jueves, 2 de agosto de 2018

89ª VUELTA A LA ESCOLLERA DE ALICANTE 2018


(* pulsando sobre cada foto, se abre a pantalla completa)

Vista del recorrido de la Travesía, desde la Zona Volvo hasta la Playa del Postiguet
El pasado domingo 29 de Julio se disputó esta Travesía OWS "Vuelta a la Escollera de Alicante". Nada menos que 89 ediciones lleva celebrándose y presume en ser la más antigua de España, ya que su primera edición se disputó nada menos que en 1917, dejándo de celebrarse durante los años de la Guerra Civil y alguno más de la postguerra.

Ese liderazgo en cuanto al número de ediciones celebradas se lo disputa con la Travesía del Puerto de Barcelona y la Travesía de la Ría de Bilbao, siendo ésta de Alicante la que tiene un recorrido más "auténtico" por hacerse en aguas realmente "abiertas" en la mayor parte de su recorrido (ver imagen superior), si bien teniendo notables diferencias a la baja en cuanto a nivel organizativo de la prueba en sí, como iremos viendo a lo largo de esta crónica. 

La prueba estaba convocada en un principio para las 10 de la mañana, aunque a última hora se adelantó a las 9:30 el  comienzo de la misma. Una hora en cualquier caso algo tardía para esta época del año y para la zona en la que nos encontramos, ya que en torno a las 10/10:30 empiezan a levantarse los "vientos térmicos" que dominan esta zona del Mediterráneo en verano, y el mar empieza a rizarse y a complicarse, por muy "plato" que se encuentre a primera hora de la mañana, como así ocurrió efectivamente en el caso que nos ocupa. Los primeros clasificados, que apenas necesitaron 50´ para completar la prueba, no notaron esos vientos térmicos, pero el resto del pelotón sí que los tuvo que padecer, si bien la cosa no fue a mayores, afortunadamente. 

Este es el 5º año consecutivo en que asisto a la Vuelta de la Escollera, en unas ocasiones como swimmer y en otras, como ésta que nos ocupa, de simple observador y modesto cronista a la vez. Fue en el año 2014 cuando  participé por primera vez, como nadador, y fuimos apenas 90 los swimmers que nos lanzamos al mar; este año 2018 hubo 230 inscripciones, si bien finalmente solo nadaron 198.

Vista de la lámina de agua del Puerto de Alicante, con el Castillo de Santa Bárbara al fondo
La Travesía tiene un recorrido de unos 4.000 metros aproximadamente, iniciándose dentro de la dársena exterior del Puerto de Alicante -en la llamada Zona Volvo- recorriendo la escollera en toda su longitud por el interior. Una vez llegados al faro, se hace un giro de 180º para recorrer la citada escollera, pero esta vez ya en mar abierto para, al llegar al final de la misma, hacer un nuevo giro de unos 90º y dirigirse en paralelo al espigón ocupado por el Hotel Meliá, en dirección a la Playa del Postiguet, donde está situado el arco de Meta. En la imagen del principio de esta crónica se ve gráficamente y a la perfección este recorrido

Pero esta prueba es algo "traidora" en su recorrido, ya que los primeros mil y pico metros se disputan aún dentro de la dársena exterior del Puerto de Alicante, con lo que la sensación es la de nadar en una piscina enorme, y puede llevar a engaño en lo referente al estado real de la mar en la parte exterior, ya en mar abierto.

Pero una vez que se rebasa el faro y se hace el giro de 180º (ver imagen del recorrido en la foto inicial) es cuando realmente se enfrenta uno al estado real de la mar, que no siempre es tan placentero y plano como aparece dentro de la lámina de agua del Puerto.

Ya desde las 8 y poco de la mañana empezaron a llegar los primeros participantes a la zona de entrega de gorros, situada bajo los soportales del Museo de la Volvo, muy cerca del punto teórico establecido como de partida de la prueba.

Punto de identificación y entrega de gorros, en los soportales del Museo Volvo
La ausencia de ningún tipo de megafonía, ni pancarta alusiva, ni tampoco de ningún otro tipo de elemento significativo hacía que no fuera fácil para los primerizos en la prueba el encontrar -en la inmensidad del Puerto de Alicante- el punto de recogida de gorros, formado por una simple mesa plegable de camping con media docena de voluntarios que realizaban la identificación del nadador y entregaban el chip y el correspondiente gorro, con la leyenda de todos los años "Concejalía de Deportes" "Ayuntamiento de Alicante". Y punto. Ni una alusión a la prueba que se iba a disputar. 

Marcos Molina, José Luis Larrosa y José María Galera
Allí tuve ocasión de saludar a numerosos conocidos, como mi gran amigo José Luis Larrosa, de vacaciones desde su residencia actual en el Sureste Asiático y que, pese a no nadar ya en estas aguas, continúa entrenando duro y consiguió un dignísimo 4º puesto en la General y 1º en su categoría Master A. También comparto esta foto con Marcos Molina, otro nadador con un progreso envidiable en los últimos años, máxime teniendo en cuenta que viene desde Yecla, en el interior de Murcia, con lo que no le es fácil entrenar en el mar. 

Quiero resaltar la presencia de mis buenos amigos del CD Finisher, que desplazaron desde Benidorm nada menos que a 9 de sus miembros, con su Presidente Jonás Marín a la cabeza, y que acabó la prueba como 2º de la General. Eché de menos al gran Fabián Villena, alma mater de la Travesía Heartbreak, que se disputó en la Playa de Levante de la ciudad de los rascacielos hace apenas dos semanas, y gran nadador también. 

Los nadadores se dirigen al punto de Salida, algunos impacientes ya en el agua
Cuando quedaban apenas unos minutos para la hora marcada para la salida, los nadadores empezaron a desplazarse hacia la que parecía ser la zona de salida porque repito, la ausencia de megafonía y de señalización de cualquier tipo hacía difícil tener una noción clara de lo que había que hacer a continuación y desde dónde. 

La escasa asistencia a la Travesía (no llegaron a 200 nadadores) facilitó el poder escuchar, aunque bastante mal por cierto, las instrucciones de última hora que daba, "a grito pelao", uno de los organizadores, desde una Zodiac situada a unos 50 metros, en medio de la dársena. Un simple megáfono hubiera facilitado su labor notablemente. Todo resultó ser muy "casero", demasiado casero, a mi entender, para una Travesía seria. 

Los nadadores comienzan la prueba tras oír el silbado desde una de las Zodiac
Finalmente, y después de cambiar de ubicación a los nadadores un par de veces, los cuales andaban a su vez super despistados porque no había ninguna indicación de donde se iba a dar la Salida, suena la sirena, y comienza la prueba, con los swimmers bastante desperdigados, como se aprecia en la foto. 

Quiero indicar que me sorprendió mucho la escasez de embarcaciones de apoyo a los nadadores, que en esta ocasión estaban apenas formadas por una lancha Zodiac de Bomberos, otra de Policía Municipal y un par de motos de agua. Al parecer, desde la Playa del Postiguet, se incorporaron más tarde media docena de Paddle surfers, que acompañaron a los nadadores por la parte exterior de la Escollera. En cualquier caso, un apoyo exterior muy escaso a mi modo de ver para una prueba de 4.000 metros que se desarrolla en su mayor parte en mar abierto.

Las comparaciones siempre son odiosas, pero hace apenas una semana estuve en la Travesía de la Sardina, desde Bilbao a Santurce, que discurre íntegramente por la Ría de Bilbao, es decir, no es en mar abierto, y donde participaron un total de 90 nadadores. Ante la sobreabundancia de kayacs que observé, tuve la curiosidad de preguntar a la Organización de la prueba cuántos había en total, y me dijeron que fueron 52 los kayacs que acompañaron a los nadadores a lo largo del recorrido de la prueba,  porque "para ellos la seguridad es fundamental". Es decir 52 kayacs para 90 nadadores... Sobran los comentarios.

Espectacular punto de llegada a los pies del Castillo
Desde allí ya me desplacé hacia la cercana Playa del Postiguet, en  la confluencia del Paseo de Gómiz con el Hotel Meliá, punto habitual de finalización de esta Travesía. El enclave es realmente magnífico, a los pies del imponente Castillo de Santa Bárbara, emblema indiscutible de la ciudad de Alicante y en las blancas arenas de su playa urbana más nombrada (la que aparece indefectiblemente en todos los reportajes de TV cuando se quiere hablar del buen tiempo y de la gente disfrutando del mar). 
Es decir, es un punto absolutamente emblemático y propicio para organizar una llegada de Travesía espectacular.  No fue éste el caso.

Pesquer, Solís, Pina, Arroyo, Larrosa y Marín, sexteto vencedor
Cuando apenas se habían cumplido cincuenta minutos desde que se dio la Salida, hizo su entrada el primer clasificado Rodrigo Solís, del CN Tenis Elche, que finalizó en 50´42", seguido a escasos segundo por Jonás Marín, del CD Finisher (Benidorm) en 51´07" y con Emilio Arroyo, del Club Boquerones en 51'12"; apenas 3" después  de éste entró José Luis Larrosa, también del Club Boquerones, que en este caso cedió la gloria del podio a su compañero de Club y amigo Emilio Arroyo; fue un 4º puesto con sabor a un 3º compartido. José Luis es así.

Eliana Sotelo, Rodrigo Solís, Jonás Marín y José M. Galera
La primera fémina en entrar fue la incombustible Eliana Sotelo, del Club Aguaviva de Benidorm, en 54'43", ocupando el puesto 11º de la General. Se da la circunstancia de que la gran Eliana fue la vencedora femenina de la II Travesía Heartbreak, disputada en la Playa de Levante de Benidorm hace apenas dos semanas. 

Caso aparte es el de Jonás Marín, que también quedó en 2º lugar en dicha Travesía benidormí; pero es que, aparte, había sido vencedor absoluto en la Travesía de Jávea, disputada el pasado 1 de Julio, y volvió a hacer podio en la Travesía Tabarca-Santa Pola, del pasado 8 de Julio. Es decir, este campeón ha hecho cuatro podios consecutivos en apenas un mes, lo cual es un récord difícil de superar. Máxime cuando ha regresado hace poco a la competición, después de una larguísima temporada de varios años alejado del agua. Mi tributo de admiración y respeto absoluto para él, y también para Eliana

La 2ª mujer en entrar en Meta fue Ana Moreno del CT Albacete, en 57'03", seguida de Zoe Connolly, del CN Elche, en 57'12". Ambas ocuparon el puesto 14º y 15º de la General. 

Entrega de premios de Natación Adaptada
También quiero hacer reseña especial a los campeones de Natación Adaptada, integrada por nadadores con diversas minusvalías, lo cual no les impide hacer unos registros magníficos que para sí quisiéramos muchos de nosotros. En esta modalidad, el vencedor fue el gran David Pomares, "El tiburón de El Altet", que hizo un dignísimo puesto 27º de la General con 59'56"; en 2º lugar estuvo Juanjo Caselles -en capilla ya para su gran aventura neoyorquina- que hizo 1h00; ambos pertenecen al Club Aquarium Alicante
Alberto González (centro) con Jorge Rojo (derecha)



Y en tercer lugar estuvo un gran campeón, Antonio Mouaci, del CN Arena Alicante, cuya minusvalía es la ceguera total, y que hizo 1h.02´, acompañado de su amigo y lazarillo a la vez, Jorge Rojo. Mi tributo de admiración sincera para estos cuatro fenómenos. 

La ausencia de un speaker oficial en Meta no facilitó en absoluto el saber quienes iban entrando por el arco, ni siquiera para los primeros puestos. Afortunadamente en mi caso conocía a muchos de los nadadores que iban finalizando y, gracias a ello, sabía cómo iba la cosa, pero el público en general que estuviera contemplando el final del evento desde detrás de las vallas, difícilmente se pudieron enterar de nada hasta el momento de la entrega de premios. Un fallo lamentable, a mi entender.

La sobreabundancia de copas daba para varias travesías
Y la entrega de premios merece capítulo aparte. Porque otra cosa no, pero copas había para premiar varias travesías, y que aún sobraran un puñao para las sucesivas. Nada menos que 57 trofeos conté mientras esperaba al vencedor, lo cual, teniendo en cuenta que hubo sólo 198 nadadores, significa que había un trofeo por cada 3 participantes aproximadamente. O para decirlo en corto, que se llevó copa todo dios. 

A mi modo de ver, esta sobreabundancia de trofeos tiene más de negativo que de motivador. En primer lugar porque devalúa el mérito del trofeo en sí. Se podría entender tantos trofeos en el caso de una travesía con una gran masa de nadadores, en la cual ser 3º de tu categoría tiene mérito porque sois 90 nadadores en esa categoría, pero se dio el caso de alguna categoría que había menos participantes que trofeos, o acaso los mismos nadadores que trofeos..., con lo cual quedaba la cosa muy devaluada. 

Y en segundo lugar,  esta sobreabundancia hace la entrega de premios muy cansina por larga, con lo cual la mayoría del escaso público presente ya a estas alturas (casi las 12 del mediodía y con un Sol de justicia) acaba por irse y dejar la parte final de la entrega con una escuálida docena de espectadores, lo cual también es bastante desmotivador para el receptor del trofeo. Pero bueno, ésa es mi opinión, que puede no ser compartida. 

Curro de la Vega, eufórico al llegar a Meta, con José M. Galera
No quiero dejar de nombrar a mi buen amigo Curro de la Vega, un maratoniano  regular y trotamundos insaciable, que ahora le está cogiendo afición y "gustillo" a la natación en aguas abiertas, pese a que sus tiempos son manifiestamente mejorables (dicho con cariño, je,je,je). Participó el año pasado por primera vez sin haber nadado nunca en el mar -con dos cojones! je,je,je-, y este año ha repetido experiencia. ¡Y ha salido encantado!

A su vez ha publicado sus experiencias en esta 89ª Vuelta a la Escollera de Alicante en su blog "hablandoconmiszapatillas.blogspot.com" cuya lectura os recomiendo muy vivamente, porque podréis tener la visión de la Travesía desde el punto de vista de un nadador corriente, que sólo pretende disfrutar nadando en el mar, sin otro objetivo más que el de divertirse. Y llegar a Meta!! 

Los voluntarios, con Cecili y Marcos del Club RC7
Tampoco nos podemos olvidar de los voluntarios, tanto en tierra como en el agua, que aportaron lo mejor de su experiencia y esfuerzo a intentar que todo fuera lo mejor posible y concluyera sin ningún incidente reseñable. 

Por último, y para finalizar, no quiero despedirme sin señalar con cierta pena la poca resonancia y la escasa asistencia que tiene esta Travesía de la Escollera de Alicante, pese a ser la más antigua de España.

El recorrido es muy bonito, a mi modo de ver, el escenario es fantástico, como he señalado antes; la fecha es la mejor posible, con la ciudad de Alicante a tope de gente de fuera y con la temperatura del agua en un nivel óptimo. El coste de la inscripción no es elevado. Entonces, ¿Qué es lo que falla? ¿Qué es lo que provoca que esta prueba esté siempre rozando apenas los 200 nadadores, cuando otras próximas y con menor tradición acaban sus plazas disponibles en apenas unas pocas horas? ¿Qué es lo que pasa con esta Travesía?

Y la respuesta, a mi modo de ver, tiene varias derivaciones, aunque quizá la principal se deba a la Organización de la prueba. La escasez de medios con que se organiza esta travesía roza lo patético. Desde La Bolsa del Nadador, formada por un simple gorro sin más rotulación alegórica a la prueba, hasta el avituallamiento final, formado por una barrita energética y ¡¡una ciruela!!, pasando por las diversas carencias señaladas antes referentes a la ausencia de kayacs, de megafonía, de un simple podio decente para que se suban los vencedores, de una pancarta de la prueba que sirva de telón de fondo a la entrega de premios....y muchos pequeños detalles más que hacen que la gente haga esta prueba una vez y no se vaya con ganas de repetir. 

No se trata de mala voluntad, sino de desidia, de falta de interés por colocar esta Travesía al nivel que se merece por recorrido, por fechas, por ser esta zona una de las que mayor número de nadadores OWS tiene y, sobre todo,  por el espectacular enclave en el que se desarrolla. Una pena.

¿Cómo es posible que hace apenas tres semanas se disputara la Travesía Tabarca - Santa Pola, a escasos kilómetros de aquí, con 1.600 nadadores, seleccionados por sorteo entre casi 4.000 pre-inscritos, y aquí apenas se cubrieran 230 plazas de las 400 que había disponibles?. Cualquiera que haya participado en dicha Travesía y en ésta sabe la respuesta a mi pregunta. 

Como he dicho antes, las comparaciones son odiosas, pero a veces son buenas para preguntarse si se está haciendo todo lo posible por intentar colocar esta Vuelta a la Escollera en el lugar de privilegio que le corresponde, o solo se trata de cubrir el expediente un año más..... y hasta el año que viene.

Pero es lo que tenemos y, desde luego, nosotros seguiremos participando, apoyando, empujando y tratando de que se corrijan las carencias señaladas, a ver si entre todos conseguimos hacer que la Travesía de la Escollera de Alicante, aparte de ser la más antigua de España, acabe siendo también una de las mejores pruebas del calendario OWS de España. 

¡A ver si lo conseguimos entre todos!

Parte final de la Vuelta de la Escollera, a los pies del imponente Castillo de Santa Bárbara

Espero que os haya gustado.  

¡Nos vemos en el agua!

José María Galera (Josemari)
OWS Alicante

jueves, 19 de julio de 2018

II TRAVESÍA HEARTBREAK - PLAYA DE LEVANTE - BENIDORM 2018



(Pulsando sobre cada foto, se abre a pantalla completa)

El pasado día 15 de Julio tuvo lugar la segunda edición de la Travesía Heartbreak, en la Playa de Levante de la capital de la Costa Blanca, Benidorm.

Este año 2018 tenía pensado el participar, como en otras muchas travesías veraniegas, pero un desgraciado contratiempo de última hora me va a obligar a estar en el dique seco durante toda la temporada de verano, con gran pesar por mi parte. No obstante, no podía dejar de asistir, siquiera como espectador y humilde cronista a la vez, a la celebración de esta prueba, una de las más bonitas que se celebran en estas costas alicantinas. La Organización de la prueba me invitó a asistir, y no me pareció adecuado no ir.

El paso por el Géiser significa que se está muy cerca ya del Arco de Meta

Fue en julio de 2016 cuando un grupo de nadadores del Club Deportivo Finisher, domiciliado en Benidorm, hizo una convocatoria para una "travesía pirata", una quedada de amigos, para nadar el segundo domingo del mes a lo largo de la Playa de Levante; la "travesía pirata" partía de la zona donde está ubicado el Hotel Bilbaíno -uno de los más activos patrocinadores de esta prueba-, y nadando en paralelo a la orilla, en línea con las boyas amarillas de señalización, llegaba hasta la zona del telesky situado en la zona del Rincón de Loix, para regresar hasta el Géiser, donde giramos de nuevo para salir hasta la orilla. Unos 3.000 metros aproximadamente de natación. 

Recuerdo con mucho cariño aquella "travesía pirata", porque éramos apenas una treintena de swimmers, pero disfrutamos de lo lindo en las cristalinas aguas de Benidorm, en un ambiente de lo más distendido y que tenía como único objetivo el disfrute de nadar entre amigos. 

Ya el año pasado, el Club Deportivo Finisher se decidió a oficializar esta Travesía, y organizaron la primera edición de la misma, de una forma más formal, más reglamentaria y, pese a ser una primera edición, he de decir que se lucieron, porque les salió una prueba bonita y muy bien organizada en todos sus detalles. 

Y este año ha llegado la consagración, el no va más.

La Isla de Benidorm sobresale sobre el mar de sombrillas de la Playa de Levante
Desde bien temprano, un mar de sombrillas de alquiler, apenas deja ver un centímetro de arena. No obstante, al principio de la Playa de Levante, junto al Castillo, la actividad de los chicos del Finisher era febril, organizando todos los pormenores de la prueba, antes de que comenzaran a llegar los participantes más madrugadores. 


He de decir que sus atuendos no dejaban lugar a dudas, ya que era difícil no reconocerlos en la distancia, una muestra más del ambiente relajado y de fiesta que nos acompañó ya durante toda la mañana.


Como anécdota es preciso comentar que la prueba estaba tan "engrasada", tan bien organizada que permitió a algunos de los organizadores nadar finalmente, una vez que hubieron culminado su labor en tierra. 

Fabián Villena en plena locución pre Travesía


Y entre todos ellos no puedo dejar de destacar a Fabián Villena, el alma mater de la prueba, un speaker incansable que estuvo con el micrófono en mano hasta que salieron los nadadores para a continuación lanzarse al agua y hacer un registro que para mí quisiera poder hacer yo. Mi tributo de admiración, respeto y simpatía desde estas líneas a ese organizador-speaker-nadador. 

Los  participantes más madrugadores no tardaron en aparecer y comenzar a pasar por las mesas donde se certificaba su identidad, se les entregaba el correspondiente chip, y se procedía a marcar su número en el brazo. Aunque el tope se estableció en 250 nadadores, finalmente fueron 259 los inscritos, después de atender compromisos de última hora. Una participación lo suficientemente amplia como para no ir solo en ningún momento y no tan grande como para resultar masiva.

Fabián toca a rebato, y todos detrás del Arco de Salida
Diez minutos antes de las nueve de la mañana, el incansable Fabián comienza a tocar a rebato, y a pedir a la gente que se vaya situando detrás del arco de Salida, requisito indispensable para luego poder pisar la alfombrilla que certificaría que efectivamente se toma la salida en tiempo y forma. La música de rock and Roll comienza a subir de volumen, entre la algarabía de los nadadores y de los numerosos espectadores y bañistas que nos miraban, entre divertidos y sorprendidos por "el follón que están armando"

Los nadadores jalean el tema Highway to Hell, previo al silbato de Salida.

Y en un momento dado empieza a sonar por megafonía la canción "Highway to Hell" (autopista al infierno), de AC DC, un clásico del Rock and Roll, mientras los nadadores comenzaron a palmear al ritmo de la canción y Fabián continuaba caldeando el ambiente....

Finalmente, apenas pasados unos minutos de las 9 de la mañana, Agustín Almodóvar hace sonar el claxon de salida, entre el griterío de los nadadores, muy excitados por la emoción del momento y la ensordecedora música de AC DC que salía por la megafonía del evento.


Como he dicho al principio, esta Travesía tiene la ventaja de que tiene la participación suficiente como para que no nadar solo en ningún momento pero, a la vez, no es tan masiva como para tener que soportar los empujones y codazos tan característicos de pruebas más masivas. 

Gran Moskys, Chechu Viñegla y José María Galera

Una vez que partieron los nadadores, el "personal de apoyo" hicimos corrillos en la orilla, a la espera de la llegada del primero, que no se iba a retrasar en exceso, a la vista del nivel de los participantes. 


En la previa a la salida de nadadores, tuvimos ocasión de comprobar la presencia de varios swimmers con diversas minusvalías, que iniciaron la prueba desde dentro de agua, en vez de la orilla, como el resto de participantes. 

Es encomiable la presencia cada vez mayor de estos deportistas que no se arredran ante las dificultades que conlleva su minusvalía y hacen del deporte un objetivo  más de superación, consiguiendo algunos de ellos (como el chico de la imagen) unas marcas que ya quisiéramos algunos de nosotros, presuntamente "válidos". Mi admiración para ellos.





Fabián Villena con el vencedor, Miguel Bou Bernabéu
Finalmente, y en un desesperado sprint hasta el último metro, llegaron los tres primeros nadadores. El vencedor fue un jovencísimo Miguel Bou Bernabéu, del Club Anibe Benidorm, con un registro de 39'17", seguido de Jonás Marín, del Finisher, apenas 3" después e, inmediatamente, a apenas 4" de éste, Javier Cáceres, del CNS Oriol Imperial. Fue un emocionantísimo sprint en el que hasta el último segundo no se pudo saber quién iba a ser el primero en traspasar la línea de Meta. 

En féminas, la vencedora fue Eliana Sotelo del Aquaviva Benidorm, que entró en 8ª posición de la general, con un registro de 43'34", seguida de Julia Beneto de Tena, con 44'08", que entró en 9º lugar de la general. 

La entrega de premios fue precedida de un sorteo de diversos regalos ofrecidos por los patrocinadores del evento, y fue el "momento estrella" de Fabién Villena, donde pudo desarrollar su descacharrante y ácido sentido del humor. Particularmente ocurrente y simpático fue el sorteo de un fin de semana en el Hotel Bilbaíno, situado junto a la Salida, y uno de los principales patrocinadores, cuyo gerente, Jordi Guirado, participó en la Travesía obteniendo un destacadísimo puesto. 

El pódium de los vencedores absolutos, con las autoridades presentes en el evento
La entrega de premios estuvo presidida por el Alcalde de Benidorm, y en ella tuvo también un papel protagonista el Concejal de Deportes, ya que también participó como nadador de la prueba, una muestra más del nivel de implicación que ha conseguido la organización tanto con el sector empresarial de la ciudad de los rascacielos, como con sus autoridades. No es frecuente en absoluto que un Alcalde de una ciudad de las dimensiones de Benidorm esté presente en la entrega de premios de una prueba "modesta" como es la que estamos comentando. 

No pude evitar la tentación de traerme el recuerdo del photo call
También tuvimos un photo call, donde tanto nadadores como el público en general pudieron inmortalizar su imagen y llevarse un recuerdo de la prueba, tanto en papel, como en digital. Un detalle más de la organización hacia los asistentes.

Fue destacable la presencia de varios fotógrafos profesionales -entre ellos mi amigo, el gran José Antonio-, que realizaron numerosas instantáneas, algunas de gran calidad, que posteriormente inundaron las redes sociales. El Ayuntamiento colaboró con un vídeo de tres minutos de la Salida de la prueba, realizado por un dron de la Policía Municipal, que os aconsejo que busquéis en redes sociales (www.travesiabenidorm.com), porque es estupendo, mostrando una perspectiva hasta ahora inédita de una Travesía en mar abierto, con el fondo de los rascacielos de Benidorm.

No quiero finalizar este apartado sin señalar que el modestísimo precio de la inscripción (12€) no impidió que no faltara de nada, tanto en el avituallamiento, como a nivel de kayacs, boyas, regalos, arco de Salida con alfombrilla y chips, Protección Civil, Policía Municipal....., e incluso una ambulancia medicalizada y muy completa que estuvo aparcada a escasos metros de la Salida para cubrir cualquier incidencia. No es en absoluto frecuente que haya un ambulancia en una Travesía. Yo, que soy un maniático de la seguridad, valoro especialmente estos detalles. 

Todo ello no hace sino indicar que no hacen falta grandes presupuestos, ni inscripciones a precio de oro para organizar una prueba que supera con creces el listón de las buenas. Sólo es necesario trabajar, ponerle ganas y buscar implicación, tanto del sector empresarial, como de autoridades. El resultado es una magnífica Travesía, como la que nos ha ofrecido el C.D.Finisher este pasado domingo en Benidorm


El personal del C.D.Finisher, con las autoridades y diversos participantes.

Una vez finalizada la entrega de premios, todos los miembros de la organización, así como bastantes nadadores y espectadores, se desplazaron hasta el Pub Heartbreak,  el principal patrocinador de la Travesía, a la que da nombre, situado en la misma Playa de Levante, donde en un ambiente de gran jolgorio se celebró un fin de fiesta entre cervezas y mucha alegría. 

Preciosa instantánea de un nadador, con el intenso azul del Mediterráneo y la Isla al fondo
Esta foto de más arriba, obra del gran José Antonio, es una muestra más de la gran calidad de su trabajo, tanto por lo acertado del disparo al captar la expresión de los nadadores, como por su simbolismo, teniendo el azul intenso del Mediterráneo como telón de fondo, y la Isla de Benidorm como último detalle, uno de los más significados y repetidos símbolos de la ciudad de los rascacielos. 

Aparte de todo lo anterior,  el tiempo marcado en el crono de esa foto hubiera sido, aproximadamente, el que yo hubiera hecho en la Travesía de haber participado activamente, por lo que podría haber sido yo el figurante en la misma, en vez del fornido nadador que la protagoniza. A ver si el año próximo....je,je,je.

En definitiva, y por concluir, una prueba modesta en sus planteamientos, pero con la organización, la profesionalidad y los detalles de una de las grandes. Se nota que está "organizada por nadadores y para los nadadores". De seguir por esta senda, le auguramos un excelente recorrido en próximas ediciones. Desde luego, es una de mis pruebas favoritas, sin lugar a dudas. 


Y cuando todo acabó, Benidorm y su mar de sombrillas siguieron imperturbables, esperándonos para una próxima aventura, el próximo año por estas fechas.....

Y esto es todo, espero que os haya gustado.

¡Nos vemos en el agua!

José María Galera (Josemari)
OWS Alicante

sábado, 7 de octubre de 2017

II TRAVESÍA A NADO DE LA PATACONA 2017

(* pulsando en la foto se abre a toda la pantalla)


La II edición de la Travesía de La Patacona tuvo lugar el pasado día 30 de Septiembre en la playa del mismo nombre, situada en Alboraya, muy cerca de Valencia. 

Era la segunda vez que participaba en esta prueba, después de la agradable sorpresa que supuso la del pasado año, en que inició su andadura con un considerable éxito de asistencia y una organización bastante aceptable dentro de su modestia, teniendo en cuenta que era su primer año. La prueba fue puesta en pie por un entusiasta grupo de nadadores del Club Nadópatas Patacona, cuyo principal punto de encuentro para nadar es esta emblemática playa.

La "Travesía" constaba de varias distancias. Había una prueba de 1.500 metros y otra de 3.000 metros y por una "travesía infantil" de 300 metros, que se disputó al finalizar el resto de pruebas, con gran algarabía de toda la chiquillería que participó.

Este año han corregido satisfactoriamente los pequeños fallos de principiante que detectamos en la pasada edición, y la prueba ha tenido, sin ningún género de dudas, una organización de matrícula de honor. Y esto es especialmente remarcable porque la inscripción, de apenas 14€, es un ejemplo más que palpable de que organizar una travesía como Dios manda no es necesariamente sinónimo de sangrar al deportista, sino de buscar patrocinadores y, sobre todo, de tener gente con ganas de implicarse y con experiencia, que sepa lo que el nadador necesita en cada momento. 

Allá por el mes de julio empezó a publicitarse la Travesía en las redes sociales.

Y yo, que estaba recién salido de una importante operación quirúrgica ese mismo mes, me hice la promesa de que, a poco que me viera en condiciones de nadar, iba a participar; por dos razones, primera porque no quería dejar pasar la temporada veraniega totalmente en blanco, sin nadar en ninguna prueba y, en segundo lugar, porque guardaba un recuerdo muy agradable de la edición del 2016, por su carácter familiar pero, pese a ello, con una organización más que aceptable.

Rosario Farucci con el bañador oficial de la Travesía
La cita era a las 9:30 en la Playa de La Patacona (Alboraya),  que es la continuación inmediata de la conocida Playa de la Malvarrosa de la ciudad de Valencia; aunque, desde bastantes horas antes, ya estaba la gente de la organización, con Rosario Farucci al frente, poniendo en solfa todo el tinglado. Como ya he apuntado antes, se notó que en la organización había nadadores con experiencia, y que sabían lo que hacían.

El  amplísimo equipo de Natación CDUPV

A partir de las 8:30 aquello se convirtió en un hervidero de nadadores y acompañantes, con dos grandes protagonistas por sus numerosos miembros, los clubs Nadópatas Patacona y el Natación CD UPV,  ya que ambos presentaron un aluvión de nadadores.

Un voluntario "marcando" a mi amiga Eva Calomarde

Y sobre esa hora arribamos al "meeting point" mi amigo Juan Bueno  Horcajadas y yo, dispuestos a recoger la bolsa del nadador y a que nos marcaran en el brazo el correspondiente dorsal; aunque lo cierto es que tardamos bastante en llegar a la mesa correspondiente, dada la gran cantidad de amigos que fuimos encontrando y saludando por el camino. 

Postureo con Juan Bueno antes de comenzar

Una vez conseguido el gorro y marcado el número en el hombro llegó el momento del "postureo fotográfico" 😂, aprovechando la magnífica mañana que hacía y que la ocasión lo requería. Y también había que inmortalizar que Juan y yo no habíamos competido juntos desde Febrero, en que participamos en un 15k corriendo también en la zona de La Malvarrosa.

Ya sobre las 9:15 empezaron a avisarnos por megafonía de que era el momento de irse hacia la orilla, para el cajón de salida de la prueba de 1.500 metros, en la que participaron un total de 152 nadadores.


Y con una puntualidad británica -este año sí- comenzó la citada "travesía corta"; corta en cuanto a distancia, pero no en cuanto a la categoría de los participantes, porque el nivel era altísimo, como se pudo comprobar luego en las clasificaciones. Como decía un amigo allí presente: "aquí hay demasiado nadador con pinta de nadador..." 😂

Diez minutos después, se daba la salida a la prueba de 3.000 metros, que contó con la participación de 228 nadadores, también de un nivel extraordinario en muchos casos.


La amplitud de la playa permitió que los participantes se abrieran en abanico en la orilla, entrando en el agua prácticamente al unísono  y sin gran dificultad para nadar ya desde los primeros metros.

Boyas de diferentes colores en función del cometido
El circuito estaba formado por 11 enormes boyas de diversos colores, en función de su ubicación, de tal manera que la travesía corta salía de la orilla e iba bordeando boyas -se ve con claridad en el gráfico- hasta llegar a la boya número 6, roja, en donde giraba 90º, para regresar a la orilla.

El recorrido a completar por los participantes de la travesía larga salían igualmente de la orilla e iban bordeando las boyas hasta llegar a la número 11, amarilla, en que giraban 90º para dirigirse hacia el arco de Meta. Aunque teóricamente el circuito era de 3.000 metros, lo cierto es que mi GARMIN marcó 3.300m., idéntica distancia que marcó el pasado año; la diferencia de medición obedece a que ésta es teórica sobre plano y en línea recta de boya a boya, si bien luego, en la práctica, los giros hacen que te abras un poco para no chocar con el resto de los nadadores y la distancia finalmente recorrida sea superior a la teórica.

Los nadadores, entrando en el agua "como si no hubiera un mañana" 😱

No intentéis buscarme entre esa marabunta de nadadores corriendo que veis en la foto, porque no me encontrareis. Yo, fiel a mi costumbre, siempre voy de los últimos, porque me agobian muchísimo las patadas, los codazos, los empujones y demás lindezas con que te obsequian "los pro", siempre ansiosos por hacerse un sitio en el podio a toda costa. 

Pero el hecho de que entrara de los últimos en el agua no significa que salga de la misma de los últimos, sino que, poquito a poco me voy marcando mini objetivos y voy adelantando, uno a uno, a un buen puñado de nadadores. De hecho, en esta ocasión, pese a entrar el último en el agua, acabé el 150, lo cual, teniendo en cuenta que acabaron 228 nadadores, significa que adelanté a 78. Ése es mi triunfo en todas estas pruebas, el ir adelantando nadadores de uno en uno y el ir viendo primero sus pies, luego sus manos y, finalmente dejarlos atrás para centrarme en el siguiente nadador a adelantar. 

El mar estaba absolutamente espectacular de calmado, y bastante claro también, para lo que suelen ser las aguas en esa zona, donde la turbidez de las mismas te impiden prácticamente ver más allá de tus manos.

Yo, pese a lo reciente de mi paso por quirófano, me encontré muy fuerte y fui "de menos a más", como suele ser mi costumbre.

Jordan Martínez (1º) y Mario Castejón (2º)
La prueba de 1.500 metros la ganó Jordan Martínez, del Elche CN, en 21'22", a un ritmo de 1'25"/100m.; en 2º lugar entró Mario Castejón del CDNA, en 21'32", seguido de José Vicente Romero, del CN Turís, en 21'43".

En féminas, la vencedora fue Mercedes Benet del CN SOS Bétera, en 23'04", seguida de Sandra Gans  del Club Triatló Poblats Maritims en 25'23" y de Paula Dobón en 26'40".

Víctor Benages entrando en Meta con holgura

En cuanto a la prueba de 3.000 metros, el vencedor absoluto, con gran holgura por cierto, fue Víctor Benages del CT Huracán en 38'40", a un ritmo de 1'16"/100m., seguido por Jorge Martínez, del Elche CN, con 40'16" y, en tercer lugar, Alberto López de Natación CD UPV en 40'48".
Víctor Benages (1º), Jorge Martínez y Alberto López
En féminas, la vencedora fue Tania Scherbirnina, del RCN Delfín, en 43'50", entrando en la 11ª posición de la general. A continuación entró María Moragón de Natación CD UPV, en 46´35" y tercera fue Núria Giner también de Natación CD UPV, en 47'33", correspondiendo al lugar 27º de la general. 

El club Natación CDUPV tuvo una destacadísima actuación tanto por lo amplio de su participación, como por los numerosos podios que hicieron. 

En cuanto a un servidor, acabó mucho más entero y con mayor energía de la que preveía, y logré incluso mejorar mi marca del pasado año en casi 4', lo cual no deja de resultar sorprendente para mí, habida cuenta de que he estado varios meses inactivo y de baja. 

A la vista de las fabulosas marcas de los vencedores, la modestia de la mía es notable. No obstante, para mí fue muy importante y me hizo sentir contento, no sólo por haber finalizado muy bien de fuerzas, sino porque conseguí mejorar la del pasado año.

Aunque no hice podio, estuve a punto de hacerlo, porque por apenas 2' no pude ser el 3º en mi categoría. Aunque uno no es nada competitivo, siempre es una motivación extra poder subir a un podio y compartir con los amigos ese momento dulce de gloria. 

Una vez finalizadas las dos pruebas largas, se disputó la prueba infantil, de 300 metros, consistente en ir y volver hasta la primera boya que había frente a la línea de Salida. 

Con Juan Bueno y Eva Calomarde
Y mientras esperábamos la entrega de trofeos, llegó el momento del postureo y las fotos con los amigos, aprovechando la magnífica mañana que nos tocó disfrutar. 

El avituallamiento de la prueba fue muy abundante, tanto en bebida, como en comida y corrobora lo apuntado al principio de que el hecho de ser una prueba "modesta" no impide el que se pueda organizar con gran profesionalidad y aportando al nadador lo que precisa en todo momento. 

Con las "Calomarde Sisters" 😍


También he de señalar el gran nivel de los participantes, ya que las marcas obtenidas fueron realmente notables, con unas medias impresionantes, tanto en la prueba corta, como en la larga. 
Marcos Celma, incansable con el micrófono





Por último no puedo olvidar a Marcos Celma, que estuvo incansable en la locución de la prueba, una tarea aparentemente sencilla, pero que puede resultar bastante agotadora, después de estar varias horas hablando de pie y a pleno Sol. Ése "vamos José Mari!" que me dedicó, voz en grito, cuando salía del agua, se lo agradecí infinito 😉

Y poco más puedo decir, que fue un día de disfrute en una prueba en la que participamos casi 400 nadadores y que la organización fue perfecta, cosa que no me cansaré de repetir.

Desde aquí quiero felicitar a Rosario Farucci y a todo su equipo por la magnífica mañana de deporte y compañerismo que nos hizo disfrutar a todos los asistentes. 

Y nos vemos el año que viene en la III Travesía de La Patacona.


Nos vemos en el agua!

José María Galera
OWS Alicante