estaba contento, después del fiasco de las Travesías fallidas de Benidorm y El Albir, a las que al final no me decidí a ir, ante los malos pronósticos previos que había del estado de la mar.

Junto a José Luis Larrosa
Y nada más salir del agua tuve la sorpresa y la alegría de que mi gran amigo José Luis Larrosa se acercó hasta la orilla a felicitarme y a darme un abrazo, un gran detalle de un campeón como él, tanto en lo deportivo, como en  lo humano. 



Vicente Gómez, José Luis Larrosa y Raúl Pérez
Los vencedores masculinos de la prueba larga fueron tres buenos amigos: José Luis Larrosa (1h.05´), seguido por otros dos campeones que entraron casi al alimón: Vicente Gómez Berasaluze (1h.19´) y Raúl Pérez (1h.19´), separados ambos por apenas un segundo. 



En el apartado femenino, la vencedora fue Esther Rico (1h.30'), seguida de mi gran amiga Raquel Zamora (1h.41').

En la prueba corta el vencedor fue Alejo Vera (54') seguido del gran José Pedro T Garri (56') finalmente recuperado de todas sus lesiones invernales.

Clara Aledo, Cristina Tercero y Gema Anguera


Entre las féminas, la vencedora fue Cristina Tercero (1h.00´) que hace con éste su segundo podio en el verano, seguida de Clara Aledo (1h.05´), a la sazón hija de Rafael Aledo, que tuvo la inmensa satisfacción de entregar personalmente a su hija el trofeo. En la foto, y con short rosa, se puede ver a Clara, la orgullosa madre de la criatura. El tercer puesto fue para Gema Anguera, del Arena Alicante, que entro apenas un minuto después de Clara Aledo. Un trío de campeonas que hicieron la Travesía prácticamente juntas.

José Luis Larrosa, Cristina Tercero, Pedro Garri y Rafael Aledo



Y a continuación vinieron las consabidas fotos de amigos y conocidos, como ésta de tres de los ganadores de las Travesías, junto con el Director Técnico de las mismas, Rafael Aledo, de Natura Sport (Elche)




Gema Anguera, Cristina Tercero, Eduardo Osorio y José María Galera

También se procedió a la entrega de los premios del Cross de los mayores, así como a un divertido Cross infantil por la orilla, en el cual los pequeños se divirtieron de lo lindo. 

Una vez finalizadas las entregas, y después de un pequeño sorteo de regalos donados por los diversos patrocinadores de la prueba, se fue disolviendo la reunión, pese a que el día invitaba a quedarse en la playa un rato más.


Espero que os haya gustado

¡Nos vemos en el agua!

José María Galera
OWS Alicante

viernes, 21 de agosto de 2015

TRAVESÍA PIRATA A LA ISLA DE TABARCA

El día de la medusa....

Llevaba Rafael Aledo -gerente de Natura Esport (Elche)- varias semanas anunciándonos el evento, pero sin concretar la fecha, con la excusa de que estaba "esperando los permisos", con lo cual cada vez que nos sacaba el tema, nos ponía más "la miel en los labios".

Asimismo, nos ofrecía varias alternativas de recorrido a priori: que si desde Santa Pola del Este a Isla Tabarca y vuelta a la Isla, que si sólo vuelta a la Isla; ansiedad, y muchas ganas de hacerla, eso es lo que provocaban en mí sus propuestas...

El Puerto de Tabarca, con la Iglesia al fondo
Finalmente, la fecha escogida fue el 17 de Agosto, en que el pronóstico del tiempo anunciaba buena mar y, además, teníamos el Ok de Juan Pedro Quesada -Juanpe-, el meteorólogo oficial Salidas al Mar, que era el Grupo  organizador de la quedada.

Mapa topográfico de la Isla de Tabarca

El recorrido que finalmente se decidió sería el de dar una vuelta completa a la Isla de Tabarca (o Nueva Tabarca, que  fue su nombre inicial en época de Carlos III, cuando se estableció la primera población estable en la Isla), con una distancia aproximada de 4,5km.


Al parecer, la posibilidad de hacer la Travesía Pirata desde Santa Pola del Este hasta la Isla requería una serie de permisos y tenía una serie de condicionantes técnicos y humanos que complicaban  mucho la quedada, y se optó por hacer algo más asequible, en previsión de posibles complicaciones que la pudieran abortar a última hora. 

Puerto de Santa Pola. El barco-taxi que nos llevó, en primer plano
Y nos citaron a todos los integrantes de Salidas al Mar, así como a los amigos que quisiéramos invitar, a las 8 de la mañana del lunes 17 de Agosto en el Puerto de Santa Pola, en el punto desde el cual parten las "Tabarqueras", llamadas así porque hacen exclusivamente su ruta hacia la Isla de Tabarca.

Allí que fuimos llegando todos los asistentes, unos más puntuales que otros, hasta reunirnos un buen grupete de nadópatas, a la espera de que Rafa diera la orden de partir. Tuvimos que coger una barco-taxi, ya que los barcos oficiales hasta Tabarca -las tabaqueras-, parten bastante más tarde, y no era conveniente retrasar más la salida antes de que se levantara el mar, que estaba como un plato en esos momentos....

Foto de familia de los nadadores de "Salidas al mar" antes de partir hacia Isla Tabarca
Finalmente, a las 8,30h., Rafa dio la orden de embarcar y partir hacia la isla, cuando el Sol estaba ya más que apuntado por el horizonte... ¡la aventura nos esperaba!

El billete de la Tabarquera, recuerdo de un día inolvidable
Yo estaba muy nervioso, por lo que -para mí- era una aventura. La Isla de Tabarca es un destino mítico para cualquier nadador OWS, un mito quizá acrecentado por el hecho de que la Travesía Tabarca-Santa Pola -que este año ha cumplido su XX edición- es una prueba absolutamente imprescindible dentro del calendario de natación de cualquier swimmer que se precie, por su belleza, por su excelente organización y, sobre todo, por la tremenda dificultad de poder participar. 

En efecto, cada año la Organización recibe una avalancha de solicitudes para participar. Sirva como referente que, en la edición de 2015, recibieron 3.800 solicitudes para poco más de 1.000 plazas disponibles. Al final los agraciados participantes son elegidos por sorteo. 
Y yo llevo dos años intentándolo y ninguno de los dos he salido elegido.

El mar a la salida del Puerto de Santa Pola no podía ofrecer mejor aspecto
Pues todos esos pensamientos iban rondando mi cabeza mientras nos alejábamos del Puerto de Santa Pola en nuestro barco taxi. El mar no podía tener mejor aspecto desde la borda...¡la jornada prometía!

Necesitamos apenas diez minutos para llegar a la Isla, en cuyo pequeño puerto desembarcamos, felices como perdices...

Desembarco en Tabarca. La aventura va a comenzar
Una vez desembarcados nos dirigimos a uno de los chiringuitos de la Isla  para cambiarnos y dejar nuestras pertenencias a buen recaudo, antes de comenzar a nadar.

Una vez cambiados, puesta la vaselina de rigor para las rozaduras, y descalzos, nos dirigimos al punto de partida. 

Playa de Isla Tabarca


Para quien conozca la Isla, parecería que el recorrido más lógico sería empezar en la pequeña playa existente en la misma -pese a ser una isla, solo tiene una playa, y no muy grande- y, después de bordearla totalmente por el agua, volver al punto de partida. Más que nada por la facilidad para entrar y salir del agua.



Pero no pudo ser. Al parecer la normativa marítima impide cruzar la bocana del puerto -por evidentes razones de seguridad-, con lo cual nos tocó salir desde un lateral de uno de los espigones. La bajada hacia el agua fue todo menos deportiva y elegante.... En efecto, lo resbaladizo de las rocas y la abundancia de erizos en las mismas, hizo que aquella "carrera de obstáculos" fuera de lo más estresante, ante el miedo a dar con nuestros huesos en tierra...

Finalmente, y una vez todos en el agua, empezamos a nadar...

Los fondos marinos del Mediterráneo en los alrededores de la Isla son espectaculares
Y qué voy a decir de las aguas del Mediterráneo en Tabarca, una de las escasísimas reservas marinas existentes en nuestro país, y donde está absolutamente prohibido casi todo, excepto disfrutar las de las vistas, en aras de preservar los maravillosos fondos existentes.

Enseguida se hicieron dos grupos, uno mayor, formado por los pro, capitaneados por Rafa Aledo. Y un grupo lento formado por Clara y por mí, que íbamos a nuestro ritmo, sin dejarnos impresionar por el batido imponente de brazos y piernas de los pro, siempre marcando la senda por delante de nosotros... 

Y luego estaba el grupo de Eduardo, formado por él mismo, y que se entusiasmó tanto viendo fondos que seguía todo menos la línea de costa, e iba haciendo zig zags constantes, con lo cual su recorrido fue más largo... y más lento.

Cada 500 metros, más o menos, los pro paraban para esperarnos a los que íbamos más despacio, y hacíamos un pequeño alto en el camino para comentar anécdotas.

Una vez que giramos el cabo donde se sitúa el Faro de Santa Pola empezó la diversión. Hasta entonces, el mar era un plato, limpio y cristalino. Pero una vez girado el Cabo, el viento de Sur empezó a dejarse notar, y con ello el mar empezó a moverse, aunque poco. Y vimos la primera medusa.

Medusa Cotilorhiza, llamada "de huevo frito"
Lo cierto es que el agua estaba tan sumamente cristalina, que se veía con total nitidez, moviéndose muy despacio al ritmo que le marcaba la corriente. Era del tipo Cotilorhiza, o medusa "de huevo frito", que es sumamente frecuente en estas costas y en estas fechas.

Y no le dimos más importancia. Al fin y al cabo, esto es el Mediterráneo, y aquí hay medusas, nos guste o no. Al poco, volvimos a ver otra: misma maniobra para evitarla, y a seguir nadando, a seguir disfrutando. 

Cuando llevábamos unos 2.000 metros recorridos, hicimos una parada algo más larga, en la que Rafa nos dio instrucciones para seguir adelante. Los alrededores marinos de la Isla de Tabarca no son regulares, ni mucho menos. Eso, unido a a la escasísima profundidad de algunas zonas, hacía que si no íbamos correctamente orientados, corriéramos el riesgo de encallar y vernos atrapados en aquellas praderas de Posidonia que nos rodeaban por todas partes. 

Y también comentamos, entre risas, que empezaban a aparecer la medusas, y nosotros comenzábamos a rezar para que la cosa no fuera a más.

Pero no hubo suerte, conforme íbamos avanzando, lo que al principio era una exótica y única medusa flotando plácidamente a unos metros, se empezó a convertir en un grupo cada vez más numeroso de ellas. La cosa empezaba a ponerse regular. 

Clara y yo, que íbamos detrás y más separados, las íbamos viendo claramente. Pero los pro, que iban agrupados delante de nosotros y, por lo tanto, chapoteando muy cerca unos de otros, no las veían apenas hasta que no las tenían encima. Mal asunto.

En la parada de los 3.000 metros Rafa Aledo sugirió reagruparnos en la playa, que estaba muy próxima, para tomar una decisión al respecto. Y, de paso, esperar a Eduardo, que venía a su aire, haciendo zig zags y disfrutando..., aunque luego confesó que también le tocó esquivar a bastantes medusas. 

Una vez en la orilla, se tomó la decisión de no continuar nadando, ante la abundancia cada vez mayor de medusas, y el riesgo cierto de tener un problema serio con ellas. Hasta ese momento la cosa se había saldado con un par de picaduras a alguno con peor suerte, pero poco más. 

Y allí acabó la Travesía Pirata. Lo que en principio iba a ser una vuelta completa a la isla de unos 4,5km. quedó reducido a 3,2km., ya que nos faltó por completar la vuelta a la parte de la Isla que está habitada, para desembocar en el otro espigón del puerto, tal y como estaba planeado en un principio.

No obstante, visto desde la frialdad que da la distancia y el tiempo, fue la decisión más acertada; porque realmente no sabíamos lo que nos esperaba y corríamos el riesgo de, si el asunto se ponía más feo, no tener margen para salir del agua, ante la zona de acantilados que nos quedaba aún por bordear. Rafa Aledo, mucho más experto, por haber hecho el recorrido varias veces, tomó la decisión más acertada a la situación que se planteó.

O sea, que nos salimos del agua y esperamos un ratito al tranquilo de Eduardo, que venía a su aire, y más feliz que una perdiz, como luego reconoció entre risas.

Y una vez duchados y cambiados, nos dirigimos al chiringuito de turno a hacer un larguísimo almuerzo jalonado de risas, bromas y anécdotas, ya que, en realidad, habíamos venido a almorzar, y la nadada había sido solamente la excusa "para hacer hambre"

Esperando la Tabarquera, con Javi Valero
Sobre las 12 de la mañana, varios de los integrantes de la expedición nos despedimos, para ir al puerto a coger la Tabarquera de turno, que venía atestada te turistas de sombrilla y nevera, dispuestos a pasar el día en aquellas maravillosas aguas. El resto se quedó en la Isla, prolongando la estancia con comida, merienda y casi cena, todo ello jalonado con mojitos, chupitos y otras bebidas espirituosas para recuperarse del esfuerzo hecho en el agua.

La experiencia, aunque incompleta, fue maravillosa para mí, y acrecentó aún más si cabe mi deseo de hacer la Travesía Tabarca-Santa Pola, una vez que, conocidas aquellas aguas, ningunas otras serán tan atractivas para nadar para mí.


Espero que os haya gustado

¡Nos vemos en el agua!

José María Galera
OWS Alicante

sábado, 15 de agosto de 2015

TRAVESÍA DE URBANOVA 2015

(* pulsando en cada foto, se puede ver a pantalla completa)

(LA TRAVESÍA DE CRISTINA)


Bueno, sí, ése es el subtítulo de esta crónica, y más adelante comprenderéis el por qué del calificativo.

El pasado domingo 9 de Agosto se celebró la V Travesía Playa de Urbanova (Alicante), con varias pruebas a disputar, siendo la de 1.500m. la prueba reina, aunque también había otras distancias, como 1.000m. y finalmente, otras de recorridos inferiores, destinadas a los más pequeños. 

Esta Travesía forma parte del circuito "Alicante a Nado", que  se llamaba "Arenas Alicantinas" en ediciones anteriores, en las que contaba con un mayor número de pruebas si bien, en este año de 2015, dicho número ha quedado notablemente reducido respecto a otros años.

Asimismo, la participación en dichas Travesías ha ido yendo a menos, año tras año, tanto por la proliferación de pruebas en nuestras costas, como por algunas carencias que la organización no ha sabido, o no ha podido subsanar, lo que ha propiciado que fueran cada vez menos atractivas para los nadadores, entre los que me cuento. 

En el caso que nos ocupa, la participación en la prueba reina fue de apenas 98 nadadores, en una playa llana, atractiva y muy cercana tanto al casco urbano de Alicante, como al de la ciudad de Elche, cuna de muchos de los mejores nadadores de aguas abiertas de nuestra provincia. Y sin la competencia de otras pruebas similares por los alrededores.

El sencillo recorrido estaba marcado por dos boyas
El recorrido era muy básico, y estaba formado por dos boyas que hacían un circuito en forma de triángulo. Es decir, en teoría, un recorrido fácil y que propiciaba hacer buenas marcas, como así ocurrió.

Si bien en principio la publicidad indicaba que era una Travesía de 1.500m., lo cierto es que a la hora de la verdad, la ubicación de las boyas propició que la distancia superara ligeramente los 1.200m., estando contrastada ésta última con los GPS de varios de los nadadores participantes. 

Cristina y Eduardo, minutos antes de la Salida

Yo -que en esta ocasión no nadé, por las circunstancias antes apuntadas-, acudí a animar a mis amigos Eduardo Osorio y Cristina Tercero. Cristina debutaba en su participación en Travesías OWS, pese a que en tiempos pasados fue nadadora activa y destacada. Finalmente, hace unas semanas, decidió volver a la natación activa y éste era su debut en una Travesía en el mar. 


Ambos -junto con José María López-casares y Diana Cardo, que también participaron en la prueba- forman parte de un grupete de amigos nadadores -los "Arenales Swimmers"- que nos reunimos con frecuencia para nadar en la vecina playa de Arenales del Sol, situada a escasos metros de ésta de Urbanova. 

Si bien todos los citados habían participado en Travesías diversas, para Cristina era prácticamente su "debut de agua" después de muchos años sin nadar...

No es preciso añadir más detalle de lo complicado que estaba el mar...

El pronóstico de Windguru no era precisamente bueno para el día y, efectivamente, el mar no estaba muy plano, si bien, aparentemente, "se podía nadar". 

Posteriormente a ésta se disputó la prueba de 1.000m., que tuvo aún mayores dificultades porque el mar se había levantado aún más. Finalmente, la prueba de 500m., se tuvo que suspender por motivos de seguridad porque para esa hora se había levantado un auténtico temporal de viento y olas.

Los nadadores recibiendo instrucciones, con Pedro Garri a la izquierda

En esta imagen se pueden ver a los nadadores antes de la salida, escuchando las indicaciones de árbitro de la prueba, y por la posición de las palmas de las palmeras, estaba claro que el viento iba arreciando. 


A las 10h. en punto, el centenar de nadadores se lanzó a nadar al agua con el entusiasmo y el ímpetu que se puede ver en esta foto. 

Si bien el mar aún les deparaba una sorpresa de la que nadie de los presentes les había avisado. 


Y es que a escasos metros del rompeolas, el lecho de arena se transformaba súbitamente en un lecho de rocas duras y cortantes, por lo que bastantes de ellos acabaron con magulladuras en los pies, e incluso alguna lesión más seria que les hizo salir cojeando del agua. Como a mi amigo Eduardo Osorio, que acabó con un tobillo hinchado y cojeando ostensiblemente al salir del agua por una inoportuna patada a una inesperada roca al principio de la travesía.

El desarrollo de la Travesía fue muy rápido, ya que la distancia no daba para más. Por otra parte, la velocidad con que se fue levantando el mar, propició que algunos de los nadadores, expertos en aguas complicadas, vieran incrementado su rendimiento. 

El vencedor absoluto fue David Ibáñez, con un registro de 16´19"; en mujeres la vencedora fue Susana Tachón, que entró en 8ª posición en la general, con 16´56".

Fue notable la ausencia de "nadadores conocidos" o más habituales en este tipo de pruebas en la zona de Alicante, si bien César Hernández hizo un meritorio 4º puesto en la general -1º en su categoría- con 16´56"; también destacó la presencia de Juan Martin Cartwright con 18´02", entrando en 10ª posición de la general.

Cristina entrando bajo el arco de Meta
Y para sorpresa de todos -y sospecho que de ella misma también-, Cristina Tercero entró en 5º lugar de mujeres y la 1ª en su categoría -Master A femenino-, con un magnífico registro de 23´40". Y no hay que perder de vista a la hora de los comentarios de lo complicadísimo que estaba el mar, además de la dificultosa entrada y salida al agua por las dichosas rocas de la orilla. 


Lógicamente, la alegría -una vez superada la sorpresa- de todos sus amigos que la esperábamos junto al arco de Meta fue muy grande, ya que Cristina demostró su gran categoría como nadadora y, sobre todo, "apuntar maneras", utilizando el símil taurino, para futuros e indudables éxitos deportivos en venideras competiciones OWS.

Vaya desde aquí mi más sincera enhorabuena.

Pedro Garri, Cristina Tercero y José Mª Galera con un amigo
No quiero dejar de nombrar tampoco a mi buen amigo José Pedro Torres Garri que, si bien no hizo un registro espectacular -10º en su categoría, con 20'37"- si que nos dio a todos la alegría de verle de nuevo compitiendo, después de un largo año con complicadas lesiones y males varios que le han tenido en dique seco. ¡Bienvenido de nuevo al agua, Pedro!.

A continuación llegó la entrega de premios, en un escenario quizá algo improvisado y muy encajonado entre dos furgonetas, lo que dificultó bastante la labor de los fotógrafos aficionados, que éramos la inmensa mayoría.

Podio masculino. César Hernández, primero por la izquierda

En la categoría masculina, la mayoría de los vencedores eran chavales jovencísimos, con la única excepción del veterano en mil batallas César Hernández -quizá más experimentado en travesías más largas- y que ocupó un meritorio 4º puesto entre la "chavalería".

Podio femenino. Cristina Tercero con camiseta blanca




En el apartado femenino, continuó reinando la juventud extrema del podio y la "veterana A" Cristina Tercero parecía la hermana mayor del resto del plantel vencedor. Eso sí, con una inmensa alegría por tan acertado como inesperado debut en OWS.




Con el sorteo de unos cuantos obsequios aportados por los patrocinadores, dio fin la Travesía Urbanova 2015.

Cristina Tercero, José María Galera y Eduardo Osorio al finalizar la Travesía.

Espero que os hay gustado

¡Nos vemos en el agua!

José María Galera
OWS Alicante

miércoles, 12 de agosto de 2015

OWS WAS MY LIFE BUOY

My name is José María Galera, and I come from Alicante, a coastal city in the Spanish Mediterranean Sea.

2014 Madrid Half Marathon

I have been a runner all my life. My only sport was to run.

I had run the NYC Marathon twice, the London Marathon and lots of races for the last 25 years.

I was working in a apparently solid big Spanish Bank but, suddenly, starting the year 2013, my company went bankrupt and myself and a lot of workers were laid off.


They gave me a severance pay and the golden handshake. After 25 years working there, that was my only compensation.

The first months after that were very complicated for me. 
I was depressed!

I was used to working 10/12 hours daily, my free time to run was only at weekends, and not even all of them!

I had to fill my life again. 
I had a lot of free time, and in that time my mind was thinking and thinking.... why me? 
I had to look for a solution to fill my life again!

And I decided to learn to swim. 
In the past, I had often thought: "Why don´t I learn to swim?" 
But, every time I thought about it, finally I abandoned the idea quickly. 
Now was the moment!

I started to learn to swim in a swimming pool in Easter 2013. I remember the first days, when I wasn´t able to swim a length in my 25-metre swimming pool. 
It was awful! I tried not to lose heart!!

The first day I was able to swim 1000m. in one hour in my pool, was incredible for me, I was crying for joy!

In the sea I always swim with buoy 

The summer of 2013 was ending and I had never swum in the sea yet. One day, in September that year, I decided to do it and I tried it.... when I had only swum 100m, I had a panic attack and I needed to go back to the shore. 

 2014 New Year´s Eve Crossing
After that panic attack, bit by bit, I was able to swim 500 metres, 1000 metres in the sea... and I continued practicing in a pool, now of 50m- length, for some months more. 

Finally, in the summer of the year 2014, I did my first open water crossing. I remember when I finished it, I didn´t stop crying for ten minutes or more, I was very happy. 
I had done it!!

After that, I did some more crossings, because on the Alicante coast we have a lot of them during all the summer,  from April until the end of October.

5ª Neda el Món Swim Barcelona 
And in July 2015 I did my first crossing out of Alicante. It was the "5ª Neda el Món Zoggs Swim Barcelona", along the beach of the city of Barcelona. It was a very complicated 6-km crossing, because the sea, initially calm, suddenly became very choppy and the second part of the crossing we had to fight a lot with the waves. 

Fortunately, the security of the swimmers was fantastic along all the crossing with a lot of paddle surf and boats. I arrived exhausted at the finish line, but it was a very exciting experience.

Now I continue preparing new crossings, on the Alicante coast and in new places too, while my mind is dreaming about new adventures... 
The "Straits of Gibraltar" perhaps?

I discovered a new way to fill my life now - swimming in the sea.

Open water swimming was my life buoy!

"2015 Mariners Crossing". I did podium!

See you on the shore!

José María Galera
OWS Alicante