jueves, 1 de enero de 2015

III MAR SILVESTRE - ARENALES DEL SOL (ELCHE)

(* Pulsando en cada foto, se pueden ver a pantalla completa)

El pasado 31 de diciembre, unos cuantos valientes fuimos citados en la playa por la organización de "Eventos Deportivos Arenales del Sol", para disputar la III edición de la San Silvestre a nado. Aunque había unos 100 inscritos, al final fuimos sobre 80 nadadores los que nos atrevimos a meternos en el mar...

Aspecto de la Playa de Arenales del Sol, a las 9 de la mañana. Al fondo la ciudad de Alicante

Aunque la temperatura del agua era de unos 15ºC, lo cierto es que en el exterior el ambiente era gélido, con una temperatura ambiente de 4ºC y unas fuertes rachas de viento del Norte, que hacían que ponerse el neopreno fuera una aventura, dado que, con el frío, no había forma de que deslizara por la piel... Todo aquél que se haya puesto un neopreno en semejantes condiciones, sabe de lo que hablo.

Desde poco antes de las 9 de la mañana, empezaron a  llegar los primeros participantes, que se arracimaban en los dos puntos singulares de la prueba, la Salida y la Meta, puesto que no coincidían, y había que decidirse por donde dejar el coche... Al final, la mayoría optó por dejarlo en la Meta, e ir andando hasta la salida, porque hacerlo a la inversa hubiera sido complicado, con el frío que hacía.

El mar ofrecía un aspecto singular, puesto que al ser viento del Norte y la playa de Arenales estar orientada hacia el Sur, el viento era de interior hacia el mar, haciendo que se levantara mucha espuma cada vez que una racha de aire azotaba el agua. Como podéis ver, un panorama encantador para meterse a nadar en el mar. ¡No hay dolor!

José Andrade con José Mª Galera, antes de bajar a la orilla.

Pese a ello, una vez llegados a este punto, no era cuestión de echarse atrás. Nos fuimos acercando a la furgoneta de la organización, para dar fe de nuestra presencia, y recibir una pulsera donde se indicaba nuestro dorsal, el 39 en mi caso. 

Los participantes y acompañantes, en los instantes previos a la salida de la Travesía.

Y poco a poco, nos fuimos arrimando a la orilla, mirando de reojo el mar, mientras los más valientes tomaban directamente ya contacto con el agua para ir aclimatando poco a poco el cuerpo, y no sentir de forma brusca el frío, una vez dada la salida. Incluso tres, no ya valientes, sino super héroes, se atrevieron a hacer la Travesía a pelo, apenas con un sucinto bañador. ¡¡Y consiguieron acabarla, con una sonrisa en los labios incluso!!

Los tres valientes que nadaron a pelo.
Entre ellos, Jorge Crivillés y Segio Javier Larrosa.

Por fin dan el silbato de salida y, poco a poco, sin prisas (la prueba no era competitiva, por lo que no había clasificación, ni tiempos oficiales) fuimos entrando todos en el agua, que estaba fría al principio, pero no tanto como temíamos. De hecho, hacía más frío fuera que dentro del agua, por paradójico que resultara. Aunque, eso sí, el agua estaba extraordinariamente turbia, porque había una importante mar de fondo que, no sólo nos impedía ver el fondo, sino que no veíamos incluso nuestras propias manos cuando braceábamos.... Pero bueno, no hay felicidad perfecta. Esa fue la única nota desagradable de la jornada, que tampoco fue tanto, la verdad. 

El recorrido tenía forma de polígono, con dos boyas marcadas por unos grandes globos rosas, quizá demasiado pequeños para verlos en la distancia, pero dado el carácter de "quedada de amigos" que tenía la prueba, tampoco se puede pedir mucho más. En todo momento, varios kayacs y piraguas nos fueron acompañando en el recorrido, velando por nuestra seguridad. Pese a ser una prueba amateur, ese tema estuvo perfectamente controlado, con presencia de una ambulancia del Samu y presencia de la Policía Local de Elche también. La seguridad en el mar es fundamental, y los organizadores, pese al carácter amateur de la quedada, eso lo cumplieron con creces. Muchas gracias desde aquí!

Los nadadores, "luchando contra los elementos", camino de la primera boya

En la anterior foto podéis ver que mi comentario de la olas de espuma que levantaba el viento en contra no estaba hecho al azar, o para "darle emoción" a la crónica. La olas de espuma eran reales, ¡y muy reales!. Menudo "espumaría" que tuvimos al entrar...

El recorrido tenía una longitud total de 1.500 metros. En un principio, la organización había diseñado uno ligeramente más largo, en torno a los 2.000 m. pero, las difíciles condiciones del mar en el día de ayer, aconsejaron acortarlo un poco. El vencedor de la prueba fue Roberto Soria, seguido por la joven promesa ilicitana
 Darío Sánchez, de apenas 15 años de edad. El tiempo invertido por ambos no lo puedo decir, ya que lo ignoro. Ya digo que fue algo no competitivo...

Detrás fuimos saliendo el resto de nadadores, a veces en solitario, o también en grupos, entre risas y empujones, puesto que se trataba de pasar un rato divertido entre amigos el último día del año.

La alegría de llegar a la orilla "en buenas condiciones"

Curiosamente, al salir, el viento nos obsequió una de las escasas pausas que dio en toda la jornada, y la estancia sobre la arena, gastando bromas con los amigos, fue más agradable de lo que cabía pensar en principio. Pero la prudencia que da la experiencia aconsejaba no demorarse demasiado, e ir rápidamente hacia los coches, a por la segunda "aventura" del día, esto es, quitarse el neopreno y quedarse en pelota picada, en medio de la calle, mojado y con 4ºC, ¡eso sí que fue un reto!. A mí me tuvieron que ayudar a sacarlo por abajo, porque era tal la "tiritona" que tenía, que no podía sacármelo por mis propios medios... ¡Otra anécdota para contar!.

Sergio Javier Larrosa con José Mª Galera, durante el sorteo de premios

Una vez vestidos y abrigados, como si estuviéramos en Siberia (el estado de destemplanza del cuerpo después de una prueba de éstas puede durar horas, hasta recuperar el cuerpo su temperatura habitual), nos dispusimos a tomar el consabido caldo con pelotas que nos haría recuperar rápidamente el ánimo. Como es lógico, las fotos de familia y amigos, se sucedieron de forma ininterrumpida en estos momentos de diversión, una vez "pasado el trago"

Con un divertido sorteo de diversos premios, presentado por Eduardo Davó, con un sistema rudimentario de megafonía, esto es, "a grito pelao", finalizó la jornada, ya que el frío reinante no invitaba a estar al aire libre demasiado tiempo más. Y lentamente se disolvió la reunión en torno a las 12 de la mañana. Cada mochuelo a su olivo... 

En definitiva, una prueba divertida que, por tercer año consecutivo, organiza la Asociación de Comerciantes de Arenales del Sol, con Javier López Fonta al frente, y a la que cada año se apuntan más y más amigos, todo dentro de un ambiente de camaradería y buen rollo que hace que estés deseando que llegue la siguiente edición... ¡Nos vemos en la de 2015!

En el siguiente enlace podréis ver unas fotos publicadas por el digital "estoeselche.com":

http://www.estoeselche.com/noticia.php?id_noticia=228#.VKQPrh01B0Y.facebook


Espero que hayáis disfrutado de la crónica

Nos vemos en el agua!!

José María Galera
OWS Alicante

miércoles, 24 de septiembre de 2014

RESUMEN TEMPORADA TRAVESÍAS 2014

Con las primeras tormentas otoñales, llega a su fin la Temporada de Travesías 2014, al menos para mí; aún quedaría alguna prueba residual en esta zona, si bien el grueso de las pruebas de mayor renombre ya ha finalizado.

Mi temporada se inició allá por finales del mes de Mayo, con la tradicional Travesía de Mariners, que se disputa en la Playa de Arenales del Sol, en Elche. 

Isla de Tabarca
La prueba tenía tres modalidades. La más larga, de 10.000 metros, con salida en Arenales y finalización en la Isla de Tabarca. Debido al pésimo estado de la mar ese día, el circuito marcado originalmente fue sustituido por otro, de similar longitud, pero con final en el Puerto de Santa Pola, es decir, paralelo a la costa, en vez de salir a mar abierto.

Las otras dos pruebas, de 5.000 metros y de 2.500 metros, tenían el inicio y el final en Arenales, por lo que no alteraron significativamente su recorrido. El mar no nos acompañó ese día en absoluto y hasta última hora se tuvo duda si la Autoridad de Costas daría autorización para que se disputaran las pruebas. Finalmente fueron autorizadas, si bien tengo que reconocer que el estado de la mar era muy preocupante y no facilitó el que las marcas fueran buenas. 

En la prueba de 5.000 metros tomamos la salida 95 nadadores, de los cuales llegamos a Meta sólo 88, siendo retirados el resto por los servicios de salvamento. El vencedor fue Pablo Vázquez, de Huelva, que invirtió 1h.06' en hacer el recorrido. Apenas unos segundos después entraron José Navarro, de Alicante y Rubén Gutiérrez, de Madrid, completando con ello el podio de los vencedores absolutos.

Nadadores regresando desde Tabarca después de comer
Una vez finalizadas las tres Travesías, la mayoría de los nadadores cogimos plaza en las "Tabarqueras", los barcos que nos llevaron a la Isla de Tabarca, donde disfrutamos de una Comida de Hermandad.

Esta fue la primera prueba importante de la Temporada 2014, y también la última que disputamos aún con neopreno, si bien hubo algunos valientes que ya se atrevieron a disputarla a pelo. Pero no fue mi caso. Una prueba mítica, que no tiene la resonancia de otras de similares características y que merecería una mayor participación por su excelente organización y la belleza del recorrido.

La siguiente prueba importante fue la Travesía al Pantano de Guadalest el último sábado del mes de Junio, con unas inscripciones agotadas desde varias semanas antes de disputarse la prueba y donde tomaron la salida 300 nadadores de los cuales llegamos a Meta 294.

El Pantano de Guadalest, bajo mínimos en su cota de agua
La Travesía, de 2.500 metros de longitud, discurre por la lámina de agua del Pantano de Guadalest que, este año, y debido a la intensa sequía que padecemos, estaba bajo mínimos, por lo que hubo que habilitar una complicada pasarela desde la orilla del mismo hasta el agua para que los nadadores pudieran entrar y salir.

No obstante, los participantes hicieron gala de su buen humor en el largo peregrinar a lo largo de la alfombra de fieltro y, entre bromas y risas, fueron entrando lentamente en el agua, desde donde se dio la salida de la prueba.

El gorro que nos entregaron fue una chulada total.




César Hernández, José Antonio Segura y José Luis Larrosa
El vencedor de la Travesía fue, como viene ocurriendo en los últimos años, José Luis Larrosa, con un tiempo de apenas 33'. En tercer lugar entró César Hernández, seguido de José Antonio Segura Landín.

Quiero resaltar la abundancia del avituallamiento final de la prueba, donde no faltó de nada, y donde más de uno hizo una "merienda-cena", dada la cantidad de viandas y bebida que había. Por desgracia, no ha sido lo habitual en el resto de pruebas en las que he participado esta temporada. 

Justo al día siguiente, el último domingo de junio, tuvo lugar la Travesía de Torrevieja, con un recorrido oficial de 2.100 metros, los que separan la Playa de los Locos de las inmediaciones del espigón del Puerto.

Montaje del Arco de Meta en Torrevieja. Amaneciendo
La prueba, con una asistencia mucho más discreta que la anterior, la finalizamos un total de 230 nadadores, que disfrutamos de un mar de ensueño, tanto por lo tranquilo que estuvo, como por la trasparencia de sus aguas, algo no muy habitual por la zona sur de la Costa Blanca. 

El vencedor absoluto de la prueba fue Fernando García, de Elche, que invirtió apenas 27'. Una vez finalizada la Travesía y después de proceder a la correspondiente entrega de Trofeos, tuvo lugar un sorteo con numerosos regalos entre todos los participantes que tuvieron la paciencia de quedarse hasta el final. Abundante avituallamiento sólido, patrocinado por una conocida marca de embutidos de la zona.

Y llegamos al sábado 12 de Julio, fecha en la que tuvo lugar la Travesía de Benissa, dentro del Circuito de Travesías de la Marina Alta, que incluía también las de Moraira, Denia y Jávea, que se irían disputando en domingos sucesivos a lo largo del verano. 

Preparativos de la entrega de premios en Benissa. Al fondo el Peñón de Ifach y Calpe
Debemos de reseñar que la organización de esta prueba fue más bien rudimentaria en muchos de sus detalles, tanto en la acreditación, como en los gorros entregados, las boyas y, sobre todo, la salida del agua, muy mal resuelta y que provocó que más de uno se diera un coscorrón al intentar alcanzar tierra firme. El avituallamiento, pobre, hasta el extremo de que llegó a agotarse el agua antes de llegar los últimos participantes.

La distancia oficial era de 1.600 metros, que separan Cala Fustera del Puerto Deportivo de Benissa, si bien todos los nadadores coincidimos en que la distancia real era bastante inferior, a tenor de lo que marcaban nuestros GARMIN y, sobre todo de los tiempos realizados por los vencedores. En concreto a mí me salieron 1.320 metros, lo cual se aleja bastante de la distancia oficial.
César Hernández, José María Galera y José Luis Larrosa
La participación fue discreta, apenas 172 nadadores, algo llamativo dada la belleza de la Travesía y de su entorno. El vencedor absoluto fue José Luis Larrosa en 17'30", seguido por Oscar Estrada, apenas 3" después. En cuarto lugar entró César Hernández y en quinto José Antonio Segura Landín, que continuaba con su racha de ser primero en su categoría, travesía tras travesía a lo largo del verano de 2014.

En resumen, una prueba con un recorrido muy bonito, en un entorno maravilloso, que se hubiera merecido una organización algo más profesional.

El domingo 20 de Julio tuvo lugar la X Travesía al Puerto de la Torre, en Pilar de la Horadada, casi en el límite con la provincia de Murcia. Una prueba que tuvo lugar dentro de una jornada de Travesías, ya que se disputaron tres de forma sucesiva, con diferentes distancias, aunque todas ellas con el mismo punto de Salida y Meta, en una calita situada junto al Puerto de La Torre.

Despliegue logístico en la Travesía al Puerto de la Torre - Pilar de la Horadada
La prueba reina fue la Travesía de 1.500 metros, que recorrió un triángulo marcado por unas enormes boyas amarillas, muy visibles en la distancia. La organización fue excelente, tanto en las acreditaciones, como en el recorrido, el guardarropa y, sobre todo, en la llegada, con un abundantísimo avituallamiento en la terraza del Club Naútico y, detalle muy de agradecer, varias duchas de agua dulce para poder eliminar la sal. Esta Travesía es el ejemplo palpable de que una prueba modesta no tiene por que se cutre.

Consecuencia de su buena organización y de que el boca-oreja funciona fue la participación, que en esta prueba de 1.500 metros rozó los 350 participantes, siendo 327 los que finalizamos la Travesía.

El vencedor fue Alberto Martínez que acabó en apenas 20', siendo llamativo que perteneciera a la "categoría infantil".

Una excelente organización y una mar en calma, si bien el tipo de agua que hay por esta zona no es precisamente transparente, por la gran cantidad de sedimentos que hay.

Y con ello llegamos al 3 de agosto, en que se disputó la II Travesía de Bomberos de Alicante, que tuvo dos modalidades, una de natación, con un recorrido de 3.200 metros, a la que había opción de incorporar posteriormente una carrera a pie de 5.000 metros, es decir, un Aquatlon.


La parte de natación tenía su salida en la Playa de la Albufereta de Alicante y desde allí nos dirigimos hasta la Playa del Cocó, junto a la Estación de La Marina. La organización estaba pensada en un principio solamente para bomberos y fuerzas de seguridad, si bien, finalmente se dio opción de asistir a otros invitados. En total fuimos 88 los participantes en la prueba de natación, de los cuales luego unos 25 continuaron con la carrera a pie.


La salida de la Travesía desde La Albufereta
Ambas pruebas estaban organizadas, coordinadas y gestionadas por los bomberos y cuerpos de seguridad, por lo que no tuvimos chip ni otro tipo de control electrónico de tiempos, consecuencia de lo cual no hubo una clasificación oficial. No obstante esta circunstancia, hemos de reconocer que toda los aspectos de la Travesía se desarrollaron como si de una prueba profesional se tratara. Y todo ello por un precio de inscripción de apenas 8€, lo cual demuestra que, cuando se quiere, se puede organizar una prueba en condiciones, sin necesidad de sacar la pasta al participante.


Los integrantes del C.N.Arena Alicante
Por ese módico precio, tuvimos derecho a un gorro de silicona muy chulo, camiseta conmemorativa, servicio de guardarropía, avituallamiento a la llegada, transporte desde la Playa del Cocó, donde estaba la Meta, hasta la de la Albufereta, desde donde partió la Travesía y sorteo de regalos al final de la prueba de carrera, patrocinados por una conocida tienda de deportes.


Gran foto de participantes, voluntarios y familiares al final de la prueba
Con las fotos de familia de los participantes, y una gran foto final junto con voluntarios y amigos, se cerró una Travesía que resultó familiar, pero no por ello menos agradable.

(* Hay una crónica completa de esta Travesía de Bomberos en este mismo blog)

El 3 de agosto tuvo lugar la IX Travesía a la Playa del Albir, junto a Benidorm, que en esta ocasión estuvo dedicada a Carlos Pardo, un nadador recientemente fallecido que pertenecía al Club Deportivo Finisher, de La Nucía, organizador de la prueba.


Inicio de la Travesía, a los pies de la Sierra Helada
Aunque el objetivo de la organización era alcanzar los 200 participantes, lo cierto es que se quedaron a las puertas de esa cifra, siendo 162 los nadadores que llegamos finalmente al arco de Meta. 

El circuito, con una longitud de 2.500 metros, estaba balizado por boyas, si bien, el hecho de no ser éstas especialmente grandes, y de convivir con las boyas permanentes del Ayuntamiento, provocó confusión entre los nadadores y con ello que muchos de ellos hicieran diferentes distancias, o bien por exceso, o porque se saltaron alguna baliza de forma involuntaria. En mi caso concreto hice finalmente 2.940 metros.


Participantes en la Travesía de El Albir, con la mole del Peñón de Ifach, al fondo.
Los voluntarios del Club Finisher
Pero fue un detalle menor en una organización impecable, tanto en el apartado de acreditaciones, como en el control de tiempos, las fotografías, del gran José Antonio, la alfombra para entrar y salir del agua, en una playa de cantos rodados que hacía complicado caminar descalzo por ella, y sobre todo la gran profesionalidad y entrega de que hicieron gala los integrantes del Club Finisher, que sacrificaron participar en la prueba para coordinar que todo saliera a la perfección. En definitiva, una prueba para nadadores, organizada por nadadores. Y eso se notaba, y se agradeció.

El vencedor fue César Hernández, en 35'17", seguido de Iván Jorro, del C.N.Tenis Elche, apenas 2" después. En mujeres, la vencedora fue Eliana Sotelo, en 36'59", seguida de Irene Jorro, hermana de Iván, y también del C.N.Tenis Elche, verdadera cantera de campeones a nivel provincial.

La jornada finalizó con un importante sorteo de numerosos regalos, desde material deportivo, hasta fines de semana en hoteles de la zona, donados por una notable lista de patrocinadores de la Travesía. En definitiva, una prueba digna de una mayor participación, a la vista de su excelente organización, su maravilloso entorno y el entusiasmo que puso el Club Finisher en que lo pasáramos realmente bien.

(* Existe una crónica completa de esta Travesía de Bomberos en este mismo blog)

Y llegamos al 17 de Agosto, día en que se disputó la 85ª edición de la Vuelta a la Escollera de Alicante, la prueba deportiva más veterana de toda la Comunidad Valenciana, y que está organizada por la Federación de Salvamento y Socorrismo de dicha Comunidad.


Pese a la veteranía de la Travesía, de disputarse en la capital de la provincia, y de estar organizada nada menos que por una Federación de Salvamento y Socorrismo, la participación fue muy escasa, apenas 84 participantes. El recorrido, de unos 4.200 metros oficialmente, partía del interior del Puerto de Alicante para, después de atravesarlo    y una vez llegados al faro de la Escollera que da nombre a la prueba, girar y dirigirnos hacia la Playa del Postiguet, donde estaba el arco de Meta. La distancia final marcada por mi pulsómetro fue de 4.700 metros.


La Playa del Postiguet, al amanecer, con importante oleaje
El viento de Levante había estado pegando con fuerza los días anteriores a la prueba, y el pronóstico marítimo decía que habría un importante oleaje ese día. Y, en efecto, el pronóstico fue acertado y tuvimos que luchar denodadamente contra un importante mar de fondo que se hizo especialmente patente una vez salimos del abrigo del puerto a mar abierto. Allí, la lucha contra el oleaje, tratando constantemente de evitar el acercarse en exceso a las rocas para ser empujado por la corriente contra ellas, hizo este trayecto especialmente duro y extenuante.

Ello hizo que de los 84 nadadores inicialmente inscritos, finalmente sólo tomáramos la salida 77, ya que los restantes prefirieron evitar la dura lucha con las olas. A pesar de ello, otros 7 participantes fueron finalmente retirados por los barcos de salvamento, a petición propia o por otras circunstancias. Finalizamos pues 70 nadadores.


César Hernández, José Luis Larrosa y Andrés Perales
El vencedor fue José Luis Larrosa del C.N.Tenis Elche, en 57', quedando segundo Andrés Perales, en 1h.01' y seguido a pocos segundos por César Hernández. En mujeres, la vencedora fue la norteamericana Elizabeth Schlicher, en 1h.04', seguida de Irene Jorro, en 1h.09'.

El avituallamiento fue bastante escaso, tanto en cantidad como en variedad, lo que propició que, después del palizón que nos dieron las olas, tuviéramos que ir rápidamente a por proteínas para reponer fuerzas. Quiero señalar que pese a lo comprometido de algunas situaciones por el estado de la mar, la seguridad estuvo en todo momento garantizada por los voluntarios en sus tablas y por las lanchas de salvamento.

(* Existe una crónica completa de esta Vuelta a la Escollera de Alicante en este mismo blog)

Y llegamos al 7 de septiembre, día en que se disputó la IV Travesía Vuelta al Penyal de Ifach, una prueba emblemática en la Costa Blanca y que con sólo tres ediciones disputadas hasta ahora ha conseguido hacerse un hueco de honor entre las Travesías que se disputan en esta zona. 


Vista aérea del Peñon de Ifach, en torno al cual se desarrolló la Travesía

Pese a que las inscripciones se abrieron en el mes de julio, lo cierto es que en pocos días se cubrieron las 400 plazas disponibles, formándose a partir de entonces una importante lista de espera que finalmente alcanzó otros 400 aspirantes a participar en la Travesía, y que se quedaron con la miel en los labios.


Los participantes se encaminan hacia la Playa de la Fossa
La prueba comienza en la Playa del Racó para ir bordeando el Peñón de Ifach y finalizar en la Playa de la Fossa, todo ello en el municipio de Calpe. La distancia oficial de la Travesía era de 3.200 metros, si bien las boyas que balizaron el recorrido para evitar que nos acercáramos en exceso al Peñón, hicieron que la distancia final fuera superior, en mi caso concreto de casi 3.700 metros, al salir en la línea de Meta.

El recorrido de esta Travesía es maravilloso en todos los sentidos, tanto por la belleza del entorno, como por lo cristalino de sus aguas, pese a que tuvimos que sortear alguna que otra medusa, inconveniente por otra parte habitual al nadar en mar abierto en esta época del año.


Preparativos de la línea de Meta, al amanecer
El tiempo acompañó, y nos proporcionó una mañana con un mar absolutamente en calma, que añadió un aliciente más a esta Travesía, que es una de las imprescindibles en la temporada y, por ello, una de las que es más difícil conseguir plaza. 

El vencedor fue José Luis Larrosa, con 40'32", seguido de Iván Jorro, ambos del C.N.Tenis Elche. En tercer lugar llegó José Luis de Celis. En mujeres, la vencedora fue Soraya Pérez, en 43'44", seguida de Irene Jorro.


Los integrantes del C.N.Arena Alicante que participamos en la Travesía de Calpe.
Con las fotos de familia de los numerosos participantes pusimos fin a una jornada inolvidable, y que estamos deseosos de repetir el próximo año, con idéntico placer.

(* Existe una completa crónica de la Travesía Vuelta al Penyal de Ifach en este mismo blog)

Y por fin llegamos a la, para mí, última prueba de la Temporada de Travesías 2014, la V Travesía de Jávea, que se disputó el pasado domingo 14 de Septiembre en las cristalinas aguas de la bahía javiense. 


El recorrido oficial comenzaba en la Cala Blanca y, después de atravesar toda la bahía de Jávea, pasando por El Arenal, finalizaba en la Playa de la Grava, junto al espigón del Puerto. La distancia oficial era de 4.500 metros, si bien todos los participantes coincidimos en que no estaba bien medida, ya que finalmente lo nadado se aproximó más a los 5.000 metros.


Acreditaciones en Cala Blanca. Amanecía
Desde muy temprana hora, apenas amaneciendo, nos fuimos agrupando en la zona de acreditaciones, donde una organización más bien rudimentaria nos fue entregando un sencillo gorro y marcando el consabido número en el brazo. El número de inscritos fue inferior al esperado, finalizando la prueba 169 nadadores, pese a lo que la entrega de gorros fue lenta y tediosa. 

La salida se dio a las 8,30 en punto, y pese a lo reducido del grupo participante, la inexistente megafonía hizo que muchos no se enteraran de las últimas instrucciones que se dieron a gritos desde la orilla, y fuera todo un poco caótico. 

El recorrido, bonito donde los haya, atraviesa toda la bahía, a una distancia de la costa tal que permite en todo momento ir contemplando los bellísimos fondos del mar en esa zona, así como lo privilegiado de su especial linea de costa.


Playa de la Grava, punto de llegada de la Travesía de Jávea.
La llegada fue en la Playa de la Grava donde afortunadamente habían colocado una moqueta que nos facilitó en gran medida el poder salir del agua después del intenso esfuerzo realizado. En línea de Meta nos esperaba un escueto avituallamiento, con la particularidad de que en un determinado momento se acabó el agua, lo que provocó el malestar y las quejas de los últimos nadadores que iban llegando a la orilla.

El vencedor de la prueba fue Josep Ortega, de Vila-Real, en 1h.02'19", seguido de Iván Jorro, del C.N.Tenis Elche, a apenas 4" del vencedor. En mujeres, la primera fue Irene Jorro, del C.N.Tenis Elche, en 1h.10'.

La prueba, pese a la belleza del entorno y el maravilloso día que hizo, adoleció de una serie de pequeños fallos que deberá ir puliendo si quiere consolidarse como un referente en la Costa Blanca.

(*Existe una completa crónica de la Travesía de Jávea en este mismo blog)

Y esto ha sido todo lo que ha dado de sí mi Temporada de Travesías 2014 en la Costa Blanca.


Amanecer en la Playa del Albir
Echaréis en falta algunas pruebas importantes en las que no he podido participar por diferentes motivos, entre ellas estarían la Travesía de Santa Faz, la Tabarca-Santa Pola, y la de Illa de Benidorm-Puerto. El próximo año prometo, al menos, intentarlo.

Espero que os haya gustado. ¡Nos vemos en el agua!.

José María Galera
OWS Alicante

lunes, 15 de septiembre de 2014

V TRAVESÍA DE NATACIÓN XÀBIA 2014

Cuando uno no es aún experto en participar en pruebas de aguas abiertas, y está iniciándose en sus primeras Travesías, le sorprende que haya pruebas que, pese a ofrecer un importante paquete de dorsales, agoten los mismos en apenas unas horas desde el momento que se abre la inscripción. Y sin embargo otras, por la misma zona, en la misma época, y con distancias similares, no consiga siquiera alcanzar el objetivo que participación que se había propuesto, pese a ser muy modesto. ¿En que reside el secreto del éxito de participación?

Cuando participas finalmente en dichas pruebas, entiendes el por qué de esas diferencias tan abismales de participación y, sobre todo, de demanda de inscripciones. Porque la organización y las facilidades que se dan al nadador no son iguales en todas ellas. Mientras que a algunas uno no se ve capaz de sacarles un fallo, a otras hay que hacer la vista gorda para que determinadas carencias no te fastidien la jornada.

El pasado día 14 de septiembre se disputó en aguas de la bahía de Jávea/Xàbia, la V edición de su Travesía a Nado.

* (pulsando sobre cada foto, se puede ver a pantalla completa)



El recorrido oficial era de 4.500 metros, si bien finalmente el GARMIN indicó una distancia de 4.900 m., que son los que separan Cala Blanca, junto a Cap Prim, de la Playa de la Grava, junto al Puerto.

El recorrido, tal y como podéis ver en el plano de Google que aportaba la organización, atravesaba de punta a punta la preciosa bahía javiense, teniendo un hito notable al cruzar la playa de El Arenal, donde el recorrido hacía un pequeño quiebro, para volver luego a salir a mar abierto.

El madrugón que nos tuvimos que dar los que vivimos fuera de Jávea fue importante, ya que la entrega de gorros se inició a las 7,15 de la mañana, con una salida prevista de la prueba en torno a las 8,30 h., que se cumplió finalmente. 

Dado lo temprano de la hora, lo cierto es que los primeros que fuimos a acreditarnos, prácticamente estábamos aún en tinieblas. Lo brumoso de la mañana acentuaba la sensación de oscuridad.



Los nervios eran los lógicos de una distancia que no era precisamente mínima -allá en la distancia, apenas se distinguía el Puerto de Jávea, destino final de la prueba-, se vieron acentuados por una acreditación en exceso lenta y algo rudimentaria, para una Travesía de esta categoría. Pese a que no se llegaron a cumplir los objetivos de la organización de tener 200 nadadores acreditados, lo cierto es que la entrega del material fue algo tediosa.

Por todos los nadadores es sabido lo importantes que son los prolegómenos de cualquier travesía: la vaselina, las gafas, el pulsómetro, los tapones, las chanclas... ¡que no se me olvide nada!. Y si no tienes un poco de tiempo para prepararlo, efectivamente, al final siempre se te olvida algo, por muy veterano que seas... Estas acreditaciones tan lentas  no hacen sino robar un precioso tiempo de preparación y concentración al nadador.

Apenas un gorrito sencillo de un solo uso, el chip y el consabido número marcado a rotulador indeleble en el hombro marcaron a cada uno de los participantes. Una camiseta con el logo de la prueba completaban la "bolsa del corredor" que esta vez era "sin bolsa"...

Sin apenas tiempo de completar el ritual antes citado, y que todo nadador OWS tiene establecido para una Travesía, nos llaman a que fuéramos entrando en el agua, ya que la salida se daría desde el mar, dado la complicada orografía de la calita desde donde estaba marcada la salida


Y ahí comenzó una especie de "procesión de las ánimas", por una escarpadísima y agreste bajada hasta el mar, medio en penumbra -el Sol no acabada de salir de entre las nubes-  descalzos, y clavándonos todas las piedrecitas del mundo en nuestros castigados pies. Una especie de penitencia previa, en pago por lo que íbamos a disfrutar a continuación. Aunque las comparaciones son siempre odiosas, en la Travesía que hicimos el pasado domingo, en una playa de similares  características por su complicada orografía, la organización había previsto una gruesa moqueta que atravesaba la playa hasta la orilla. ¡Y vaya si la agradecimos!. Y cómo nos acordamos de ella en Jávea...

Por fin ya estábamos todos en el agua, y nos disponíamos a salir. Para nuestra sorpresa, la persona que nos tenía que dar las últimas indicaciones en el agua sobre las boyas, el recorrido y otros detalles similares, no tenía megáfono, con lo cual, pese a que apenas éramos un puñado de nadadores, el ruido de las olas y la amplitud del escenario hizo que, pese a que el buen hombre se desgañitó a dar voces, la mayoría de nosotros no nos enteramos de nada...

La consecuencia: unos nadamos por dentro de las boyas amarillas, otros por fuera, unos hicimos el quiebro de El Arenal, otros siguieron recto; al llegar a la Playa de la Grava, muchos no sabían que había que traspasar los juegos de agua flotantes antes de entrar al arco de Meta, y querían salir antes de tiempo, otros los pasaron y se iban para el espigón del puerto... No hubo mala fe, ni ganas de hacer trampas, ni nada por el estilo. Hubo, simplemente, una deficiente información de última hora, cuando los nervios hacen que te olvides de todo lo que has leído una y mil veces en la página web y necesitas que alguien te refresque las ideas con unas indicaciones de última hora.

Para sucesivas ocasiones, sería de desear que la organización tuviera en cuenta estos pequeños detalles. Pequeños por lo fáciles que son de resolver, pero grandes para el nadador, porque te pueden "llevar mareado" toda la travesía.

Nadie había comentado nada de las medusas, nuestras temidas amigas. El agua estaba muy cristalina, y la mar muy calmada, con lo cual, de haberlas, las íbamos a ver sin dificultad. Bueno, eso si el Sol se acababa de decidir a salir, porque cuando dieron el bocinazo de salida, el astro rey aún estaba haciéndose el perezoso detrás de unas traviesas nubes...


Y por fin, dan la salida, y empezamos a nadar. Dado que no éramos demasiados, unos 180, y lo amplio del escenario, no se dieron las típicas escenas de codazos, patadas y golpes que caracterizan a las Travesías de OWS. Con lo cual se empezó a nadar con relativa tranquilidad, sin el estrés de las patadas...

El agua era puro cristal, transparente hasta extremos insospechados, y lo recogido de la Cala Blanca, protegida por la sombra de Cap Prim, hacía que estuviera calmada como si de un lago se tratara. El fondo se veía ahí, casi al alcance de la mano, y los bancos de pececillos iban de un lado para otro, dando una imagen paradisíaca que hizo de la Trevesía una pura gozada. 

Y empezamos a atravesar la Bahía de Jávea, paralelos a una costa rocosa en extremo, si bien no montañosa, sino plana, y toda ella edificada, pero con edificación de baja densidad, casitas de una o dos plantas. Todo el rato miraba uno con envidia a los propietarios de las viviendas construidas al filo de un paisaje tan maravilloso, ¡menudas vistas tendrán!

La boyas amarillas iban transcurriendo, siempre a la derecha, como a mí me pareció entender en la salida, si bien se veía gente nadando en el quinto pino, señal de que no se habían enterado de la elemental norma de ir cerca de las boyas. En todo momento fuimos acompañados por numerosos kayacs, aunque lo prolongado de un recorrido de 5 km., y los diferentes niveles de los participantes, hicieron que la distancia que había entre nadadores fuera muy importante. Baste decir que el vencedor necesitó apenas una hora para alcanzar la Meta, y el último nadador precisó más de dos horas... sobran los comentarios.

Y por fin está a la vista la playa de El Arenal y el mítico Parador Nacional, con sus palmeras. ¡Ya estamos a la mitad! ¡Y ni una medusa!. 

Llegados a este punto, hicimos el quiebro que marcaba el plano proporcionado por la organización, aunque resultaba difícil de distinguir el camino, ante la anarquía de boyas de todos los colores que pueblan la playa de El Arenal. Pero si mirabas hacia afuera, veías a numerosos nadadores que habían hecho caso omiso de la recomendación, e iban en línea recta hacia la meta, salvando el quiebro y haciendo por tanto una menor distancia. Bueno, cada uno se toma las travesías de una manera. Para algunos el llegar unos puestos por delante es lo fundamental, para la mayoría, afortunadamente, lo realmente importante es cumplir la normativa y, en mi caso, también, disfrutar de lo que estoy haciendo. 

Y una vez salidos de nuevo a la línea de boyas amarillas y a mar abierta, continuamos nadando, deslizando, disfrutando, de una mar de ensueño, cristalina, aunque ya no tan "mar plato" como cuando salimos. Una vez constatada la ausencia total de medusas, cada brazada que se da es un placer y, casi, casi, deseas que esto no acabe nunca, de lo bien que lo estás pasando. 

Y continúan sucediéndose a lo largo de la línea de costa edificios, casitas, chalés, de los privilegiados que puedan disfrutar de ese mar todo el año. Y el fondo continúa ahí, casi se puede tocar con la mano, con miles de peces cruzando en todos los sentidos... ¡Qué maravilla!

Poco a poco nos vamos aproximando a los juegos de agua hinchables que marcarían nuestra "última boya", antes de girar para encarar el arco de Meta. A lo lejos vemos el Cabo de San Antonio, el Puerto y, por fin, la Playa de la Grava, nuestro destino.

Un grupito de cuatro o cinco nadadores que hemos ido a la par el último kilómetro, nos afanamos por nadar los último metros y por rascar unos segundos al cronómetro. Por fin, la salida en la Playa de la Grava, que hace honor a su nombre y, esta vez sí, sobre una alfombra que hace mucho más llevadera la salida del agua y el paso por Meta.


Para esa hora el Sol hace tiempo que ha salido con fuerza, e ilumina en todo su esplendor la playa y todos sus aledaños, donde tanto nadadores, como amigos y familiares departen animadamente, esperando las clasificaciones. 

Pero la llegada a Meta nos deparaba aún una desagradable sorpresa, que no es menor para cualquier nadador después de una Travesía de larga distancia como la que acabábamos de culminar: se había acabado el agua. Cualquier que haya nadado en el mar sabe que, pese a lo que pueda parecer, hay una gran deshidratación y máxime si has estado nadando con intensidad durante una hora y media ininterrumpidamente. 

En este sentido, también hay que destacar que la necesidad de avituallamiento una vez finalizada una prueba tan larga es notable, porque uno se queda literalmente sin reservas. Desgraciadamente, el avituallamiento previsto por la organización era tan pobre en su concepción, y tan escaso en su cantidad que, unido a que tampoco había líquido, propiciaban unas ganas enormes de meterse en cualquier bar del entorno "a repostar". Lamentable, de verdad.

El vencedor de la prueba fue Josep Ortega, del C.N.Vila-Real, en 1h.02'19", seguido de Iván Jorro, del C.N.Tenis Elche, en 1h.02'23" y con un tercer puesto para Miguel Ángel García Bermejo, de Burjassot, a apenas 4" de éste. Es decir un podio de campeones apretadísimo en tiempos.

En el apartado femenino, la cosa fue similar, ya que la vencedora fue Irene Jorro, hermana de Iván, y también del C.N.Tenis Elche, en 1h.10'38", seguida a apenas 2" por Yolanda Marchante.

Quiero destacar la actuación de Armin Lenz, un chaval de  Teulada, con apenas 19 años, que quedó el 1º en la categoría sub 23 con un excelente 1h.12', y a quién auguramos una carrera excelente en OWS

De los 185 nadadores que estaban inscritos y tomaron la salida en Cala Blanca, arribamos a Meta un total de 169, según las Clasificaciones de la organización, que os acompaño a continuación:


Simultáneamente se disputó también la Travesía de 1.500 metros, dentro del Circuito de Travesías de la Marina Alta, compuesto por cuatro pruebas: Benissa, Moraira, Denia y ésta de Jávea. 

El podium del Circuito de la Marina Alta
El vencedor absoluto del Circuíto ha sido Oscar Estrada,  del C.N.Benissa, quedando subcampeón del citado Circuíto el gran José Antonio Segura Landín, que ha culminado con ello una excelente temporada en la que ha conseguido nada menos que  17 podiums, correspondientes a las 17 pruebas en las que ha participado. Desde aquí nuestra más sincera enhorabuena a ambos campeones.


José María Galera con Oscar Estrada, vencedor absoluto Circuito Marina Baixa

Con la entrega de premios, y las consabidas fotos de familia, finalizó una Travesía de Jávea de la que guardaremos un grato recuerdo todos los que en ella participamos, si bien, sería de agradecer para próximas ediciones que la organización tomara buena nota de las deficiencias que ha habido en ésta, ya que no son difíciles de resolver y, por contra, suponen una gran ayuda para el nadador. Hacemos especial hincapié en el tema del avituallamiento final de Travesía.

Mar Soler, José María Galera y Sara Moral del C.N.Arena Alicante
Con un vistazo final a la bellísima bahía de Jávea nos despedimos hasta el año que viene.


Espero que os haya gustado. ¡Nos vemos en el agua!

José María Galera
OWS Alicante