miércoles, 13 de julio de 2016

III TRAVESÍA DE LA SARDINA 2016

* Pulsando sobre cada foto, se pueden ver a pantalla completa


Mi aventura en la Travesía de la Sardina, disputada el pasado domingo 10 de julio en la Ría de Bilbao,  empezó de forma casual, como suelen comenzar las situaciones que luego se convierten en más divertidas, en más placenteras...

Un día, apareció súbitamente en Facebook un post que decía, más o menos: "El C.N.Santurtzi sortea tres dorsales para la III Travesía de la Sardina, sólo tienes que darle a "me gusta" y entrarás en el sorteo..."

Y yo, más por apoyar a una joven travesía que necesita promoción y visibilidad que por otra cosa, le di al "me gusta" y, literalmente, me olvidé del asunto... 

Resultado del sorteo de dorsales: ¡Sorpresa!


Hasta que, pasadas varias semanas, a finales de mayo, una amiga me envía un privado de Facebook felicitándome por haber sido agraciado en el sorteo. ¡ Oh, sorpresa!. Nunca pensé que me iba a tocar pero, una vez llegados a este punto, me empecé a ilusionar y pensé ¿Y por qué no?.


Para mí era un salto cualitativo importante, porque nunca había nadado en el Cantábrico, muy lejos de este Mediterráneo al que estoy tan acostumbrado a bracear. Pero pensé que sería una buena ocasión de conocer ambientes nuevos, gentes nuevas y, de paso, compartir experiencias con buenos amigos nadadores que tengo por la zona. 
¡Allá vamos, Bilbao!.

La convocatoria en sí constaba de tres pruebas. 

A saber, una prueba enfocada al público infantil, de 700 metros, y a disputar dentro de la misma rada del puerto de Santurtzi; una segunda prueba, ya para adultos de 3.000 metros que, saliendo del muelle La Benedicta de Sestao, llega al puerto pesquero de Santurtzi. Ésta fue en la que yo participé.

Y, por fin, la "prueba reina", de 11,5km. que, partiendo del Museo Marítimo de Bilbao, baja por toda la Ría para acabar en el mismo punto que las anteriores, después de recorrer todos los hitos más significativos de un "monumento" de la España industrial de principios del siglo XX, como es la Ría de Bilbao. 

Además, este recorrido inspiró en su día la típica y tópica cancioncilla que todos hemos tarareado alguna vez: "Desde Santurce a Bilbao, vengo por toda la orilla..."

La Grúa La Carola, punto de partida, vista desde San Mamés
Nadar en una Ría (mezcla de agua dulce/salada) era una novedad muy importante para mí. El tema de las corrientes pleamar/bajamar también era novedosa y, por último, el agua estaba muy fría para un mediterráneo como yo, que llevaba ya varias semanas nadando a pelo (en el Mediterráneo alicantino el agua está ya a 26ºC, y en la Ría estaba a 19ºC)..... y pensé que 11,5 km. es mucha distancia para nadarlos con tantas incertidumbres por delante, como eran las antecitadas. Por eso preferí hacer la Travesía de 3.000 metros, ya habrá tiempo de hacer la larga, que era la que de verdad me apetecía nadar.

Numerosos kayaks nos acompañaron durante el recorrido

Posteriormente, tuve que añadir una variante desconocida también para mí: la turbidez del agua. La Ría de Bilbao ha mejorado muchísimo la calidad de sus aguas en los últimos años pero -donde hubo siempre queda-, el agua en la que nadamos no era precisamente agua mineral....

Comienza la Travesía larga
Afortunadamente, varios amigos -más veteranos que yo en estas lides de largas distancias OWS- sí que se decidieron por la prueba reina, por lo que tengo comentarios muy de primera mano que han servido de apoyo para esta crónica. 

A las 9,45 se dio la salida desde la Grúa La Carola, situada frente al Museo Marítimo de Bilbao, para los valientes que había inscritos en la prueba de 11,5km., cuyo cupo de participantes estaba limitado a sólo 100 nadadores, por motivos de seguridad. Aunque inicialmente fueron 98 los nadadores inscritos, finalmente fueron 89 los que se tiraron al agua. Y acabaron todos 

En esta prueba el neopreno era voluntario, toda vez que el domingo pasado el agua estaba a 19ºC, ligeramente por encima de los 16ºC que la organización marcaba como mínimo para no hacer obligatorio el neopreno. Consecuentemente,  hubo varios valientes que se atrevieron a nadarla a pelo. ¡Menudo reto!


Y los espartanos nadadores empezaron a bracear camino del primer hito de la travesía: Deusto y el puente de Róntegui, un gigantesco viaducto entre Barakaldo y Erandio que alcanza una altura de nada menos que 45 metros sobre la pleamar de la Ría,  y con la mente puesta en su destino final: el puerto pesquero de Santurtzi.

Los nadadores, Ría abajo, dirección Santurtzi
Sobre las 10,30h. nos dieron la salida a los 187 participantes inicialmente inscritos en la travesía de 3.000 metros, desde el muelle "La Benedicta" de Sestao

Los nadadores fuimos bajando poquito a poco por una rampa a una plataforma flotante -que, en varios momentos parecía que se iba a hundir antes la acumulación de nadadores- y nos lanzábamos al agua, desde donde se nos daría la salida oficial mediante un bocinazo. 

En esta prueba, por contraste con la travesía larga, el neopreno no estaba permitido; yo estaba un pelín asustado con este extremo, porque no sabía como iba a reaccionar mi cuerpo al agua a tan sólo 19ºC, una temperatura excelente para los "chicharrones del Norte", pero algo fría para los "blanditos del Mediterráneo", como yo. 

Y tengo que decir que al principio no lo pasé bien. Más bien motivado por la presión sicológica de: agua fría + agua turbia + corrientes desconocidas, que porque la cosa estuviera realmente mal. 

Pero lo cierto es que, poco a poco, el cuerpo se fue aclimatando a la temperatura del agua y, cuando llevaba unos 800 metros, ya había dejado de pensar en ello. 
Por otra parte hacía un Sol espléndido, lo cual ayuda bastante a aumentar la sensación de confort térmico; aunque la temperatura del agua sea la misma, lo cierto es que el Sol ayuda a sentir menos frío. 

Momento emoción, pasando debajo del Puente Colgante
Y allá, a lo lejos, ya empezamos a divisar el Puente Colgante de Portugalete, uno de los hitos arquitectónicos más importantes de todo el recorrido, y un monumento industrial de primer orden, con más de 120 años de antigüedad funcionando ininterrumpidamente para cruzar a público y vehículos de la Margen Derecha a la Margen Izquierda y viceversa. Sólo dejó de prestar servicio durante un periodo de tiempo en la Guerra Civil, según me aclaró mi Pigmalión particular sobre la Ría, Germán Zubiaur.

La experiencia -inaudita- de poder pasar nadando por debajo de un hito arquitectónico semejante, hacía que se aceleraran las pulsaciones... Emoción, excitación, y ¡más brazadas!

Cuando estuve justo debajo del puente, con la barquilla de los vehículos pasando por encima de mi cabeza, tuve la curiosidad de dejar de bracear y pararme a contemplar el espectáculo. Era una ocasión única y quizá irrepetible. No todo el mundo puede contar esa experiencia. Y entonces, sólo entonces, fue cuando percibí cómo la corriente me arrastraba hacia el mar. Fue una sensación extraña, por desconocida para mí. 

Luego supe por Paco Zubiaur, uno de los piragüistas que nos acompañó en la travesía que, precisamente, en la zona del puente, las corrientes son más fuertes de lo normal, ya que en el resto del recorrido no las percibí de forma tan notable. 





Estábamos ya a la mitad del recorrido y se avistaba a lo lejos el muelle del puerto pesquero de Santurtzi, dentro de cuya rada teníamos la Meta. 






La emoción se fue haciendo más y más fuerte. ¡Qué nervios!. Estaba finalizando mi primera travesía cantábrica, ya no sentía frío, ya no me importaba la turbidez del agua (al menos aquí no hay medusas, pensé)....¡La excitación por llegar era cada vez más intensa! ¡Tenía el corazón a full!

La rampa del Puerto Pesquero de Santurtzi, donde estaba el arco de Meta

El espigón con la imagen de la Virgen del Carmen

Finalmente, el pequeño puerto pesquero de Santurtxi nos recibía con los brazos abiertos; el espigón con la imagen gigante de la Virgen del Carmen nos daba la bienvenida y la megafonía iba anunciando, uno a uno, los nombres de nadadores que íbamos subiendo, lentamente, pero eufóricos, la rampa de Meta. 
¡Bufffff!.... ¡Objetivo cumplido!

Lo que marcó el pulsómetro cuando recordé pararlo
Yo estaba muy, muy emocionado. Y muy contento. Tan emocionado y tan contento, que se me olvidó parar el pulsómetro y también mirar el reloj de la Meta. Todo era postureo para el fotógrafo de la prueba, que se enganchó de mi cara de felicidad, y no paraba de echarme fotos....je,je,je.

Se daba la circunstancia de que, cuando me inscribí por Internet, avisé de que llevaría mi propio chip amarillo para controlar mi marca. Pero lo cierto es que, cuando fui a recoger el dorsal y el gorro, me di cuenta de que mi maravilloso chip amarillo se había quedado en Alicante y el gorro numerado que me daban estaba asociado a dicho chip. Total, que tuve que nadar sin chip. ¡¡Glup!!. Un fallo de pardillo, pero de pardillo total.


Por todo ello, al final, no pude saber la marca que realmente hice, sino solo el tiempo aproximado, que es el que aparece en la foto, y que corresponde a cuando ya había subido toda la rampa y me di cuenta, de pronto, de que el pulsómetro seguía corriendo y yo había acabado hacía rato. ¡Cachissss! ¡Joderrrr!

Pero lo importante para mí no era la marca -al final no iba a hacer podio de ninguna de las maneras, porque no había premios por categorías de edad, sino sólo la clasificación general por sexos-, sino las sensaciones al llegar a Meta. 


Muy contento, muy emocionado y, sobre todo, ¡con ganas de más!.

No puedo disimular la cara de felicidad

Apenas tuve unos minutos para cambiarme y volver de nuevo al arco de Meta, para poder ver a los primeros espartanos de la Travesía Larga, que ya se anunciaban por megafonía. 

El primero en traspasar el arco de Meta fue el donostiarra Jaime Caballero, con un registro de 2h.01´, batiendo el récord de la Travesía. Se da la circunstancia de que este campeón guipuzcoano ha ganado las tres ediciones que se han disputado hasta ahora de la Travesía de La Sardina, lo cual da una idea de su nivel y de la velocidad que desarrolló,  ¡nada menos que 10´33"/km.!  ¡Ahí es ná! 
Bien es verdad que la corriente ayudaba bastante, pero es innegable que el ritmo que llevó fue endiablado

Rebeca Santos entrando en Meta



En féminas la vencedora fue mi amiga y compañera la gran Rebeca Santos, del C.N. Máster Torrijos (Toledo) con un registro de 2h.09´, y que cuenta sus victorias por participaciones, ya que en todas las pruebas en las que la he visto nadar, ha sido ella la fémina vencedora. Llegó en 5º lugar de la general. 


Se daba la circunstancia de que la tarde antes había resultado vencedora de otra travesía de 5.000 metros en el Río Pisuerga, en Valladolid, con lo que en apenas 12 horas subió al podio en dos ocasiones. ¡Impresionante Rebeca!

Alberto Pérez, siempre sonriente, en arco de Meta

Del mismo Club Torrijos participó también mi buen amigo y compañero Alberto Pérez Díaz, con un  registro de 2h.19´ y que llegó en 17ª posición de la general, con su característica sonrisa de oreja a oreja.


Germán, cansado pero muy contento, entrando en Meta



Pero la gran sorpresa -para mí- fue ver entrar a mi gran amigo Germán Zubiaur, que llegó en 11ª posición, con un registro de 2h.13´
Germán es un veterano campeón de natación en piscina del País Vasco, ganador de numerosos trofeos en su época juvenil, y que había participado hasta ahora en alguna travesía menor, pero que se enfrentaba por primera vez a un reto de esta envergadura. 

Nadador tenaz y concienzudo, había estado entrenando bastante en piscina, aunque quizá menos de lo que le hubiera gustado, con alguna tirada de hasta 6.000 metros en piscina de 25 metros -entreno duro donde los haya-, con el objetivo de preparar la prueba; tan sólo un par de días antes de la travesía, había hecho un único entreno en mar, de apenas 3.000 metros, en el que el neopreno -prestado, por cierto-, le había producido importantes rozaduras en el cuello al no haber utilizado vaselina, más por falta de costumbre que por olvido.

Y el muy cabrón -con perdón-, va y llega a apenas 10´ del vencedor y como si tal cosa, dejándonos a todos con la boca abierta.... 
No pude por menos que darle un inmenso y emocionado abrazo de enhorabuena por su gesta. ¡Asombroso Germán!
Con Germán Zubiaur, muy contentos los dos, después de su "hazaña"
Para los que somos unos paquetes nadando, hazañas como las de Germán son las que de verdad nos hacen admirar a ciertos deportistas que, además, no le dan ninguna importancia al hecho. 

Y, poquito a poco, fueron llegando, en lento goteo, el resto de nadadores de la Prueba Larga, hasta arribar el último de ellos,  en el puesto 98, y que necesitó 3h.40´ para completar el recorrido; llegó escoltado por dos zodiac y varias piraguas, recibiendo una cerrada ovación del numeroso público asistente. 
El año próximo, si participo, me veo yo de nadador nº 99... Bueno, al menos tendré un buen aplauso por llegar el último. ¡Arggg!


Todos lo finishers recibieron como recuerdo un pañuelo típico de las fiestas de Santurtzi -en honor a la Virgen del Carmen, como no podía ser menos en un pueblo tan marinero-, con un grabado conmemorativo de la prueba. 



Quiero significar especialmente el abundante público reunido tanto en el muelle del puerto pesquero, como en diversos puntos del recorrido por la Ría, máxime teniendo en cuenta que no era una prueba masiva en participación, ni mucho menos.

Los vencedores absolutos de la Travesía

También fue muy notable el importante  despliegue técnico y humano desarrollado por el C.N. Santurtxi, con su Presidenta Arantxa Arteche al frente, que estuvo en permanente control de todo lo que acontecía. 


La organización fue impecable, teniendo en cuenta la juventud de la Travesía y, sobre todo, que el número de participantes no era especialmente importante, apenas 300  nadadores entre las dos pruebas.
Pero los kayaks, las motos de agua y las zodiac nos fueron acompañando durante todo el recorrido y en ningún momento nos sentimos desatendidos.
Y al llegar a Meta, el avituallamiento fue muy muy abundante y variado. 
El impresionante equipo de voluntarios en Meta del C.N.Santurtzi
Mis felicitaciones más sinceras al C.N. Santurtzi por toda la organización y desarrollo de la Travesía de la Sardina

Al finalizar la prueba se procedió a la entrega de trofeos y obsequios donados por algún patrocinador, como WIME, una reconocida marca de ropa para nadadores con sede en el País Vasco, que obsequió con artículos de su enseña para los ganadores de cada prueba, tanto en la categoría masculina como en la femenina. 

Finalmente, llegó el momento de las fotos de rigor, con amigos y conocidos, y como recuerdo imborrable de una jornada muy emocionante y que tenemos ganas de repetir pronto.

Rebeca, Alberto y yo contra la ELA


Yo también aproveché para hacerme una foto con Rebeca Santos y con el gran Alberto Pérez Díaz, embajador en cada travesía en la que participa de la lucha contra la ELA, terrible enfermedad a  cuya existencia procura dar toda la visibilidad posible, para concienciar a la gente de la importancia de la lucha contra sus devastadores efectos.  


En resumen, una prueba a la que hay que volver, y en la que os aconsejo muy vivamente participar si tenéis ocasión, porque no os va a decepcionar, en cualquiera de sus dos variantes, la de 3.000 metros que yo he hecho este año, y la de 11.500 metros, que queda para mí como reto a superar el próximo año.

Mónica Sellarés, Paco Zubiaur, Germán Zubiaur, José María Galera y el gran Asís Zubiaur
Y finalmente, no puedo dejar de agradecer el apoyo tanto logístico como emocional que, en todo momento, me ha prestado mi "familia vizcaína", los Zubiaur Sellarés, que estuvieron constantemente pendientes de mí, de apoyarme y de asesorarme en todas las dudas que me iban surgiendo. 
Sin su apoyo permanente y su cariño, todo hubiera sido mucho más difícil para mí.
¡Gracias de corazón, familia!

Y nada más. Espero que os haya gustado

Nos vemos en el agua!

José María Galera
OWS Alicante




lunes, 4 de julio de 2016

TRAVESÍA VALLE DE IRUELAS 2016



(Pulsando en cada foto, se pueden ver a página completa)




El pasado día 19 de Junio tuvo lugar la VI Travesía Valle de Iruelas, organizada por el C. N. Máster Torrijos (Toledo), al frente del cual se encuentra como entrenador el gran Alberto Pérez Díaz.

Para mí resultaba una Travesía absolutamente novedosa, en primer lugar por tratarse de una prueba a disputar en agua dulce -circunstancia ésta poco habitual para los que vivimos junto al Mediterráneo- y, en segundo lugar, porque se disputaba en el Pantano del Burgillo, situado en un lugar bastante recóndito y de no fácil acceso de la provincia de Ávila.

Pero me lo tomé como un reto nuevo y también como una forma de "ampliar horizontes deportivos" y empezar a "salir de mi zona de confort" natatoria, que se situaba en el Mediterráneo, hasta ahora...

También me llamaba bastante la atención que la Travesía la organizara un Club de Toledo, cuando la prueba se disputaba en Ávila.

Luego pude saber que éste es el punto de entrenamiento habitual de los nadadores Máster del C.N.Torrijos, cuando quieren entrenar distancias largas por estar preparando alguna travesía importante en el Mediterráneo.

Previamente, unas semanas antes, tuve el placer de conocer en una Travesía en Alicante a Alberto Pérez y a Carlos Rodríguez Faraldos, dos habituales en estas costas, tanto para hacer entrenamientos de larga distancia, como por competir en travesías que se disputan por aquí. 
Y ellos me animaron bastante a participar, con la promesa de que no me iba a arrepentir.

Y hasta allí me desplacé, en coche, con mi amigo Ismael Aguado, gracias a cuya pericia -y a su GPS-, logramos llegar a nuestro destino, ya que el punto donde se situaba la Salida/Meta de la prueba no es fácil de encontrar si no llevas GPS en el coche. No obstante, Ismael, previsor él, se había estudiado bien el trayecto en Google Maps.

Lo complicado del recorrido y la estrechez del camino de acceso propiciaban que el aparcamiento no fuera precisamente fácil. Afortunadamente, Ismael y yo, avisados previamente por Alberto de estas dificultades, llegamos súper temprano, gracias a lo cual conseguimos aparcar divinamente y muy cerca de la salida.

El entorno es realmente paradisíaco. Aparte, el hecho de que ésta ha sido una primavera muy abundante en lluvias, ha propiciado que el pantano estuviera lleno hasta los topes y las pinadas que lo rodean lucieran en su máximo esplendor. Lo dicho, una experiencia nueva: agua dulce, pantano lleno, pinadas entre montañas.... nada habitual para un alicantino mediterráneo de la Playa de San Juan.


Primer paso, recoger el gorro y la bolsa del corredor. 
Todo muy coordinado, bien organizado y con la sonrisa permanente y el buen rollo por parte de los voluntarios que nos atendieron.

Ése mismo día se disputaban tres pruebas: una infantil de iniciación, otra adulta de 800 metros para los que no quisieran hacer larga distancia, y la "prueba reina", la Travesía propiamente dicha, con una distancia teórica de 5.500 metros, aunque a mí finalmente me salieron 5.700 metros. 
En esta segunda participamos 470 nadadores, según nos informaron por megafonía.

Como anécdota quiero señalar que conocimos a una familia que participaba en las tres pruebas: el hijo de 12 años en la infantil, la madre en la de 800 metros y el padre en la prueba reina, donde por cierto hizo una marca estupenda. 
Una verdadera rareza, desconocida para mí, la de una familia entera participando en una Travesía. 
Por supuesto, los tres llevaban el mismo neopreno: el ORCA Open Water, de mangas naranja butano, el mismo que gasté yo.

Una vez allí aprovechamos también para adquirir un gorro de la asociación "la ELA existe", de la que Alberto es un entusiasta embajador, ya que aprovecha cualquier ocasión para publicitar dicha asociación y sus fines puramente solidarios y benéficos.

El gorro es realmente bonito, con un diseño muy naïf, a la vez que da gran visibilidad para el mar por su color amarillo plátano. Prometo usarlo repetidamente para, en la medida de mis posibilidades, dar también publicidad a la lucha contra esta terrible enfermedad.

En primer lugar, sobre las 10 de la mañana, se dio la salida a la prueba infantil, con un recorrido corto, consistente en alcanzar la primera boya y volver. Apenas 50 chavalines se atrevieron a lanzarse al agua y a algunos se les vio algo indecisos hasta última hora. El chaval de la "familia nadadora" salió como un rayo de los primeros: todo un campeón.

Luego fue la prueba corte de los 800 metros, con unos 100 nadadores adultos, aunque a tenor de la velocidad que desarrollaron algunos, no eran ni mucho menos novatos en OWS.

Y una vez finalizadas ambas pruebas, se empezó a anunciar el inicio de la Travesía de 5.500, cuya salida sería sobre las 11 de la mañana. 

Era el momento de empezar a prepararse. Y tanto Ismael como yo nos pusimos a la faena.

Yo estaba un poco preocupado por el tema de la temperatura del agua, porque en el Mediterráneo, a estas alturas del año, ya estamos nadando sin neopreno, pero en un pantano, en la sierra y en Ávila....

Nuestros amigos torrijeños nos aseguraban que el agua estaba por encima de los 20ºC, pero yo no me lo acababa de creer, y además, 5.500 metros son muchos metros si el frío se te empieza a meter en el cuerpo, por lo que tanto Ismael como yo optamos por nadar con neopreno, y no nos sobró a ninguno de los dos en el agua, aunque ponérselo sí que costó algo, porque el Sol comenzaba ya a calentar (cuando llegamos a Iruelas apenas había 7ºC) 

Algunos valientes se atrevieron a intentarlo sin neopreno, y luego me contaban que tuvieron que sacar a más de uno del agua, a mitad de travesía, y con hipotermia. 
Y yo, con esas cosas, no juego. La hipotermia es algo a lo que hay que tener muchísimo respeto.


Finalmente, nos lanzamos al agua. Yo, siguiendo mi costumbre, entré de los últimos y por un lateral, porque tengo pánico a los manotazos y a las patadas, más que nada por miedo a que me salten las gafas o el pulsómetro. No he podido superar aún la ansiedad que me causan las salidas en tropel de las Travesías...

La salida era desde dentro del pantano, no desde la orilla, a partir de unas pequeñas boyas flotantes que había colocado la organización a unos 50 metros y donde se situaron los "pro" de siempre, y algún que otro "fantasma" de los que suelen abundar en este tipo de pruebas, y que fueron rápidamente superados por los auténticos campeones.

El objetivo era bordear por la derecha una pequeña isla existente a unos 1.000 metros de la salida, para dirigirnos posteriormente hacia un largo puente existente al final del pantano, y que marcaría el punto desde el que deberíamos de retornar. 


Una de las cosas que más me sorprendió desde el principio era lo turbia que estaba el agua. Uno siempre piensa que al ser agua de lluvia y en un entorno de montaña, sin contaminar, debería ser cristalina y transparente.
Pero nos encontramos un agua súper turbia, lo cual añadió un "aliciente más" al hecho a que, acostumbrado a nadar en agua salada siempre, la sensación de que "te hundes" es muy fuerte, y hace que cueste bastante "coger tu ritmo". 

A mí por lo menos me costó, hasta que al llegar a la isla - una isla de cuento, por cierto, con su castillo y todo- empecé a bracear a mi ritmo habitual y a soltar los brazos, bastante agarrotados hasta entonces.

Una vez cogido mi ritmo, se trataba de llegar al puente. Y ¡caramba con el puente!, porque aunque lo veíamos a lo lejos, parecía que nunca lo íbamos a alcanzar. 

El misterio de la falta de avance consistía en que estaba soplando un importante viento en contra, que hacía dificultoso el avance real. Todo aquél que piense que al ser un pantano no hay corrientes, lo tiene claro. 
Porque en los pantanos hay corrientes, ¡vaya si las hay!. 

Pero mi congoja era aún mayor cuando veía que, mientras yo no conseguía alcanzar el dichoso "Puente sobre el Río Kwai", multitud de nadadores ya iban retornando por la parte izquierda del pantano. 
¡Glup!, pensé, "soy un paquete nadando", "pero hoy soy un paquete con plomo dentro...."

Por fin llega el puente de marras, lo traspaso por su ojo más a la derecha para retornar por el ojo más a la izquierda. 

Y entonces el panorama cambió radicalmente, el viento era a favor, y la corriente -esa corriente que los profanos dicen que no existe en los pantanos, ¡ja!- empezó a empujarme. 

Y yo iba encantado. 
Ahí sí que empecé a disfrutar de verdad, a bracear alargando mucho en cada brazada -como de manera machacona me repite mi entrenador, Alejandro Caballero- y a deslizar, pero a deslizar de verdad.

E iba tan a gusto que incluso me permití el lujo de esprintar en los últimos 500 metros, algo que no hago nunca, porque no soy nada competitivo; pero resulta que, en los últimos metros, iba nadando junto a un "tío coñazo", que no paraba de cruzárseme y de darme por saco constantemente, y decidí dejarlo atrás espiritando. 
El tío se picó y aceleró también.....aunque al final conseguí dejarlo atrás.

Bueno, bueno, la llegada fue muy gratificante, con el speaker cogiéndome del brazo y preguntándome aquello tan típico de "desde donde vienes, campeón?"; al decir  que desde Alicante, algarabía general, aplausos y yo más feliz que una perdiz. 

Allí estaba esperándome Ismael Aguado, que llegó nada menos que el 22º de la general y media hora antes que yo.... 
El pobre estaba más seco de la mojama del rato que llevaba esperando, con un Sol de justicia que caía a esas horas ya. 

Finalmente, una vez duchados y vestidos, decidimos no quedarnos a la monumental paella que se estaba cocinando, porque se estaba haciendo demasiado tarde y ambos teníamos compromisos esa misma tarde en Madrid.

Luego me pude enterar por el bueno de Alberto Pérez que había hecho podio en mi categoría, un 2º puesto, y él estaba extrañado de que no me hubiera quedado a recoger la medalla. 

Pero lo cierto es que como no pensé que se fuera a dar esa circunstancia, ni siquiera me molesté en consultar las clasificaciones en la Meta. 
El no ser competitivo tiene a veces esos contratiempos...

Una Travesía extraordinaria, muy bien organizada, con un ambiente genial y en la que disfruté enormemente, tanto por lo diferente del entorno, en relación con lo que yo tengo costumbre de nadar, como por el trato recibido por la organización.

Y no quiero finalizar esta crónica sin agradecer muy sinceramente a Alberto Pérez Díaz sus constante atenciones y la amabilidad con que atendió todas mis dudas, que no fueron pocas. 
Espero poder verlo de nuevo pronto por Alicante...

Una Travesía Claramente recomendable, sin duda!



Espero que os hay gustado.

José María Galera
OWS Alicante

viernes, 29 de enero de 2016

RESUMEN DE TEMPORADA DE TRAVESÍAS 2015


La Playa de Arenales del Sol (Elche) el día de la Mar Silvestre, 31 de diciembre de 2014.
Mi optimismo antes de la salida era evidente

El año 2014 lo acabamos con una inolvidable Travesía en una de nuestras playas favoritas, Arenales de Sol (Elche), y el 2015 lo finalizamos también nadando en el mar, pero esta vez en la Playa del Postiguet (Alicante). 

Pero entre medio de esas fechas han ocurrido muchas cosas. 

Voy a tratar de resumirlas, aunque se me quedarán por el camino multitud de anécdotas sabrosas.

Vamos a ello....


La temporada de Travesías comenzó allá por el mes de Abril con la Travesía de la Santa Faz, una prueba mítica, que une la Playa del Postiguet de Alicante con la Playa de San Juan. Un recorrido de unos 9km., nadado en diferentes grupos que se forman en función del nivel de natación de cada uno. No tiene chip, ni clasificación, ni trofeos. Sólo el placer de nadarla, que no es poco.

C. Hernández, J. L. Larrosa, Java Sanz, J.M. Galera y Selina Moreno
No es una prueba multitudinaria, pese a la belleza del recorrido y a la organización del Club RC7 de Alicante que, año tras año, se encarga de la logística con bastante acierto, pese a lo limitado de sus medios. 

Este año no pude participar, ya que pasé un primer trimestre de 2015 aciago, con una macro constipado que me tuvo varias semanas sin poder nadar, por lo que no pude prepararla. De hecho, empecé a nadar de nuevo la semana antes a la Travesía.... ¡Mala suerte!

Pero no quise desperdiciar la oportunidad de acercarme a la Playa de San Juan para saludar a los numerosos amigos que sí que participaron y disfrutaron de la prueba. La foto que os acompaño es de las que hacen época, rodeado de "grandes": José Luis Larrosa, César Hernández, Java Sanz y  mi amiga Selina Moreno. ¡Repoker de ases!

La siguiente cita importante del calendario fue la Travesía Rotary Mariners, a principios de Junio, y que tuvo varios recorridos y distancias. 


La prueba más popular de la Travesía es la que va desde la Isla de Tabarca hasta la Playa de Arenales del Sol, con un recorrido total de 10km. También hubo otros recorridos de 5km. y 3km., aunque con una participación inferior.

En la prueba reina de 10km., la mitad se realiza en mar abierto  desde la Isla hasta la costa de Santa Pola, y el resto se realizó costeando hasta el chiringuito de Parres, ya en la Playa de Arenales. 


Culminamos la Travesía con una suculenta paella en la misma playa. Una jornada inolvidable. 

Quedada multitudinaria en Playa de Santa Pola, en vísperas de la Travesía Mariners
Posteriormente a la Travesía Rotary Mariners, Rafael Aledo y Clara, de Natura Esport (Elche) organizaron una macro quedada en la Playa de Santa Pola en la que participamos multitud a de amigos nadadores, con el buen ambiente que podéis ver en la foto anterior.

Este año no se disputó la Travesía del Pantano de Guadalest ya que, debido a la escasa cantidad de agua que éste contenía, la organización de la prueba consideró más oportuno suspenderla a última hora, en aras de la seguridad de los nadadores. 

Dado que este año tampoco he salido seleccionado en la Travesía Tabarca-Santa Pola, decidí "dar el salto" y hacer una prueba de nivel allende las costas alicantinas.

Y decidí irme nada menos que a Cataluña, para participar en la 5ª Neda el Món Zogss Swim Barcelona, el domingo 19 de julio.

La prueba tenía dos distancias, y yo escogí la más larga, que recorre en toda su longitud las playas de Barcelona, desde la Playa de San Sebastián (Barceloneta) hasta el puerto deportivo de Fórum, lindando ya con la desembocadura del río Besós. 

La víspera de la prueba,
estaba así de contento.
Aún no sabía lo que me esperaba
Y tengo que reconocer que fue toda una aventura, pero de las que dejan importante huella.

El mar amaneció muy calmado, casi neblinoso. Pero, una vez llevábamos unos 2km. nadados, súbitamente, se levantó un importante vendaval que complicó las cosas de una forma extraordinaria, hasta el extremo de que yo tuve serias dificultades para acabar la prueba.

Lo que iban a ser 5,7km. se acabaron convirtiendo en 6,5km. Y el tiempo previsto, en torno a dos horas, se acabaron convirtiendo en casi tres horas de natación, luchando contra los elementos...

Finalmente, acabé, totalmente exhausto y algo mareado también, pero acabé. Y la lección importante que saqué es que soy capaz de estar tres horas luchando con el mar,  sin morir en el intento.

Mi llegada al Port del Fórum fue agónica, en una mar más que brava.
Unos días después de regresar desde Barcelona, participé en una prueba a la que tengo un gran cariño, porque es más una reunión de amigos que una Travesía en sí.

Me estoy refiriendo a la Travesía de Bomberos, una prueba sin clasificación, sin chip y sin prisas, que organizan anualmente los Bomberos de Alicante en la Playa de la Albufereta, y donde se respira buen rollo y un ambiente especial.


Buen rollo en la Albufereta de Alicante el día de la Travesía de Bomberos
Ya comenzado el mes de Agosto, Rafael Aledo y la gente de Natura Esport organizaron una "Travesía Pirata" a la Isla de Tabarca. Se trataba de darle la vuelta a la Isla nadando, unos 5km. en total.

Desde el Puerto de Santa Pola, un grupete de amigos nos subimos en una tabarquera que nos llevó a primera hora de la mañana hasta la Isla.

Allí dejamos las mochilas en uno de los múltiples chiringuitos que están abiertos en verano, y nos dispusimos a darle la vuelta a la Isla, sin prisa, disfrutando de la buena mar y del buen rollo que había entre nosotros.

Esperando el barco-taxi que nos llevaría a la Isla
Finalmente no pudimos concluir la vuelta completa a la Isla, dado que a la mitad del recorrido tuvimos que abortar la nadada al encontrarnos con un importante banco de medusas que nos impedía continuar. 

Cuando finalizamos de nadar, un abundante almuerzo nos compensó del esfuerzo y del mal trago de no poder culminar el objetivo previsto. Algunos se quedaron en la Isla hasta bien tarde, celebrando no sé qué.....je,je,je.

Rhizostoma Pulma, muy frecuente en estas costas
Pero el sino de la medusa me perseguía y, a finales de agosto, pude saber por propia experiencia lo que se siente cuando una Rhizostoma Pulma de grandes proporciones te abraza la cara con sus tentáculos durante unos segundos....

La sensación no se la deseo a nadie. Y el escozor durante los días siguientes tampoco. Bueno, son los riesgos de nadar en el mar. Afortunadamente, todo quedó en un susto....

Con el gran José Luis Larrosa
En los primeros días de Septiembre tuvo lugar en la Playa de Arenales del Sol la Travesía benéfica a favor de la Asociación Tamarit de Elche, en cuya organización técnica tuvo parte importante una vez más Rafael Aledo y la gente de Natura Esport.

En esta ocasión hubo dos recorridos, de 3km. y de 5km., y pudimos disfrutar de una mar excelente y salir indemnes de las medusas, que este año se han enseñoreado de la Playa de Arenales...

La playa del Albir el día de la quedada.
El agua parecía calmada, pero había unas corrientes que te arrastraban hacia dentro....

A finales de Septiembre tuvimos una quedada en la Playa del Albir, en Alfaz del Pi (Alicante), donde intentamos sacarnos el mal sabor de boca que nos quedó en la Travesía del Albir, organizada un año más por el Club Finisher, capitaneado por Chechu Viñegla, dado que el pésimo día que amaneció y la mar brava y llena de medusas, hicieron un calvario finalizar la prueba. 


Pero no tuvimos suerte porque, pese a lo plácido que parecía el mar, había unas importantísimas corrientes que nos hicieron desistir de continuar en nuestra intención de alcanzar la famosa "Cueva del Elefante". 

La broma de mi amigo David.
Paralelamente a tanta quedada en el mar, durante todo el verano estuve entrenando en la magnífica piscina que tiene la Universidad Miguel Hernández (Elche), una excelente instalación donde coincidía con grandes nadadores de la provincia, en una piscina de 50 metros al aire libre.

En dicha instalación nos hicieron la foto que veis a Cristina Tercero y a mí. Luego, mi amigo David que es un cachondo mental, hizo la divertida composición que acompaña a estas líneas. Una broma, pero con una alta calidad en la composición de la imagen.

En un descanso del Alicante Swimming Day

Ye en Octubre, Alex "nadaconentreno" organizó una jornada sobre natación en aguas abiertas -Alicante Swimming Day- que constó de una mañana de natación en la Piscina Municipal de Alicante y diversas charlas por la tarde en el Hotel Ibis. Allí nos reunimos mogollón de conocidos de las aguas abiertas de esta zona, para compartir experiencias y oír a José Luis Larrosa y a Jorge Crivillés contarnos parte de sus numerosas hazañas. 

Casi 200 nadadores nos dimos cita en la Travesía Pirata a la Isla de Tabarca

En noviembre, de nuevo Rafael Aledo, organizó otra "Travesía Pirata" a la Isla de Tabarca, aprovechando que el otoño se resistía a entrar y que la temperatura del agua era aún muy agradable.

Y en esta ocasión, la convocatoria desbordó todas las expectativas, ya que fuimos unos 200 los nadadores que acudimos al Puerto de Santa Pola, con intención de embarcarnos camino a Tabarca. 

Con María Palacio, Javi Bernabeu, Eva Gómez de Cádiz y Gus
El ambiente en las tabarqueras era extraordinario, y la salida desde el lateral del espigón del puerto, fue muy muy divertido. 

Así de contento acabé la Travesía de Navidad en la Playa del Postiguet
Y ya nos metemos en Diciembre, y la Travesía de Navidad, organizada por la Concejalía de Deportes del Ayuntamiento de Alicante. El día salió espectacular, en cuanto a lo calmado del agua y a lo limpia que estaba. Y aún se soportaba bastante bien el frío, tanto dentro, como fuera del mar...

La última quedada del año contó con 35 nadadores
Y lo último del año, fue, una vez más una gran quedada organizada por varios amigos en la Playa del Postiguet de Alicante, el mismo día 31 de diciembre, con lo que se "cerraba el círculo" que habíamos iniciado en  2014 en la Playa de Arenales para acabar a escasos kilómetros, en El Postiguet de Alicante....

La Playa del Postiguet desde el mar el día de la quedada



Calendario que confeccionó mi amigo David sobre la foto de mi llegada al Postiguet

Y en el año 2016, más........

Espero que os haya gustado

José María Galera
OWS Alicante