lunes, 4 de julio de 2016

TRAVESÍA VALLE DE IRUELAS 2016



(Pulsando en cada foto, se pueden ver a página completa)




El pasado día 19 de Junio tuvo lugar la VI Travesía Valle de Iruelas, organizada por el C. N. Máster Torrijos (Toledo), al frente del cual se encuentra como entrenador el gran Alberto Pérez Díaz.

Para mí resultaba una Travesía absolutamente novedosa, en primer lugar por tratarse de una prueba a disputar en agua dulce -circunstancia ésta poco habitual para los que vivimos junto al Mediterráneo- y, en segundo lugar, porque se disputaba en el Pantano del Burgillo, situado en un lugar bastante recóndito y de no fácil acceso de la provincia de Ávila.

Pero me lo tomé como un reto nuevo y también como una forma de "ampliar horizontes deportivos" y empezar a "salir de mi zona de confort" natatoria, que se situaba en el Mediterráneo, hasta ahora...

También me llamaba bastante la atención que la Travesía la organizara un Club de Toledo, cuando la prueba se disputaba en Ávila.

Luego pude saber que éste es el punto de entrenamiento habitual de los nadadores Máster del C.N.Torrijos, cuando quieren entrenar distancias largas por estar preparando alguna travesía importante en el Mediterráneo.

Previamente, unas semanas antes, tuve el placer de conocer en una Travesía en Alicante a Alberto Pérez y a Carlos Rodríguez Faraldos, dos habituales en estas costas, tanto para hacer entrenamientos de larga distancia, como por competir en travesías que se disputan por aquí. 
Y ellos me animaron bastante a participar, con la promesa de que no me iba a arrepentir.

Y hasta allí me desplacé, en coche, con mi amigo Ismael Aguado, gracias a cuya pericia -y a su GPS-, logramos llegar a nuestro destino, ya que el punto donde se situaba la Salida/Meta de la prueba no es fácil de encontrar si no llevas GPS en el coche. No obstante, Ismael, previsor él, se había estudiado bien el trayecto en Google Maps.

Lo complicado del recorrido y la estrechez del camino de acceso propiciaban que el aparcamiento no fuera precisamente fácil. Afortunadamente, Ismael y yo, avisados previamente por Alberto de estas dificultades, llegamos súper temprano, gracias a lo cual conseguimos aparcar divinamente y muy cerca de la salida.

El entorno es realmente paradisíaco. Aparte, el hecho de que ésta ha sido una primavera muy abundante en lluvias, ha propiciado que el pantano estuviera lleno hasta los topes y las pinadas que lo rodean lucieran en su máximo esplendor. Lo dicho, una experiencia nueva: agua dulce, pantano lleno, pinadas entre montañas.... nada habitual para un alicantino mediterráneo de la Playa de San Juan.


Primer paso, recoger el gorro y la bolsa del corredor. 
Todo muy coordinado, bien organizado y con la sonrisa permanente y el buen rollo por parte de los voluntarios que nos atendieron.

Ése mismo día se disputaban tres pruebas: una infantil de iniciación, otra adulta de 800 metros para los que no quisieran hacer larga distancia, y la "prueba reina", la Travesía propiamente dicha, con una distancia teórica de 5.500 metros, aunque a mí finalmente me salieron 5.700 metros. 
En esta segunda participamos 470 nadadores, según nos informaron por megafonía.

Como anécdota quiero señalar que conocimos a una familia que participaba en las tres pruebas: el hijo de 12 años en la infantil, la madre en la de 800 metros y el padre en la prueba reina, donde por cierto hizo una marca estupenda. 
Una verdadera rareza, desconocida para mí, la de una familia entera participando en una Travesía. 
Por supuesto, los tres llevaban el mismo neopreno: el ORCA Open Water, de mangas naranja butano, el mismo que gasté yo.

Una vez allí aprovechamos también para adquirir un gorro de la asociación "la ELA existe", de la que Alberto es un entusiasta embajador, ya que aprovecha cualquier ocasión para publicitar dicha asociación y sus fines puramente solidarios y benéficos.

El gorro es realmente bonito, con un diseño muy naïf, a la vez que da gran visibilidad para el mar por su color amarillo plátano. Prometo usarlo repetidamente para, en la medida de mis posibilidades, dar también publicidad a la lucha contra esta terrible enfermedad.

En primer lugar, sobre las 10 de la mañana, se dio la salida a la prueba infantil, con un recorrido corto, consistente en alcanzar la primera boya y volver. Apenas 50 chavalines se atrevieron a lanzarse al agua y a algunos se les vio algo indecisos hasta última hora. El chaval de la "familia nadadora" salió como un rayo de los primeros: todo un campeón.

Luego fue la prueba corte de los 800 metros, con unos 100 nadadores adultos, aunque a tenor de la velocidad que desarrollaron algunos, no eran ni mucho menos novatos en OWS.

Y una vez finalizadas ambas pruebas, se empezó a anunciar el inicio de la Travesía de 5.500, cuya salida sería sobre las 11 de la mañana. 

Era el momento de empezar a prepararse. Y tanto Ismael como yo nos pusimos a la faena.

Yo estaba un poco preocupado por el tema de la temperatura del agua, porque en el Mediterráneo, a estas alturas del año, ya estamos nadando sin neopreno, pero en un pantano, en la sierra y en Ávila....

Nuestros amigos torrijeños nos aseguraban que el agua estaba por encima de los 20ºC, pero yo no me lo acababa de creer, y además, 5.500 metros son muchos metros si el frío se te empieza a meter en el cuerpo, por lo que tanto Ismael como yo optamos por nadar con neopreno, y no nos sobró a ninguno de los dos en el agua, aunque ponérselo sí que costó algo, porque el Sol comenzaba ya a calentar (cuando llegamos a Iruelas apenas había 7ºC) 

Algunos valientes se atrevieron a intentarlo sin neopreno, y luego me contaban que tuvieron que sacar a más de uno del agua, a mitad de travesía, y con hipotermia. 
Y yo, con esas cosas, no juego. La hipotermia es algo a lo que hay que tener muchísimo respeto.


Finalmente, nos lanzamos al agua. Yo, siguiendo mi costumbre, entré de los últimos y por un lateral, porque tengo pánico a los manotazos y a las patadas, más que nada por miedo a que me salten las gafas o el pulsómetro. No he podido superar aún la ansiedad que me causan las salidas en tropel de las Travesías...

La salida era desde dentro del pantano, no desde la orilla, a partir de unas pequeñas boyas flotantes que había colocado la organización a unos 50 metros y donde se situaron los "pro" de siempre, y algún que otro "fantasma" de los que suelen abundar en este tipo de pruebas, y que fueron rápidamente superados por los auténticos campeones.

El objetivo era bordear por la derecha una pequeña isla existente a unos 1.000 metros de la salida, para dirigirnos posteriormente hacia un largo puente existente al final del pantano, y que marcaría el punto desde el que deberíamos de retornar. 


Una de las cosas que más me sorprendió desde el principio era lo turbia que estaba el agua. Uno siempre piensa que al ser agua de lluvia y en un entorno de montaña, sin contaminar, debería ser cristalina y transparente.
Pero nos encontramos un agua súper turbia, lo cual añadió un "aliciente más" al hecho a que, acostumbrado a nadar en agua salada siempre, la sensación de que "te hundes" es muy fuerte, y hace que cueste bastante "coger tu ritmo". 

A mí por lo menos me costó, hasta que al llegar a la isla - una isla de cuento, por cierto, con su castillo y todo- empecé a bracear a mi ritmo habitual y a soltar los brazos, bastante agarrotados hasta entonces.

Una vez cogido mi ritmo, se trataba de llegar al puente. Y ¡caramba con el puente!, porque aunque lo veíamos a lo lejos, parecía que nunca lo íbamos a alcanzar. 

El misterio de la falta de avance consistía en que estaba soplando un importante viento en contra, que hacía dificultoso el avance real. Todo aquél que piense que al ser un pantano no hay corrientes, lo tiene claro. 
Porque en los pantanos hay corrientes, ¡vaya si las hay!. 

Pero mi congoja era aún mayor cuando veía que, mientras yo no conseguía alcanzar el dichoso "Puente sobre el Río Kwai", multitud de nadadores ya iban retornando por la parte izquierda del pantano. 
¡Glup!, pensé, "soy un paquete nadando", "pero hoy soy un paquete con plomo dentro...."

Por fin llega el puente de marras, lo traspaso por su ojo más a la derecha para retornar por el ojo más a la izquierda. 

Y entonces el panorama cambió radicalmente, el viento era a favor, y la corriente -esa corriente que los profanos dicen que no existe en los pantanos, ¡ja!- empezó a empujarme. 

Y yo iba encantado. 
Ahí sí que empecé a disfrutar de verdad, a bracear alargando mucho en cada brazada -como de manera machacona me repite mi entrenador, Alejandro Caballero- y a deslizar, pero a deslizar de verdad.

E iba tan a gusto que incluso me permití el lujo de esprintar en los últimos 500 metros, algo que no hago nunca, porque no soy nada competitivo; pero resulta que, en los últimos metros, iba nadando junto a un "tío coñazo", que no paraba de cruzárseme y de darme por saco constantemente, y decidí dejarlo atrás espiritando. 
El tío se picó y aceleró también.....aunque al final conseguí dejarlo atrás.

Bueno, bueno, la llegada fue muy gratificante, con el speaker cogiéndome del brazo y preguntándome aquello tan típico de "desde donde vienes, campeón?"; al decir  que desde Alicante, algarabía general, aplausos y yo más feliz que una perdiz. 

Allí estaba esperándome Ismael Aguado, que llegó nada menos que el 22º de la general y media hora antes que yo.... 
El pobre estaba más seco de la mojama del rato que llevaba esperando, con un Sol de justicia que caía a esas horas ya. 

Finalmente, una vez duchados y vestidos, decidimos no quedarnos a la monumental paella que se estaba cocinando, porque se estaba haciendo demasiado tarde y ambos teníamos compromisos esa misma tarde en Madrid.

Luego me pude enterar por el bueno de Alberto Pérez que había hecho podio en mi categoría, un 2º puesto, y él estaba extrañado de que no me hubiera quedado a recoger la medalla. 

Pero lo cierto es que como no pensé que se fuera a dar esa circunstancia, ni siquiera me molesté en consultar las clasificaciones en la Meta. 
El no ser competitivo tiene a veces esos contratiempos...

Una Travesía extraordinaria, muy bien organizada, con un ambiente genial y en la que disfruté enormemente, tanto por lo diferente del entorno, en relación con lo que yo tengo costumbre de nadar, como por el trato recibido por la organización.

Y no quiero finalizar esta crónica sin agradecer muy sinceramente a Alberto Pérez Díaz sus constante atenciones y la amabilidad con que atendió todas mis dudas, que no fueron pocas. 
Espero poder verlo de nuevo pronto por Alicante...

Una Travesía Claramente recomendable, sin duda!



Espero que os hay gustado.

José María Galera
OWS Alicante

viernes, 29 de enero de 2016

RESUMEN DE TEMPORADA DE TRAVESÍAS 2015


La Playa de Arenales del Sol (Elche) el día de la Mar Silvestre, 31 de diciembre de 2014.
Mi optimismo antes de la salida era evidente

El año 2014 lo acabamos con una inolvidable Travesía en una de nuestras playas favoritas, Arenales de Sol (Elche), y el 2015 lo finalizamos también nadando en el mar, pero esta vez en la Playa del Postiguet (Alicante). 

Pero entre medio de esas fechas han ocurrido muchas cosas. 

Voy a tratar de resumirlas, aunque se me quedarán por el camino multitud de anécdotas sabrosas.

Vamos a ello....


La temporada de Travesías comenzó allá por el mes de Abril con la Travesía de la Santa Faz, una prueba mítica, que une la Playa del Postiguet de Alicante con la Playa de San Juan. Un recorrido de unos 9km., nadado en diferentes grupos que se forman en función del nivel de natación de cada uno. No tiene chip, ni clasificación, ni trofeos. Sólo el placer de nadarla, que no es poco.

C. Hernández, J. L. Larrosa, Java Sanz, J.M. Galera y Selina Moreno
No es una prueba multitudinaria, pese a la belleza del recorrido y a la organización del Club RC7 de Alicante que, año tras año, se encarga de la logística con bastante acierto, pese a lo limitado de sus medios. 

Este año no pude participar, ya que pasé un primer trimestre de 2015 aciago, con una macro constipado que me tuvo varias semanas sin poder nadar, por lo que no pude prepararla. De hecho, empecé a nadar de nuevo la semana antes a la Travesía.... ¡Mala suerte!

Pero no quise desperdiciar la oportunidad de acercarme a la Playa de San Juan para saludar a los numerosos amigos que sí que participaron y disfrutaron de la prueba. La foto que os acompaño es de las que hacen época, rodeado de "grandes": José Luis Larrosa, César Hernández, Java Sanz y  mi amiga Selina Moreno. ¡Repoker de ases!

La siguiente cita importante del calendario fue la Travesía Rotary Mariners, a principios de Junio, y que tuvo varios recorridos y distancias. 


La prueba más popular de la Travesía es la que va desde la Isla de Tabarca hasta la Playa de Arenales del Sol, con un recorrido total de 10km. También hubo otros recorridos de 5km. y 3km., aunque con una participación inferior.

En la prueba reina de 10km., la mitad se realiza en mar abierto  desde la Isla hasta la costa de Santa Pola, y el resto se realizó costeando hasta el chiringuito de Parres, ya en la Playa de Arenales. 


Culminamos la Travesía con una suculenta paella en la misma playa. Una jornada inolvidable. 

Quedada multitudinaria en Playa de Santa Pola, en vísperas de la Travesía Mariners
Posteriormente a la Travesía Rotary Mariners, Rafael Aledo y Clara, de Natura Esport (Elche) organizaron una macro quedada en la Playa de Santa Pola en la que participamos multitud a de amigos nadadores, con el buen ambiente que podéis ver en la foto anterior.

Este año no se disputó la Travesía del Pantano de Guadalest ya que, debido a la escasa cantidad de agua que éste contenía, la organización de la prueba consideró más oportuno suspenderla a última hora, en aras de la seguridad de los nadadores. 

Dado que este año tampoco he salido seleccionado en la Travesía Tabarca-Santa Pola, decidí "dar el salto" y hacer una prueba de nivel allende las costas alicantinas.

Y decidí irme nada menos que a Cataluña, para participar en la 5ª Neda el Món Zogss Swim Barcelona, el domingo 19 de julio.

La prueba tenía dos distancias, y yo escogí la más larga, que recorre en toda su longitud las playas de Barcelona, desde la Playa de San Sebastián (Barceloneta) hasta el puerto deportivo de Fórum, lindando ya con la desembocadura del río Besós. 

La víspera de la prueba,
estaba así de contento.
Aún no sabía lo que me esperaba
Y tengo que reconocer que fue toda una aventura, pero de las que dejan importante huella.

El mar amaneció muy calmado, casi neblinoso. Pero, una vez llevábamos unos 2km. nadados, súbitamente, se levantó un importante vendaval que complicó las cosas de una forma extraordinaria, hasta el extremo de que yo tuve serias dificultades para acabar la prueba.

Lo que iban a ser 5,7km. se acabaron convirtiendo en 6,5km. Y el tiempo previsto, en torno a dos horas, se acabaron convirtiendo en casi tres horas de natación, luchando contra los elementos...

Finalmente, acabé, totalmente exhausto y algo mareado también, pero acabé. Y la lección importante que saqué es que soy capaz de estar tres horas luchando con el mar,  sin morir en el intento.

Mi llegada al Port del Fórum fue agónica, en una mar más que brava.
Unos días después de regresar desde Barcelona, participé en una prueba a la que tengo un gran cariño, porque es más una reunión de amigos que una Travesía en sí.

Me estoy refiriendo a la Travesía de Bomberos, una prueba sin clasificación, sin chip y sin prisas, que organizan anualmente los Bomberos de Alicante en la Playa de la Albufereta, y donde se respira buen rollo y un ambiente especial.


Buen rollo en la Albufereta de Alicante el día de la Travesía de Bomberos
Ya comenzado el mes de Agosto, Rafael Aledo y la gente de Natura Esport organizaron una "Travesía Pirata" a la Isla de Tabarca. Se trataba de darle la vuelta a la Isla nadando, unos 5km. en total.

Desde el Puerto de Santa Pola, un grupete de amigos nos subimos en una tabarquera que nos llevó a primera hora de la mañana hasta la Isla.

Allí dejamos las mochilas en uno de los múltiples chiringuitos que están abiertos en verano, y nos dispusimos a darle la vuelta a la Isla, sin prisa, disfrutando de la buena mar y del buen rollo que había entre nosotros.

Esperando el barco-taxi que nos llevaría a la Isla
Finalmente no pudimos concluir la vuelta completa a la Isla, dado que a la mitad del recorrido tuvimos que abortar la nadada al encontrarnos con un importante banco de medusas que nos impedía continuar. 

Cuando finalizamos de nadar, un abundante almuerzo nos compensó del esfuerzo y del mal trago de no poder culminar el objetivo previsto. Algunos se quedaron en la Isla hasta bien tarde, celebrando no sé qué.....je,je,je.

Rhizostoma Pulma, muy frecuente en estas costas
Pero el sino de la medusa me perseguía y, a finales de agosto, pude saber por propia experiencia lo que se siente cuando una Rhizostoma Pulma de grandes proporciones te abraza la cara con sus tentáculos durante unos segundos....

La sensación no se la deseo a nadie. Y el escozor durante los días siguientes tampoco. Bueno, son los riesgos de nadar en el mar. Afortunadamente, todo quedó en un susto....

Con el gran José Luis Larrosa
En los primeros días de Septiembre tuvo lugar en la Playa de Arenales del Sol la Travesía benéfica a favor de la Asociación Tamarit de Elche, en cuya organización técnica tuvo parte importante una vez más Rafael Aledo y la gente de Natura Esport.

En esta ocasión hubo dos recorridos, de 3km. y de 5km., y pudimos disfrutar de una mar excelente y salir indemnes de las medusas, que este año se han enseñoreado de la Playa de Arenales...

La playa del Albir el día de la quedada.
El agua parecía calmada, pero había unas corrientes que te arrastraban hacia dentro....

A finales de Septiembre tuvimos una quedada en la Playa del Albir, en Alfaz del Pi (Alicante), donde intentamos sacarnos el mal sabor de boca que nos quedó en la Travesía del Albir, organizada un año más por el Club Finisher, capitaneado por Chechu Viñegla, dado que el pésimo día que amaneció y la mar brava y llena de medusas, hicieron un calvario finalizar la prueba. 


Pero no tuvimos suerte porque, pese a lo plácido que parecía el mar, había unas importantísimas corrientes que nos hicieron desistir de continuar en nuestra intención de alcanzar la famosa "Cueva del Elefante". 

La broma de mi amigo David.
Paralelamente a tanta quedada en el mar, durante todo el verano estuve entrenando en la magnífica piscina que tiene la Universidad Miguel Hernández (Elche), una excelente instalación donde coincidía con grandes nadadores de la provincia, en una piscina de 50 metros al aire libre.

En dicha instalación nos hicieron la foto que veis a Cristina Tercero y a mí. Luego, mi amigo David que es un cachondo mental, hizo la divertida composición que acompaña a estas líneas. Una broma, pero con una alta calidad en la composición de la imagen.

En un descanso del Alicante Swimming Day

Ye en Octubre, Alex "nadaconentreno" organizó una jornada sobre natación en aguas abiertas -Alicante Swimming Day- que constó de una mañana de natación en la Piscina Municipal de Alicante y diversas charlas por la tarde en el Hotel Ibis. Allí nos reunimos mogollón de conocidos de las aguas abiertas de esta zona, para compartir experiencias y oír a José Luis Larrosa y a Jorge Crivillés contarnos parte de sus numerosas hazañas. 

Casi 200 nadadores nos dimos cita en la Travesía Pirata a la Isla de Tabarca

En noviembre, de nuevo Rafael Aledo, organizó otra "Travesía Pirata" a la Isla de Tabarca, aprovechando que el otoño se resistía a entrar y que la temperatura del agua era aún muy agradable.

Y en esta ocasión, la convocatoria desbordó todas las expectativas, ya que fuimos unos 200 los nadadores que acudimos al Puerto de Santa Pola, con intención de embarcarnos camino a Tabarca. 

Con María Palacio, Javi Bernabeu, Eva Gómez de Cádiz y Gus
El ambiente en las tabarqueras era extraordinario, y la salida desde el lateral del espigón del puerto, fue muy muy divertido. 

Así de contento acabé la Travesía de Navidad en la Playa del Postiguet
Y ya nos metemos en Diciembre, y la Travesía de Navidad, organizada por la Concejalía de Deportes del Ayuntamiento de Alicante. El día salió espectacular, en cuanto a lo calmado del agua y a lo limpia que estaba. Y aún se soportaba bastante bien el frío, tanto dentro, como fuera del mar...

La última quedada del año contó con 35 nadadores
Y lo último del año, fue, una vez más una gran quedada organizada por varios amigos en la Playa del Postiguet de Alicante, el mismo día 31 de diciembre, con lo que se "cerraba el círculo" que habíamos iniciado en  2014 en la Playa de Arenales para acabar a escasos kilómetros, en El Postiguet de Alicante....

La Playa del Postiguet desde el mar el día de la quedada



Calendario que confeccionó mi amigo David sobre la foto de mi llegada al Postiguet

Y en el año 2016, más........

Espero que os haya gustado

José María Galera
OWS Alicante

miércoles, 18 de noviembre de 2015

VUELTA A TABARCA - FINAL TEMPORADA 2015

(Pulsando en cada foto, se puede ver a pantalla completa)


Se acercaba el final de la temporada OWS y había que hacer algo, algo gordo, algo sonado, alguna acción en el mar que nos dejara a todos buen sabor de boca, como el "tocino de cielo" que se toma uno después de una buena comida...



Y Rafael Aledo, gerente de Natura Esport (Elche), pensó que darle la vuelta a nuestra querida Isla de Tabarca sería un buen fin de fiesta, algo que nos iba a dejar a todos un imborrable recuerdo. Y no se equivocó. Es más, acertó plenamente.


De hecho, no era la primera vez que se organizaba un evento semejante para finalizar la temporada OWS pero, en anteriores ocasiones, la cosa fue algo más modesta, más "para los de casa". Pero este año, lo que comenzó siendo una "quedada familiar para los de casa", fue corriendo como la pólvora, de boca en boca y, dado el reconocido prestigio de Rafa organizando este tipo de eventos, pronto se convirtió en una gran quedada, para acabar resultando un acontecimiento que reunió a casi 200 nadadores OWS venidos de toda España, y dispuestos a pasar un gran día.

Una muestra de la amplitud de la convocatoria fue que vinieron nadadores de varios puntos de la Península a participar en la quedada. Desde Madrid, desde Barcelona, desde Cádiz y, sobre todo, un numerosísimo grupo de Nadópatas Patacona, (Valencia) con Quique Ventura y el gran Mike Dee, que hizo un vídeo precioso de la jornada, que podéis ver en su página de Facebook.

Las Tabarkeras, listas para llevarnos a la Isla, desde el Puerto de Santa Pola
La convocatoria era para el 15 de noviembre, a las 8 de la mañana, en el Puerto de Santa Pola. Allí cogeríamos una "tabaquera" -el popular barco que nos llevaría a todos hasta la Isla-, donde nos esperaba ya parte del equipo de Natura Sport, que había preferido irse la tarde antes para hacer noche en Tabarca y disfrutar de la plácida tranquilidad que ofrece en esta época la Isla a sus residentes habituales. La expedición de la tabaquera la encabezaba Chema Jareño, siempre pendiente de todos los detalles.

Y hasta allí llegamos, en pelotón glorioso, al pequeño puerto de Tabarca, en cuyo espigón se daría la salida de la travesía, y donde nos esperaba el resto del equipo, ya preparados con sus neoprenos bien ajustados.

La mañana amaneció magnífica. Un pelín más ventosa de lo que los pronósticos de Windguru anunciaban previamente. Un molesto viento del Sur -no demasiado fuerte- presagiaba que la nadada en la parte final -justo después de la playa y antes de llegar de nuevo al puerto- no iba a ser todo lo placentera que hubiéramos querido. 

Los preparativos y las fotos previas....
Una vez llegados al puerto, risas, saludos, preparaciones, gorros, gafas,  escarpines, vaselinas (que no falten, ¡por Dios!), aletas (algunos), boyas (la mayoría),... en fin, toda la parafernalia y todo el ritual que los nadadores OWS hacemos en esta nuestra particular liturgia que es nadar regularmente en el mar. 

Y una vez que estábamos todos preparados, o casi preparados, Rafa da la orden: "vamos todos para la orilla". Y allí que nos encaminamos, en batallón glorioso, casi 200 nadadores con neopreno -menos una docena de valientes que la hicieron a pelo- hasta llegar al lateral del espigón.

Los pingüinos jóvenes bajando hacia el mar, dando saltitos
Y ahí tuvo lugar una de las anécdotas simpáticas de la jornada. Resulta que el camino de acceso hasta la orilla está plagada de piedrecitas puntiagudas y además en acusada pendiente, lo que hizo que la bajada del grueso de los nadadores al agua se pareciera a esos reportajes de National Geographic, donde un gran grupo de pingüinos -que es lo que parecíamos nosotros con los neoprenos- van dando ridículos saltitos hasta llegar al agua... 

Los Pingüinos veteranos, observando la jugada...
Y mientras los pingüinos jóvenes bajaban acelerados y nerviosos, dando saltitos hacia la orilla, los pingüinos más adultos (Rafa Aledo, Clara, Mónica, José Luis Larrosa y yo mismo) observábamos la maniobra desde arriba, esperando ver donde se daban el "mamporro" los jovencitos, para intentar no repetir sus errores. La veteranía siempre es un grado...


Desde su atalaya, en todo lo alto del espigón, Rafa dio las últimas instrucciones: nos íbamos a repartir en tres grupos, en función de nuestro nivel natatorio. Un primer grupo, los pro, comandados por "el Boss", José Luis Larrosa, que irían a una velocidad aprox. de 4km/h. Curiosamente, fue el grupo menos numeroso. Supongo que el hecho de que fuera José Luis el jefe de equipo le impuso respeto a mucha gente, y prefirieron no arriesgar antes que hacer el ridículo y quedar descolgado del grupo de amo indiscutible de las aguas abiertas en esta zona.

Los líderes: José Luis Larrosa y Mónica Sansano
El segundo grupo iría comandado por Mónica Sansano, otra super nadadora de Natura Sport, que fue la encargada de liderar un importante pelotón, y que tenía previsto nadar a una velocidad aproximada de 3,5km./h. Este grupo salió un par de minutos después del que encabezaba José Luis.

Y por último, el tercer grupo, liderado por Clara, la mujer de Rafa Aledo, y que incluía a todos los que nadábamos a 3km./h., o menos. En la práctica éste fue el grupo más numeroso; no tanto por el nivel de los participantes, porque había una importante representación de "figuras", sino porque estaba formado por los "disfrutones", los que íbamos a pasarlo en grande, a pararnos cada dos por tres y a hacer mil fotos. Vamos, que era el grupo "del postureo". Es fácil adivinar que en este grupo iba un servidor.

La "divertida" costa de la Isla de Tabarca, con todos su bajíos...
Y, una vez en el agua, ante nosotros teníamos toda la costa de la Isla de Tabarca, unos 5km. aproximadamente. Esta Isla, que aparece tan bonita en todas las fotos aéreas, con esos fondos tan maravillosos y donde todo nadador OWS que se precie quiere nadar alguna vez en su vida tiene, en realidad, una jodienda de costa. Sí, porque tiene muchísimos bajíos y, dado que no nos podíamos alejar más de 50 metros de la orilla, había numerosos puntos en los que acababas quedando encallado por falta de profundidad, con lo que la natación se convierte en un permanente zig zag entre no encallar y no alejarte, no alejarte y no encallar....vamos, una jodienda.


Pero los fondos son tan maravillosos, el agua tan cristalina, que la natación sin prisas se convierte en una auténtico placer, no sólo para la vista, sino para todos los sentidos. Y, además, pese a lo avanzado del otoño, el agua no estaba para nada fría, a unos 19ºC aprox. Total, que íbamos disfrutando a placer.


El grupo de los "disfrutones". Yo, al final, con boya amarilla...
Pronto, el tercer grupo se deshizo en media docena de "micro grupos" formados por 10/15 nadadores, y que íbamos a diferentes ritmos. Por supuesto, el micro grupo que cerraba la comitiva estaba formado por nuestro querido Eduardo Osorio -un micro grupo en sí mismo- y su kayaker particular, Héctor Menchén, que le fue acompañando y fotografiando durante un buen trayecto e incluso le sacó de algún pequeño apuro con unas rozaduras que le producía el neopreno, ya que sus prisas por meterse en el mar, hicieron que se olvidara de ponerse vaselina en el cuello... 

Cada mil metros aproximadamente se hacía una pequeña parada para reagrupar el equipo y seguir hacia el siguiente hito. 

Parada para repostar... y para el "postureo"
Cuando llevábamos unos 3.000 metros nadados aprox., rebasamos un pequeño grupete de  islitas en una zona donde los bajíos eran especialmente importantes, hasta el extremo de que se hacía perfectamente pie, pese a estar a relativa distancia de la costa. Y allí se aprovechó para hacer una parada más importante, tomar cada uno el avituallamiento que llevaba encima -en mi caso, unos geles- y hacer unas risas a la vez que los afortunados que llevaban cámara go-pro aprovechaban para inmortalizar el momento. Era el momento  "del postureo"...

Una vez finalizadas todas estas frivolités, se comenzó de nuevo a nadar. Y allí el mar se empezó a complicar. El molesto viento del Sur que dio sus primeras señales de vida cuando íbamos en el barco camino de la Isla, empezó a hacerse notar. Y el mar a darse por aludido. En esta zona el viento era frontalmente de contra, por lo que avanzar se volvía en algo muy dificultoso, al ir nadando totalmente contracorriente, con lo molesta que resulta la sensación de que no avanzas por mucho que bracees.

Y en ese momento, y después de unos minutos de "reflexión" conmigo mismo, decidí dejarlo estar y salirme del agua. Estaba en un punto que, o me salía en ese momento por estar frente a la playa, o tendría que dar la vuelta completa a la zona de acantilados, donde es imposible salirse por lo abrupto de la costa. Y decidí que yo ya había disfrutado lo suficiente, y que no me apetecía llegar a la Meta exhausto después de haber nadado el trozo final tragando agua y enfrentado a la corriente. Curiosamente comprobé que, pese a que no le comuniqué a nadie mi decisión, en cuanto hice amago de salirme, un grupo no pequeño de gente decidió hacer lo mismo y acabamos saliendo por la playa un grupete de nadadores, los menos sufridores. Acabé siendo el líder de los más "disfrutones" :-)

José Luis Larrosa, comandando a los Pro. Ana Terencio y yo, en segundo plano
 La casualidad quiso que casi simultáneamente a mi llegada a la zona de la playa, lo hiciera el grupo de pros, comandado por José Luis Larrosa, pero en la parte opuesta, es decir, en la Meta real de la prueba. Lo cual dio lugar a esta curiosa foto que veis más arriba. Bueno, por una vez en la vida, puedo presumir de llegar al punto de partida al mismo tiempo que mi gran amigo José Luis, aunque yo lo hiciera "tomando un atajo"...je,je,je.

Poco a poco fueron llegando todos los demás nadadores -incluído Eduardo Osorio y su kayaker-, y vino el momento de las risas, los abrazos, las palmaditas y la fotos. ¡Ah, las fotos! ¡Qué sería de estas quedadas sin las fotos!, sin la constancia gráfica de lo bien que lo pasamos y de lo que nos divertimos en el agua... 

Con María Palacio, Javi Bernabeu, Eva y Gus, de Arena Alicante
Y, después de desembarazarnos de los neoprenos, gorros, gafas, aletas, boyas, escarpines y demás aditamentos,  y de hacernos mil y una fotos, en grupo, en solitario, con otro grupo, de conjunto, con el mar de fondo, con el castillo detrás..., llegó el momento de almorzar. O más bien de intentar almorzar. Porque allí empezó la auténtica odisea de la mañana.


Con Pascual Illán, Clara, José Luis Larrosa, Nando Her Bel y Javi Valero, de Natura Sport Elche


Resulta que los chiringuitos de Tabarca, que en invierno están cerrados en su mayoría por temporada baja, y pese a que estaban advertidos de nuestra llegada, una vez más, no estaban preparados, en absoluto, para aquella avalancha -relativa- de gente; y el intentar tomar algo sólido se convirtió en una tarea titánica, dado que las barras de los chiringuitos más parecían el camarote de los Hermanos Marx que un bar en condiciones. Al final, desesperado por la necesidad, me tomé un par de plátanos que llevaba en la mochila, y un Aquarius que conseguí que me sirvieran después de implorarlo durante veinte minutos a una ¿camarera? que siempre me decía que sí, pero nunca me lo daba...

Un servidor entre dos líderes, José Luis y Clara.
Y finalmente, una vez descansados, entrados en calor y almorzados (los más afortunados) nos dirigimos a la tabaquera, para retomar el camino de vuelta a casa.

Como no podía ser menos, el retorno en el barco, con una temperatura increíble para estar en Noviembre, estuvo teñido de una gran nostalgia, mientras veíamos alejarse nuestra amada Tabarca, esa Isla de Tabarca en cuyas aguas tan buenos ratos pasamos nadando y que tan buenos recuerdos nos traen siempre a la cabeza. 

Y también estábamos un poco tristes por los compañeros que no habían podido venir por sus ocupaciones; Cristina Tercero, mi gran amiga y compañera de quedadas; y el gran Juan Pedro Quesada, Juanpe, nuestro "meteorólogo de bolsillo". La próxima vez no pueden faltar. Entonces la felicidad sí será completa.

Y ya estamos deseando repetir, deseando que llegue de nuevo la primavera, para poder repetir buenos momentos, compartir experiencias y atesorar recuerdos que nos acompañarán mientras vivamos, a los que tanto amamos la natación OWS.

El retorno a casa. Martin, Raquel, Eduardo Osorio y yo

Espero que os haya gustado

Nos vemos en el agua!

José María Galera
OWS Alicante